Estallaron en Alicante y Jávea. 
 Las cuatro bombas de ETA p-m aumentan la alarma en el sector jurídico     
 
 ABC.    06/06/1980.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Las cuatro bombas de ETA p-m aumentan la alarma en el sector turístico

MADRID. Aunque con notoria —y se supone que planificada— impuntualidad sobre los plazos marcados, ETA cumplió ayer implacablemente el anunciado comienzo de la operación terrorista contra el turismo de la costa mediterránea.

En menos de diez horas la organización terrorista activó cuatro cargas de «goma-2» en la provincia de Alicante. Los artefactos eran todos de pequeña potencia, no han producido desgracias personales y los daños ocasionados no son tampoco cuantiosos. Sin embargo, parece evidente que la organización terrorista vasca ha conseguido dar el primer paso en la consecución de los objetivos últimos de su campaña: suscitar el terror entre los turistas y causar los mayores estragos económicos posibles.

Es evidente que la alarma está ya sembrada, a pesar de los esfuerzos del casi espectacular dispositivo de seguridad que funciona en la costa. La estrategia desplegada por ETA va directamente encaminada a poner en jaque a ia Policía, provocar el mayor movimiento posible de turistas haciendo desalojar hoteles o urbanizaciones que designa genéricamente como blancos —el lugar exacto de la colocación de los explosivos sólo fue anunciado ayer unos minutos antes de que estallaran— y, en definitiva, a crear la mayor confusión posible para retraer al máximo el turismo en la zona. «Si lo que pretenden los etarras es ponernos en apuros económicos, parece qte van a conseguirlo fácilmente», manifestaba ayer, consternado, el presidente del Consell del Pato Valenciano, Enrique Monsonis.

La primera de las cargas explosivas estalló en una habitación del Aparthotel Meliá, de Alicante, pasadas las nueve y media de la mañana. ETA había anunciado que activaría dos bombas en la noche de San Juan antes de las ocho de la mañana, y estallaron realmente cuando los hoteles desalojados —entre ellos el Meliá— volvían a llenarse de clientes, hora y media después de que finalizara el plazo.

Poco después estallaba otro artefacto en Jávea, en un chalé propiedad de una nacionalista vasca. Y, casi simultáneamente, ETA anunciaba la explosión de otras dos cargas en sendas urbanizaciones de ia misma población alicantina. Estas sí fueron activadas con inexorable puntualidad, pocos minutos después de las cinco.

Mientras tanto, el Gobierno inició, también ayer, sus medidas de respuesta a ETA. La mayor parte de los terroristas cuya libertad pide la organización eran trasladados lejos del País Vasco, a la cárcel de máxima seguridad de Herrera de la Mancha.

Pero otros terroristas —presumiblemente de las ramas de la organización etarra— hacían correr de nuevo la sangre en el Norte. En Vitoria, de dos tiros en la nuca, era asesinado a mediodía un alto directivo de Michelín.

 

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