Autor: Idoyaga, Juan Manuel (Periodista; Diario 16 (Bilbao)). 
 Acusaciones entre los nacionalistas con trescientos millones por medio. 
 El PNV ha recibido dinero del Gobierno     
 
 Diario 16.    03/10/1980.  Página: 1, 6. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

Diario 16

MADRID, VIERNES 3 OCTUBRE 1980

Acusaciones entre los nacionalistas con trescientos millones por medio

El PNV ha recibido dinero del Gobierno

Un grave escándalo financiero ha estallado en el seno del PNV coincidiendo con la visita de Carlos Garaicoechea a Madrid. Las dos facciones en pugna dentro del partido —sabinianos y parlamentarios— se acusan mutuamente de haber recibido cantidades del Gobierno o de medios ucedistas por un montante total próximo a los trescientos millones de pesetas.

Bilbao:

Jose Manuel IDOYAGA,

Corresponsal

Al menos en dos ocasiones, desde la entrevista Suárez-Garaicoechea en junio de 1979, el PNV ha

recibido importante apoyo económico del Gobierno o de sectores de su partido la UCD.

El tema ha surgido eras los últimos enfrentaraientos en el seno del PNV entre el sector sabiniano y Arzalluz y ha podido conocerse públicamente por la intervención del propio presidente del Euskcadi Buru Batzar máximo organismo del PNV en la asamblea nacional del partido celebrada el pasado 20 de septiembre en Zarauz. Arzalluz, para atacar el sector «eladio» (militantes nacionalistas que son considerados como integrantes de los sabinianos, sacó a relucir una operación financiera, según Ja cual, Juan Beitia, líder de este sector, «habría recibido de Madrid y destinado a la campaña del Estatuto del pasado mes de octubre, una partida de 40 millones de pesetas que no han sido justificadas a la dirección del PNV».

En contrapartida, los componentes del otro sector nacionalista, han recordado inmediatamente que los actuales dirigentes del PNV canalizaron una ayuda de 250 millones de pesetas, cedidos por el Gobierno a cargo de una «futura restitución del patrimonio incautado al PNV. durante la guerra» y que tampoco se sabe dónde ha ido a parar, a pesar de que algunas Juntas Municipales de ese partido —órganos ejecutivos locales—, habían pedido que se canalizasen a través de estos organismos.

Según miembros de la propia organización vasca

El Gobierno de Suárez dio casi 300 millones al PNV

Arzalluz, para atacar al sector «eladio» (militantes nacionalistas que son considerados como integrantes de los sabinianos), sacó a relucir una operación financiera, según la cual, Juan Beitia, líder de este sector, «habría recibido de Madrid y destinado a la campaña del Estatuto del pasado mes de octubre, una partida de 40 millones de pesetas que no han sido justificadas a la dirección del PNV».

En contrapartida, los componentes del otro sector nacionalista han recordado inmediatamente que los actuales dirigentes del PNV canalizaron una ayuda de 250 millones de pesetas, cedidos por el Gobierno a cargo de una «futura restitución del patrimonio incautado al PNV durante la guerra» y que tampoco se sabe dónde ha ido a parar, a pesar de que algunas Juntas Municipales de ese partido —órganos ejecutivos locales— habían pedido que se canalizasen a través de estos organismos.

En la lucha interna, el tema ha ido tomando cuerpo. Desde las simples suspicacias de la finalidad a la que se destinaron estás cantidades, hasta el escándalo político que supone el que el Gobierno de Madrid o su partido esté potenciando económicamente al PNV, con perjuicio aparente de la propia UCD vasca.

El llamado informe Fontán

Pero el mismo Arzalluz dio la clave para descubrir el misterio en la víspera de la entrevista Suárez-Garaicoechea del 28 de junio de 1979. Sobre la mesa del entonces ministro de Administración Territorial, Fontán, había un informe analítico sobre la situación en el País Vasco y la estrategia a cubrir por el Gobierno.

El informe mantenía como conclusiones generales, la necesidad de potenciar a las bases radicales del PNV para evitar el deterioro que, supone la política de «Herrí Batasuna con ETA detrás».

El presidente del EBB, que conocía la existencia de los millones canalizados a través de Beitia, y que recibió algunos meses después el «informe Fontán», se apresuró a destacar inmediatamente, en el transcurso de la asamblea nacional del PNV, la política del Gobierno contenida en el informe. Afirmó que Beitia estaba participando en un intento de división del PNV potenciado por UCD.

Efectivamente, el «informe Fontán», citado por Arzalluz, señala expresamente una «estrategia de penetración» en el nacionalismo vasco, «apoyando indirectamente y facilitando los medios necesarios a determinadas personas con gran influencia en la base, para que logren establecer una concordancia entre la base y las estructuras del PNV, destruyendo los intentos de Herri Batasuna».

El argumento que se sostiene en el informe es que las bases nacionalistas pueden ser por frustración, caldo de cultivo de Herri Batasuna y por eso añaden una «estrategia de rebote», según la cual «la solución aceptada pasa, por el compromiso, y a través de la base radical, que no es HB ni EE, sino las propias juntas locales y "batxokis" del PNV» a los que supone no controlados por el sector Arzalluz y próximos a los sabinianos.

La acusación de Arzalluz se centra ahora en que el informe podría ser inspirado, precisamente, por los «eladios», a los que se identifica con esas bases del informe, para canalizar la ayuda gubernamental en su favor, y que a esa postura corresponden los millones recibidos durante la campaña electoral del Estatuto por Juan Beitia.

Entre tanto, sus oponentes recogen también otras observaciones del informe en los que se asegura que

«los parlamentarios del PNV están dispuestos a conseguir algo al precio que sea, con tal de recibir a cambio medios económicos (restitución de los bienes de la República para fortalecer su poder y liquidar la oposición interna.

Los hechos concretos

Así, según la interpretación de estos, las expectativas del informe se cubrieron con creces en esta faceta, porque 13 días después Garaicoechea recibía de Suárez 250 millones de pesetas con cargo a la futura restitución de) patrimonio incautado, dinero que nunca fue canalizado por las Juntas municipales del PNV y sobre el que algunos suspicaces han aventurado la hipótesis de que fueron destinados al diario «Deia», que controlaba el sector parlamentario.

Dejando de lado ahora el análisis que el «informe Fontán» hace de la situación vasca y que en síntesis se centra en la competencia establecida entre HB y el PNV para atraerse a la .base nacionalista, en la polémica establecida entre los sabinianos y el sector Arzalluz queda en claro la existencia de dos partidas de millones recibidas per ambos sectores del Gobierno o de elementos próximos a UCD.

Según todos los datos recogidos, el PNV había destinado´ únicamente 18 millones a la campaña para el Estatuto que se hallaba a punto de iniciarse tras la entrevista Suárez-Garaicoechea.

En Madrid, algunos sectores próximos a UCD estimaban que la cantidad resultaba exigua para la importancia del tema. Se jugaba el futuro del País Vasco y el «informe Fontán» presentaba el resultado con negros presagios para la política del Gobierno y extremadamen te peligroso por el electorado apático y favorable a la posición abstencionista de Herri Batasuna.

Beilia, encargado de la campaña, recibió entonces una llamada telefónica en la que se le ofreció una nueva remesa de millones para potenciar la postura en pro del voto afírmativo.

Al parecer, notificó al partido la propuesta y obtuvo vía libre. Llegaron los millones, canalizados como ayuda de una fundación, cuyo nombre se mantiene discretamente secreto. Se gastaron y la fundación recibió cuenta de los gastos, pero no la dirección del PNV.

Ahora, tras la acusación de Arzalluz, Beitia se ha limitado a señalar qué «es un asunto interno que debe resolverse internamente y que únicamente se hará público, después de que la organización del partido tenga •cumplida cuenta de su gestión, a través de la misma tribuna en la que se le acusó, es decir, la Asamblea Nacional.

A expensas de que la clarificación de este tema llegue, los dirigentes sabinianos, que no han entrado ni participado en el asunto que compete al encargado de la campaña, piden el esclarecimiento lotal de los hechos.

No sólo de los supuestos cuarenta millones, sino también de la restitución del patrimonio y de las restantes partidas contables no esclarecidas aún, porque ni ¡os gastos del 79, ni el presupuesto de 1980 se han sometido a la aprobación preceptiva de la Asamblea.

Los sabinianos recuerdan que el tema «le la clarificación contable ha sido un caballo de batalla que ya presentó el «burukide» o jefe de su sector, José María Zorrilla, en febrero del 79 y que con distintas alternativas se ha venido presentando al debate desde entonces con el silencio como respuesta.

Efectivamente, el entonces miembro del BBB (Bizkai Buru Batzar) José María Zorrilla, quiso conocer la cuenta de gastos provinciales y le fue denegada gestión por decisión unilateral de Sabin Zubiri, del sector Arzalluz, que argumentó un acuerdo del ejecutivo vizcaíno para mantener el secreto, pero que no había sido adoptado con la presencia de los satainianos, entonces en minoría.

Después, e) 3 de noviembre del mismo año, el mismo BBB trató el tema a instancias de la Junta Municipal de Bermeo, que pedía una parte de los millones obtenidos a cuenta de las incautaciones por «ser, según señalaban, las Juntas las que habían sufrido la expoliación franquista».

Al suma y sigue de la oscuridad contable se suman ahora extrañas operaciones financieras con la venta de los locales del batzoki de Abando, de Bilbao, y Ja compra de locales en el edificio Granada, en plena Gran Vía, por 55 millones de pesetas, cerrando una operación que se les ofreció hace dos meses por 25 millones y que fue rechazada.

El flujo financiero del partido gubernamental vasco ha causado recelos entre su propia militancia, acostumbrada a presupuestos muy por debajo de esas cifras, y los sabinianos han pedido la entrada en vigor de una auditoría, no tanto para estudiar posibles malversaciones de fondos, que no se prevén en ningún caso, sino para conocer el origen y el destino de unos fondos que pueden mediatizar la política del partido mayoritario vasco.

El «sabiniano» Beitia recibió 40 millones para la campaña del referéndum, a través de una

Fundación

Según algunas Juntas Municipales, el partido

recibió otros 250 millones como «adelanto»

sobre bienes incautados

 

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