Mercado Común     
 
 ABC.    28/06/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

28 DE JUNIO DE 1962.

MERCADO COMÚN

El lector, cuantos rozan las cuestiones económicas sin entrar en su entraña, porque se trata de temas

ajenos a sus actividades, muchos curiosos y aun algunos en la esfera de lo económico, manejan el tema

del Mercado Común sin penetrar bien en sus rincones. En lo profundo y en las márgenes de esta

institución continental juegan siglas, letras que significan uno u otro organismo, palabras que para los

iniciados lo dicen todo y para los más distantes sólo traducen confusión. El C. E. E., los Seis, el G. A. T.

T., abreviaturas, modismos, contracciones impuestas por la brevedad. Y, luego, cifras y cifras, cuadros

estadísticos conceptos y preocupaciones.

Todo esto lleva al profesor, al maestro en estas cuestiones, al técnico preocupado por el problema y al

simplemente aficionado o lector que siente la inquietud del momento, de un libro a otro, de una revista a

otra revista, y, a veces, a esa especie de diccionario que cada uno puede formarse para conducir en un

tono de firmeza sus conocimientos.

Era, pues, necesario, un texto que pusiera al alcance de los más el interesante tema, en el que todo el

mundo civilizado entra de algún modo. Para los españoles, el Mercado Común Europeo es palpitante

actualidad, deseo y temor. Debemos ponernos a tono con los precios y los niveles técnicos e industriales

europeos por si un día llega el momento de la admisión estar preparados para sufrir en mínima parte el

impacto. Es necesario el conocimiento y la historia del Mercado Común para darnos cuenta de la razón

por la que Gran Bretaña, tan distante del Continente, pide adscribirse en él. Y es preciso advertir el por

qué de las inquietudes de Rusia y de los Estados Unidos ante un propósito que fue mirado con cierta

displicencia y cuyo éxito asegura una permanencia y una, hasta ahora, portentosa situación de éxito para

los que iniciaron la maniobra económica. Manuel Fuentes Imrozaui, técnico comercial que ha prestado

sus servicios en puntos delicados de la administración pública, y que hoy lleva el peso de organismos

distintos, en cuyas iniciativas entra gran parte de la economía nacional, ha publicado el volumen preciso

en este momento, que titula "Tres ensayos sobre el Mercado Común Europeo", y que desenvuelve sus

temas con el epígrafe: "El Mercado Común Europeo hoy", "España y el Mercado Común Europeo" y

"Relaciones de la Comunidad Económica Europea con los países ultramarinos". Ensayos sin empalago de

técnica, pero de una profunda tecnología, dicha en el lenguaje que todos pueden entender. Alguno de los

puntos de estos ensayos—el "ensayo" es la fórmula práctica del pensador— llegan de un modo perfecto al

engranaje de la industria en su sector dirigente, como el que la estudia ante el Mercado Común o aquellos

que hablan del Ultramar americano o africano o el que trata de Agricultura y sus índices de producción en

tierras que todavía no han salido de un cierto estado primitivo en el trabajo agrícola.

Los tres ensayos de Fuentes Iruroz-que demuestran, además, el error de los que el autor llama

"economistas y sabios teorizantes", lóbregos augures de un fracaso que para ellos sería consecuencia fatal

del intento. La realidad ha sido que al término de la primera etapa los resultados son magníficos para los

iniciadores y se entra en la segunda con aire de victoria.

Sea España o no sea escuchada, es preciso conocer el problema y prepararse para la competición.

Momento rudo y difícil. Por eso es más necesario conocer bien de lo que se trata, y para ello está pensado

y publicado este libro, que nos una improvisación en su autor. Cada ensayo tiene una fecha reveladora.

 

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