La crisis del carbón en Europa repercute sobre el mercado español  :   
 Una eficaz política de salarios exige que previamente se racionalice la producción. 
 ABC.    20/05/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABC. DOMINGO 20 DEMAYODE 1962.

LA CRISIS DEL CARBÓN EN EUROPA REPERCUTE SOBRE EL MERCADO ESPAÑOL

Una eficaz política de salarios exige que previamente se racionalice la producción

Las autoridades del Mercado Común Europeo acaban de publicar su décimo informe, en el que se refiere

al sector del carbón y el futuro de dicha Organización, y nace las siguientes consideraciones:

"Pudiera inducir a falsas conclusiones el hecho de que durante gran parte del pasado año se haya realizado

un fuerte consumo de carbón por la favorable coyuntura económica que ha caracterizado a la industria

siderúrgica. Ello determinó que incluso se redujeran considerablemente las existencias de este

combustible en bocamina. Sin embargo, la crisis del carbón permanece en pie. Constituye; pues, a juicio

de las autoridades del Mercado Común uno de los problemas básicos futuro de la Organización el tratar

de hacer frente a esta crisis. En el momento de la creación de aquél, las tres cuartas partes del consumo

energético de los países del Mercado Común se cubrían con carbón. En la actualidad, esta proporción se

ha reducido al 50 por 100. Si Gran Bretaña logra, por fin, su integración, el exceso de producción de

carbón alcanzará niveles extraordinarios. Se calcula que las disponibilidades de carbón se duplicarían.

Los cuatrocientos millones de toneladas de esta forma resultantes sobrepasarían el volumen anual de

producción de Estados Unidos y de la Unión Soviética. Es indudable que este exceso de carbón tiene que

preocupar a los dirigentes del Mercado Común. Se insiste, por consiguiente, en la necesidad de no cejar

en las medidas de racionalización de la producción ni en las encaminadas a resolver los problemas de tipo

social que. como secuela, se plantean."

Estas perspectivas de crisis del carbón, en los países del Mercado Común han de repercutir sobre la

minería del carbón de los restantes países europeos, en mayor o menor grado, según la situación relativa

de los costes de producción en estos últimos países, en relación con los precios del mercado internacional.

Las consecuencias de esta situación en el aspecto social preocupan, sobre todo, por el incremento del paro

tecnológico a que pueden dar lugar en aquellas cuencas donde el rendimiento es menor y, por tanto, los

costes, más elevados.

El efecto sobre la minería española del carbón puede ser grave, si se tiene en cuenta:

1.° De los estudios realizados reciente-mente sobre, la demanda de energía en España se deduce que la

variación porcentual del consumo de carbones sigue una línea decreciente, similar a la citada para el

Mercado Común, como atestiguan las cifras siguientes:

Porcentaje del total consumo de energía en España, que corresponde a carbones: año 1945, 75,2: año

1955, 52.3; previsión para el año 1965. 38,3.

2.° Esta disminución es consecuencia de que el carbón se sustituye por combustibles líquidos de fácil

disponibilidad, precios favorables y gran comodidad de empleo.

Además, el proyecto de gaseoducto de un conjunto de países europeos para aprovechar el gas procedente

de los ricos yacimientos del Sahara agrava estas perspectivas.

3.º La dificultad de explotación de los yacimientos españoles, por las características de menor potencia,

mayores irregularidades, etc.. es el motivo de que por rendimiento las minas de carbón es añolas se

clasifiquen hoy entre las más bajas de Europa y, por tanto, entre las más expuestos a sufrir la incidencia

de la crisis.

Ante esta delicada situación hay que reconocer que la economía del carbón debe ser objeto de una

cuidadosa atención en todos los factores, y que las medidas que le afecten han de tomarse con la plena

responsabilidad de su alcance.

Racionalizar y organizar, invertir para mecanizar cada vez más a fin de reducir los costes y conseguir

aumentar los rendimientos es la única manera de hacer una eficaz política de salarios, y esto sólc puede

lograrse con la colaboración armónica y equilibrada de los que intervienen en la producción: capital,

técnica y mano de obra.

Como acertada definición de este planteamiento, el único correcto, el informe del Mercado Común recoge

las palabras del presidente Kennedy a la Asamblea del Sindicato de Trabajadores del Automóvil:

"El interés público, el bienestar de la economía y la salud económica del país exigen que los aumentos de

salarios no repercutan sobre los precios. Las mejoras salariales han de ser obtenidas mediante el aumento

de la productividad; en otro caso serán tan injustificadas como las demandas de aumentos de beneficios

empresariales. En definitiva, no puede ser permitido que el aumento de las retribuciones degenere en una

onda inflacionista, que anularía inmediatamente las ventajas obtenidas y afectaría gravemente el

equilibrio de la economía nacional. El aumento de la productividad es la única solución válida y posible

para elevar las retribuciones, crear una demanda estimulante y, en fin. cerrar el camino a la inflación."

 

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