Algo más que descortesía     
 
 ABC.    06/07/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Algo más que descortesía

Hoy se celebra en Vitoria, en el Cir número 11, el acto solemne de la jura de bandera, presidido por el ministro de Defensa, señor Rodríguez Sahagún. El presidente del Gobierno Vasco, señor Garaicoechea, especialmente, invitado, no asistirá, aunque envía a persona que lo representa, porque, según ha dicho, se lo Impiden «compromisos adquiridos previamente».

Sin adentrarnos en el cálculo de cuáles puedan ser esos compromisos previos del señor Garaicoechea, y cuál su mayor importancia comparada con acto tan relevante como la jura, debemos censurar, rotundamente, su falta de asistencia, que se presta a interpretaciones nada agradables.

Añadida a su excelsa significación castrense, una jura de bandera tiene siempre una proyección patriótica que debe prevalecer sobre cualquier filiación política y debe anteponerse a toda discrepancia o polémica de esta naturaleza. La bandera española es el símbolo de la «patria común e indivisible» que afirma la Constitución. Y merece, lógicamente, respeto, adhesión, acatamiento y cortesía. ¿Rechaza, acaso, alguno de estos valores ©I señor Garaicoechea?

Cierto es que la Constitución admite banderas y enseñas «propias de las Comunidades Autónomas». Pero solamente define, por franjas y colores, una única bandera de España; ¡a que señorea a todas las demás; la que será jurada por hombres de todas las regiones en el acto de Vitoria. ¿Entiende, acaso, cosa distinta e! señor Garaicoechea?

Lamentablemente, la bandera de España ha sufrido, en los últimos años, no pocos y muy graves ataques, desacatos, insultos, en el "País Vasco. Siempre, a manos de minorías extremistas o por comandos del terrorismo. Pero un Gobierno responsable de una autonomía vasca construida en el marco constitucional, nada debe encerrar en su ánimo contra la bandera de España. ¿No lo piensa así el señor Garaicoechea? ¿No cree que era esta Jura, precisamente por celebrarse en ©I País Vasco, ocasión oportuna para expresar y enseñar públicamente, con actitud tan sencilla como la presencia, respeto a la bandera común de todos ¡os españoles, a la auténtica bandera nacional?

No hay cargo político sin servidumbre proporcionada a. su importancia. Y ©s, por ello, de muy difícil justificación la ausencia del presidente del Gobierno Vasco en acto tan significativo, tan solemne, y ajeno a la política de los partidos, como una jura de bandera. Censuramos —como

queda dicho— la falta de asistencia del señor Garaicoechea. Y habida cuenta de las circunstancias, tan particulares, tan anómalas, tan ambiguas, en las que ^e mueve la política de los principales partidos vascos, quizá pueda pensarse, sin temeridad alguna en ©I juicio, si no habrá en este episodio, hacia la bandera de España, algo más que descortesía.

OPINIÓN

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DOMINGO 6-780

 

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