Según un informe de "Tribuna Policial". 
 La plana mayor de ETA (m) reside en Francia     
 
 Diario 16.    08/07/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Según un informe de «Tribuna Policial»

La plana mayor de ETA (M) reside en Francia

La plana mayor de la organización ETA (M) vive, cobra sus «impuestos» y planifica sus «acciones terroristas» desde el otro lado de los Pirineos. Es más, la organización según un informe que publica «Tribuna Policial», lleva a cabo sus cursillos de «armas y explosivos» en territorio galo. El responsable máximo de la banda se llama Txomin. Las cabezas pensantes: la Yoyes y Antxon.

Madrid — El comité ejecutivo de ETA(militar) reside «especialmente en Francia, penetrando en territorio español únicamente para realizar alguna acción».

Esta aseveración aparece publicada en el último número de «Tribuna Policial», órgano del Sindicato Profesional del Cuerpo Superior de Policía (SPCSP).

En el documento —sin firma— se relata que en el País Vasco francés se realiza el cursillo de armas y explosivos «para los militantes legales». Las charlas políticas a los cursillistas corren a cargo de María de los Dolares Catarin ("Yoyes"), veintiséis años, y por Eugenio Echeveste Arizguren ("Antxon"), treinta años. Estos dos son las cabezas pensantes de ETA.

Una vez aprendida la «teórica», los jóvenes militantes pasan a las clases prácticas. Isidro Marta

Garalde Bedilauneta, veintinueve años, es el experto en las «trágicas ceremonias». El Mamurru, como le llaman sus discípulos, es el encargado de las prácticas de tiro y de la preparación de explosivos. También es experto en logística. Está considerado como «un gran tirador de pistola.

Txomin, el jefe

Los militantes, una vez superados los exámenes teóricos y prácticos, pasan a la «acción», formando parte de los llamados «comandos de la muerte», bajo la dirección del máximo responsable del aparato militar de la organización: Domingo Iturbe Abasólo («Txommin»), de treinta y seis años.

Los «comandos», como es obvio, no tienen linea directa con Txomin, de quien dice la Policía que fue el

asesino del almirante Carrero Blanco. Los encargados de conectar y controlar a los «comandos» son Francisco Múgica Garmendia («Patxi» y «Artapalo»), veintiséis años, y Juan Ángel Ochoantesana Badiola («Kirru»), veinticinco años. Estos dos dirigentes están bajo las órdenes directas de Txomin.

Juan Lorenzo Santiago Lasa Michelena Txiquierdi»), de veinticinco años —directamente vinculado a Txomi—, es el encargado de la realización de las acciones consideradas «de gran importancia y transcendencia». «Es cabeza —se dice en el informe— de los mandos militares.» También afirma el documento policial que «es el que más asesinatos ha cometido, considerándose un especialista en armas y explosivos».

El peso de la burocracia

de la dirección etarra recae en José Luis Ansola Larrañaga («Pello el Viejo»), apodo que le viene por sus cuarenta y seis años. Es el encargado de recopilar y distribuir toda la información que le llega por cualquier conducto. También se ocupa de la infraestructura de la organización. «Es autor —se destaca en el dossier— del asesinato del alcalde de Galdácano, Legorburu.»

El «señor de los impuestos»

El «ministro de propaganda» tiene un nombre: Juan Ramón Garmendia «Juanra», con un equipo de expertos, se responsabiliza de la elaboración y distribución de la propaganda.

El tesorero mayor de la organización terrorista se apoda Señor Robles. Detrás de este señor de 38 años, «está» un hombre con nombres y apellidos: Elou Uriarte Díaz de Guereño. Este, que usa gafas porque tiene la vista cansada de mirar tantos billetes, se «encarga de cobrar en Francia, el impuesto revolucionario, que los industriales vascos abonan a ETA (m)». El señor Robles también contacta, desde la secretaría de «Relaciones internacionales», con los partidos radicales de todo el mundo.

Las relaciones con otras organizaciones terroristas, a nivel mundial, las llevan «al alimón», José María Ganchegui Arruti («Pello»), treinta y un años, y Carlos Ibarburen Aguirre («Nervios»), de cuarenta y un

años. Este último entra «regularmente en España para cometer asesinatos».

 

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