Autor: Idoyaga, Juan Manuel (Periodista; Diario 16 (Bilbao)). 
 El miembro de ETA fue volado en su coche. 
 Tres kilogramos de goma-2 mataron al etarra Usurbil     
 
 Diario 16.    31/12/1980.  Página: 1, 16. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

El miembro de ETA militar fue «volado» en su coche

Tres kilogramos de goma-2 mataron al etarra Usurbil

Con un sistema similar al utilizado en el asesinato del dirigente de ETA militar Argala hace dos años, el brazo derecho del también jefe etarra Txomin, José Martín

Sagardía «Usurbil», fue volado en la mañana de ayer con tres kilos dé goma-2, junto a su domicilio en el centro de la localidad vasco-francesa de Biarritz.

Biarrítz:

J. M. IDOYAGA,

enviado especial

Tres kilos de goma-2 (casi seguro de fabricación española), según la Policía francesa, destruyeron ayer en Biarritz el vehículo propiedad del exiliado vasco José Martín Sagardía Usurbil», de treinta años, provocándole la muerte instantánea. £1 atentado, que la Policía francesa atribuye a elementos de la extrema derecha española, y los refugiados vascos de la zona a los servicios de inteligencia del Estado, se registró entre las 7 y 7,15 de la mañana.

José Martín Sagardía recogía su automóvil, aparcado en la calle Loustau, de Biarritz, para dirigirse á su trabajo habitual en la empresa Sokoa dedicada fundamentalmente a servicios de importación y exportación en la localidad fronteriza de Hendaya.

Apenas introducido en el vehículo se produjo una estruendosa explosión que lanzó la mitad de la carrocería del coche por los aires y provocó la muerte inmediata de Usurbil.

Era de noche y la calle Loustau, a 200 metros del Consulado español, en lo alto de Biarritz, se encontraba casi desierta a pesar de ser un punto céntrico y de tránsito obligado para los que acuden al centro de la localidad vasco-francesa. Al parecer sólo, una persona fue testigo de la explosión. Un hombre de edad avanzada, que quiso mantener su incógnito a ultranza y que se encontraba en aquel momento escuchando los servicios informativos de la radio francesa, asomado a su ventana,

«Pude ver cómo el joven igardía-acudía a su automóvi1 y quitaba con la mano el del parabrisas. Después

introdujo en vehículo y produjo la explosión, en el ómenlo en que acababa de francar el motor. Cuando ¡e asomé de nuevo pude ver motor del coche en el lugar jnde había estado el vehículo pero la carrocería, con el y en en su interior había ca varios metros atrás sobre ro coche Renaull-4L que también aparecía destrozada, señaló el testigo.

Kl artefacto, colocado tre la carrocería y el motor uto a la rueda delantera juierda, según todos los ¿icios, separó en dos partes estructura del automóvil, i R-12, matrícula 9´59-OT-1 , de color verde y lanzó gunas de sus piezas a más j 70 metros hasta el próxi-10 acantilado. Se habían roto idos los cristales de los edificios próximos, incluidos los s una escuela, y algunas piéis del automóvil todavía uedaban incrustradas en na gasolinera y servicios enault próximos, cuando la policía señalaba que «la «plosión hubiera sido mortal ara muchos vecinos de Bialitz si se hubiera producido na hora después».

La Policía francesa acudió rápidamente, en esta ocasión, • acordonó la zona para evitar la presencia de curiosos. Después de las 7,30, el cuerpo ¡in vida de José Martín Sagardía fue. extraído del anterior de los hierros retorcidos que eran su automóvil, para ser trasladado a la funeraria de Bayona.

El cuerpo presentaba las piernas totalmente destrozadas y aunque el rostro y el tórax no ofrecían huellas

externas de haber sido dañados escandalosamente, los primeros auxilios demostraron había fallecido de inmediato. Probablemente por las importantes lesiones internas que le produjo la onda expansiva.

Primeras investigaciones

La -acción policial se produjo rápidamente pero sin demasiada insistencia. Se suponía, de principio, que los autores del atentado habían dispuesto de toda la noche para huir cómodamente, después de colocar su artefacto, y la Policía francesa se limitó a colocar un control de trámite en la carretera general de la frontera y en los mismos puestos fronterizos.

A mediodía, se esperaba la presencia de un experto policial de Burdeos que no llegó y todavía no existía una versión oficial del tipo de artefacto utilizado. Según algunos sectores policiales franceses, la bomba de tres kilos de goma-2 iba colocada con un dispositivo detonador, de «vibración» que explotó con los primeros movimientos del motor.

Los refugiados vascos, recordaban el caso de Argala, muerto en similares circunstancias, y piensan que se trataba de un artefacto —trampa adosado a la dirección del vehículo que explotó al accionar el volante.

En todo caso, el único testigo de la explosión asegura que «no vio al joven Sagardía mirar bajo el vehículo como se había dicho». A pesar de que esta es una de las costumbres de los refugiados, parece que el hielo en los cristales, distraío la atención de Sagardíá y así, no pudo percatarse de la colocación del artefacto.

Usurbil fue «volado» en su coche

LA ULTRADERECHA ASESINA A OTRO ETARRA EN FRANCIA

Después, la policía francesa registró el domicilio de la víctima del atentado, situado a escasa distancia, en la calle Camy, en busca de datos sobre su vinculación a alguna organización armada. Según los vecinos el registro no resultó positivo en este sentido.

Todos los círculos de refugiados coincidían en que los

síntomas, tras el atentado del bar Hendayes, eran de que «los servicios especíales preparaban una ácci6n importante». «Por eso habíamos tomado algunas medidas e incluso algunos habían abandonado su trabajo temporalmente.»

«Sin embargo, esto no es posible para todos y sabíamos que el momento de acudir o

salir de los puestos de trabajo era el más vulnerable para nosotros. £1 atentado nos ha dado la razón», era el comentario más extendido entre los refugiados que afirmaban también que «la retirada de las cartas de trabajo y de la condición de refugiados políticos por parte del Gobierno Trances, ha obligado a muchos a recurrir al trabajo en el "mercado negro", sin Seguridad Social y en condiciones de eventualidad que nos impiden abandonarlo siquiera por un momento».

Paro y manifestaciones

José Martín Segardía trabajaba en la empresa Sokoa y sus compañeros de trabajo abandonaron ayer su actividad laboral en señal de protesta por el atentado. Una comisión de trabajadores se entrevistó con el alcalde de Hendaya, M. Erecart, para pedir que el Ayuntamiento condenase el atentado, como lo hizo recientemente con el bar Hendayes. El alcalde se ha entrevistado con representantes municipales de la zona para tratar de adoptar una medida conjunta.

Por su parte, los «herrital-

des» (organismos municipales de los nacionalistas vasco-franceses) condenaron el atentado y convocaron una manifestación en Biarritz que se celebró a las 6,30 de la tarde. Las reacciones han llegado también a Vizcaya y Guipúzcoa.

A últimas horas de la tarde, carteles murales firmados por KAS acusaban a los Gobiernos español y francés de ser responsables del atentado, mientras un comunicado oficial de la coordinadora abertzale recordaba los últimos atentados y «advierte al Gobierno- francés de la respuesta de un pueblo que lucha por su liberación, no haciéndonos responsables de la integridad de los intereses franceses en nuestro territorio».

Por su parte, la condena del atentado ha sido también formulada por Euskadiko Ezkerra, PCE y otros partidos políticos vascos y el propio Ayuntamiento de Usurbil, lugar de residencia de José Martín Sagardía, antes de exiliarse en Francia, ha celebrado una reunión extraordinaria para tratar sobre la condena del atentado.

 

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