Autor: Torrontegui, Javier. 
   Aparece el optimismo en las negociaciones de transferencias     
 
 Diario 16.    11/12/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Diario! 6/11-diciembre-80

NACIONAL

SEGUNDA JORNADA DE SUAREZ EN EUSKADI

Un pequeño aire de optimismo apareció ayer en las negociaciones continuas entre los Gobiernos central y autónomo vasco, dentro del viaje del presidente Suárez a Euskadi. La impresión quedó grabada en estas expresiones. Suárez dijo: «Las cosas van bien», y Garaicoechea: «Las cosas van.» Hoy puede quedar solucionado el tema de la Policía autónoma si se acepta una propuesta sobre competencias en materia de tráfico.

Aparece el optimismo en las negociaciones de transferencias

San Sebastián: Javier TORRONTEGUI, enviado especial

Rotos el hielo y las tensiones, la jornada de ayer permitió, avanzar seriamente en la resolución de los problemas vascos durante el segundo día del presidente Suárez en Euskadi. «Los problemas van por su camino», declararían ambos presidentes.

Poco más de cuatro horas después de que Adolfo Suárez se retirara a descansar en la habitación de huéspedes de la reisdencia que Marcelino Oreja tiene en Los Olivos, al sur de Vitoria, comenzaba una nueva jornada del viaje oficial que Suárez realiza por Euskadi, y cargada de gran importancia.

Atrás quedaban las satisfactorias conversaciones mantenidas con los representantes de las patronales vascas, y había ahora que afrontar los problemas desde el prisma netamente politico.

La primera delegación de los grupos parlamentarios vascos negaba a Los Olivos poco después de las nueve de la mañana y veía adelantada su conversación, ya que el representante comunista, Roberto Lerchundi, había sufrido un percance, narrado en otra parte de esta misma página.

Florencio Aróstegui (Alianza Popular) abriría un diálogo que pasaría a ser tenso a la hora de cerrarse, pocas horas después, con la conversación entre Suárez y el nacionalista Javier Arzallus.

A lo largo de este tiempo, Euskadiko Eskerra, UCD y los socialistas vascos, es decir Bañares y Onaindía, Viana y luego Benegas, tratarían de que Suárez comprendiera sus puntos de vista acerca de la compleja problemática vasca, que puede, en las próximas horas, encontrar vías de salida a nivel político.

Habrá más viajes

En este primer contacto serio, que precederá a otros viajes de Suárez a Euskadi, posiblemente en fecha próxima, había una conversación esperada e inaplazable y que sin duda estaría llena de cierta acritud y diálogo tenso. Fue la más larga. Tres cuartos de hora, frente a frente, estuvieron Javier Arzallus y el jefe del Gabinete central.

Si Suárez había tratado en los primeros diálogos de explicar su versión de cómo puede resolverse el «impasse» político en que se encuentra la actividad política vasca, a la vez que se mostraba receptivo a otros puntos de vista, con los representantes del partido mayoritario en Euskadi, el «tour de forcé» era, en principio, inevitable.

En el mismo sillón se habían sentado poco antes del diálogo Suárez-Arzallus, Sanares y Onaindía. Ambos políticos de la izquierda abertzale trataron de forma global cbn el presidente los principales temas, y desde luego el de la pacificación. Suárez expuso su punto de vista y recordó cómo la primera vez que se reunió con Bandrés fue precisamente para hablar de la amnistía. Entonces, Mario Onaindía estaba aún en la cárcel, tras la condena a dos penas de muerte y veinte años de prisión que se le impuso en el juicio de Burgos.

La estrategia del PNV

Eos Otros representantes del nacionalismo vasco, los del PNV, accedieron a la reunión con el telón de fondo de las movilizaciones surgidas en su partido, «como apoyo popular y espontáneo a la negociación de los temas en conflicto», según declaró el propio Arzallus.

Esa tensión se vería rota en parte después, ya en Bilbao, en el almuerzo ofrecido por la Diputación Foral de Vizcaya en honor del presidente visitante y a la que asistió, sin estar previsto, el lendakari Garaicoechea.

La distensión en el diálogo entre ambos presidentes, el brindis de los dos al final de la comida y unas declaraciones en tono amistoso, semejaban haber roto toda la desconcertante capa de tensión surgida el día anterior. Esto podría facilitar el diálogo de despedida que hoy habrá en San Sebastián.

Todas estas conversaciones y las mantenidas más tarde con las sindicales vascas se celebraron en un clima de incógnita por la extraña e inquietante tregua que las ramas de ETA parecen haber mantenido, al menos hasta ayer. No hay que olvidar, a la hora de analizar la inactividad etarra, el despliegue y trabajo de las Fuerzas de Seguridad Antiterroristas en las tres provincias visitadas -por Suárez.

Pese a ello, y a excepción de los despliegues de ayer en el itinerario automovilístico recorrido por el jefe del Ejecutivo español, y de los antidisturbios, en pleno centro de Bilbao, la presencia policial en la calle fue potenciada a nivel de agentes de paisano, para una mayor discrección.

Las conversaciones de Suárez en su calidad de presidente centrista, para intentar ayudar a sus correligionarios vascos a salir de la crisis en que se encuentra la UCD en Euskadi, fueron muy favorables y transmitieron una importante inyección de moral, según un líder de este partido en Guipúzcoa. El tema del Congreso, inevitablemente, fue ampliamente debatido.

La solución a los actuales conflictos: conciertos económicos y Policía autónoma, parece pronta. Ahora queda el enfoque que ha de darse a la necesaria y rápida actuación para la pacificación de Euskadi. El diálogo Administración Central-Gobierno vasco, además de necesario, puede ser a partir de hoy más fácil.

 

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