Autor: Payne, Stanley G.. 
   El País Vasco y Navarra     
 
 Diario 16.    07/07/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

OPINIÓN

7-julio-80/Diario16

STANLEY G. PAYNE

Historiador

El País Vosco u Navarra

En los actuales planteamientos del contencioso planteado ante la posible incorporación de Navarra al País Vasco autónomo se desconocen determinados aspectos históricos. Aquí se exponen algunos de esos datos.

Desde una posición inicial meramente defensiva, los modernos movimientos nacionalistas derivan, frecuentemente con rapidez, hacia un imperialismo nacionalista de signo agresivo. El nacionalismo alemán, que comenzó por ser una postura de defensa frente a la dominación extranjera, pronto se convirtió en el imperialismo nacionalista más lleno de agresividad que se conoce en la historia contemporánea. Los movimientos nacionalistas de la Europa oriental se originaron como protesta contra el yugo de imperialismos foráneos, pero cuando las naciones ´del Este europeo consiguieron su independencia, la mayoría evidenció rápidamente designios expansionistas contra sus vecinos.

Lo mismo ocurre hoy día en Asia y en el continente negro. Los recién nacidos Estados africanos codician el territorio de sus vecinos. ES el sudesté asiático, tan pronto como los nacionalistas norvietnamitas eliminaron la influencia francesa y norteamericana, se lanzaron no solamente a la conquista del Vietnam del Sur sino también de Laos y de Camboya, creando un nuevo imperio que puede a continuación movilizarse contra Thailandia.

Por eso no resulta muy sorprendente que tan pronto como el nacionalismo vasco recobró su propia autonomía y su libertad de organización se haya propuesto como meta principal la expansión de Euskadi sobre todo el País Vasco incluyendo a Navarra dentro de las llamadas «cuatro provincias vascas».

Navarra no ha sido provincia vasca

En realidad no está claro en qué sentido Navarra haya sido alguna vez una «provincia vasca». Hace cerca de mil años, Navarra llegó a ser el segundo reino cristiano de España. A excepción de unos pocos años, bajo el dominio navarro de Sancho ei Mayor, Navarra nunca estuvo políticamente unida al País Vasco. A diferencia de éste, que en ningún momento de su historia llegó a formar una entidad política integrada, Navarra mantuvo su independencia durante seiscientos años y su propia identidad a lo largo de un milenio. Y si bien es correcta la afirmación de que tanto la población original y el lenguaje de Navarra en la de los tiempos pre-romanos fueron en gran medida vascuences, no es menos cierto que tal cosa podría decirse también de forma genérica para una buena porción del noroeste español.

Hacia el siglo X Navarra encabezó la modernización de las instituciones medievales en la España del Norte y presidió el desarrollo de un lenguaje derivado del latín que se extendió desde Navarra hacia Aragón por un lado y hacia Castilla por otro. El documento más antiguo entre los escritos en castellano que se conocen hoy día, la oración en la lengua romance vernácula anotada en las «Glosas Emialienenses» que proceden del año 977, es más exactamente un texto en lengua navarro-aragonesa, la cual creció paralelamente e influyó en el desarrollo inicial del castellano.

Un reino innovador

En contraste con sus pequeñas dimensiones, Navarra fue en la Edad Media uno de los reinos más cosmopolitas e interrelacionados de la Península. El primer gobierno general de la España cristiana, el «imperio» de Sancho el Mayor, se apoyó en Nava-rra/que también desempeñó el papel de transmisora de amplias innovaciones de origen europeo en materia de religiosidadt instituciones f tecnologia a fes demás" partes de la España cristiana, acentuando el carácter único de su papel en la Historia.

A diferencia de las provincias vascas, que bajo la corona de Castilla únicamente gozaron de derechos forales limitados, Navarra desarrolló por entero su propio sistema constitucional medieval, idéntico en complejidad al de otros reinos de mayor extensión. El Fuero General de Navarra, codificado entre 1266 y 1304, fue la expresión inconfundible e individual de una personalidad jurídica distinta por completo tanto de la que corresponde a los vascos, como de la que es atribuible a otros reinos independientes. Navarra dio expresión también a una de las más precoces manifestaciones de la soberanía popular en la historia de Europa afirmando, en el año 1240, que los ciudadanos de Navarra como nombres Ubres eran la fuente de la ley y que el rey debía su poder a la voluntad del pueblo.

Coidentidad con España

Una vez que Navarra se incorporó a la corona de España en calidad de reino, navarros de todas las categorías participaron con lealtad y entusiasmo en las empresas colectivas en que España se empeñó como un todo. Así ha sucedido siempre mientras el Gobierno de España ha continuado reconociendo los derechos y la identidad de Navarra. De hecho, la coidentidad de Navarra con España ha sido tan pronunciada en tiempos recientes que Navarra fue a comienzos del siglo XX el bastión del nacionalismo español.

El imputar sin más una identidad política «vasca» a Navarra, no sólo es falsificar los hechos de la Historia, sino también violentar la expresa voluntad política de los mismos navarros, de los que tan sólo un 7 por 100 votó por el nacionalismo vasco en las últimas elecciones. La relación de Navarra con el Euskadi autonómico puede establecerse de modo fácil y pacífico por medio del proceso democrático.

Siendo así, no deben escatimarse esfuerzos para evitar la implantación de una solución falsa impuesta mediante el terrorismo o el chantaje político.

 

< Volver