Autor: Esteban, José María. 
 Hoy, segundo aniversario de la muerte de Germán Rodríguez. 
 Pamplona, pendiente de la manifestación abertzale     
 
 Diario 16.    08/07/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Pamplona, pendiente de la manifestación abertzale

Hoy, segundo aniversario de la muerte de Germán Rodríguez

La segunda jornada sanferminera con el alma en vilo, ante la convocatoria de una manifestación que los partidos de la izquierda abertzale han preparado en la plaza del Castillo, centro mismo de la fiesta, para conmemorar de ésta forma el segundo aniversario de la trágica muerte de Germán Rodríguez.

Pamplona (JOSÉ MARÍA ESTEBAN) - Una vez más, las fiestas de San Fermín, antaño —hasta hace dos años, exactamente— punto de confluencia de una alegría que se desbordaba por la parte vieja de la ciudad y que tenía en el ambiente de la calle su mejor y más festivo marco, ven aparecer el fantasma del conflicto agazapado en una frase, un enfrentamiento verbal que degenere en golpes, o una consigna o actuación delictiva que obligue a intervenir a la Fuerza Pública.

Miles de pamplónicas viven estos días las fiestas, probablemente muchos más que otros años por razones de índole económica. Se nota un cierto recelo, una cierta inseguridad en sus proyectos y en cómo se desarrollarán las fiestas hasta la madrugada del día 14, en que se entone el «Pobre de mí...»

Las peñas, contra el Ayuntamiento

Varias han sido las causas que, con anterioridad a las fiestas, han venido a enrarecer, de alguna manera, el ambiente. Por una parte, el enfrentamiento entre las peñas de mozos y el Ayuntamiento. Aquéllas pedían una subvención total para la música de sus charangas, cercana a los seis millones de pesetas, frente al millón ochocientas mil ´que el Ayuntamiento les ha concedido.

Se ha roto así, casi por completo, la entente cordial que en años anteriores, y concretamente el año pasado, existía entre ellos y que se puede decir que salvó la fiesta del peligro de romperse en mil pedazos.

La detención de 18 personas, presuntamente vinculadas a ETA, ha provocado una reacción casi inmediata de varias peñas, de las que alguno de los detenidos son socios, así como de organismos populares y partidos políticos abertzales. Exigen, según consta en sus comunicados «su inmediata liberación». Estas detenciones´ han sido consideradas en los sectores de izquierda abertzale como «una provocación para reventar las fiestas, e intencionadamente inoportunas».

El gobernador civil de Navarra lo ha desmentido tajantemente «porque la obligación de los Cuerpos de Seguridad del Estado —dijo— no puede estar sujeta a conveniencias políticas de ningún tipo, ya que su actuación es apolítica». «Parece —señaló también en la rueda de prensa mantenida con los medios informativos para comunicar que iban a ser puestos a disposición de la Audiencia Nacional— que nadie hace nada, que todo el mundo es inocente; pero alguien tendrá que hacerse responsable del cómputo de muertos de cada mes. Los Cuerpos de Seguridad del Estado están para la defensa del.Estado y

del ciudadano, de la libertad y del derecho a la vida, y no se pueden inhibir de realizar esas detenciones, si hay fundamento para las mismas.»

El fundamento, según nota oficial, se cifraba en la presunción, puesta de manifiesto tras el interrogatorio a que fueron sometidos, de atentados contra la vida de un capitán de la Guardia Civil, dos policías nacionales, dos empresarios industriales y contra varios concejales de Alsasua. Estaban previstas —dijo el gobernador— para estos días: entre la semana anterior a los sanfermines y ésta.

Las fiestas politizadas

El hecho es que en los dos actos más significativos del día 6, víspera de San Fermín, como son el disparo del cohete anunciador del inicio de las fiestas y el cencido «riau-riau» de la tarde, un grupo más o menos numeroso de jóvenes repitió varias vecesa las consignas de «libertad detenidos». Estos grupos fueron acallados acaloradamente por los de «San Fermín, San Fermín» de quienes quieren unas fiestas sin política o actuaciones que puedan echar por tierra una semana cuyo ambiente tradicional parece imposible recuperar.

Más de un pamplónica —incluido el alcalde socialista de la ciudad— confía en que San Fermín sepa echar un capote oportuno para que hoy día 8 y todos los siguientes transcurran en paz y alegría y sin ningún conflicto. Difícil lo tiene el santo, pero Pamplona, casi, casi en su totalidad, se lo esta pidiendo.

 

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