Negociar, ¿para qué?     
 
 ABC.    29/06/1978.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

NEGOCIAR, ¿PARA QUE?

Una nueva víctima, esta vez el periodista José María Portell, director de «Hoja del Lunes» de Bilbao, ha caído abatido por las balas terroristas de E. T.A. Excelente profesional, cuya objetividad al tratar los temas vascos (e había causado más de un disgusto en el pasado, José María Portel/ era un gran especialista en las Interioridades de la organización terrorista, cuyos secretos conocía perfectamente.

Fríamente, alevosamente, ha sido asesInado cuando abandonaba su casa de Portugalete para dirigirse a su trabajo en Bilbao. Su asesinato es el segundo hecho de sangre ocurrido en el País Vasco en menos de veinticuatro horas. La noche anterior un sargento de la Policia Armada caía muerto por las balas asesinas de £. T. A. al ser ametrallado un «jeep» de las Fuerzas de Orden Público.

La cuenta se va incrementando hasta el infinito. Agentes del Orden, taxistas, industriales, vendedores de periódicos, concejales, policías municipales, p eriodistas, van cayendo indiscriminadamente ante el furor asesino de E.T.A. Su ejecución es decidida con toda frialdad en sus madrigueras del sur de Francia. Mientras las familias de las víctimas se preguntan una y otra vez, ¿por qué. Señor?, ¿por qué?, las páginas de los periódicos se inundarán de condenas verbales más o menos grandilocuentes de partidos y dirigentes políticos. Algunos, sibilinamente, se limitarán a condenar la violencia, «venga de donde venga».

Entretanto, se seguirá intentando una negociación con los responsables de los asesinatos con la vana esperanza de que van a deponer su actitud. ¡Como si no se supiese con toda claridad lo que quieren! Lo han dicho una y mil veces. Bueno será recordarlo para los desmemoriados. E. T.A. pretende convertir el País Vasco en República independiente, socialista, marxista y euskaldún. Así lo han repetido hasta la saciedad en sus comunicados y

así lo han aireado dirigentes separatistas en mítines increíblemente autorizados por el Estado español.

Por tanto, debemos preguntar: negociar, ¿para qué? ¿Qué se espera de esa negociación? .Apear de su postura a la otra parte? Craso error. El ánimus negociandí por parte de los terroristas sólo se producirá si se aceptan sus condiciones, que han sido publicadas y que son conocidas por todos.

El Estado, si de verdad ejerce como tal, ni puede ni debe aceptar una negociación en la qae siempre se lesionarán de alguna forma los supremos intereses de España. El Estado no puede ni debe acceder al diálogo con los que esgrimen como argumento supremo las pistolas y las metralletas. Ahora que está tan de moda homologarse con-Europa, nuestros responsables políticos deben recordar el tratamiento que naciones tan democráticas como Gran Bretaña y Francia dan a sus problemas en el Ulster, en Bretaña o en Córcega.

Sería un error de consecuencias imprevisibles que nuestras autoridades metiesen en el mismo saco dos problemas que requieren un tratamiento diametralmente opuesto, como son. el terrorismo y la autonomía del País Vasco, Hay que continuar las negociaciones encaminadas a dotar a las provincias vascongadas de una autonomía por contenido real, y eso pasa, en primer lugar, por un estudio serlo y profunda sobre el espinoso tema de los Conciertos Económicos y del restablecimiento de las Juntas Forales. El Consejo General Vasco necesita para justificarse ante su propio pueblo hechos tangibles y no sólo promesas. Continúese la negociación en ese sentido.

Pero ante el terrorismo el Estado sólo puede adoptar una postura: combatirlo con todos los medios legales a su alcance para que ese cáncer de las sociedades modernas no termine por socavar los cimientos de ese mismo Estado.

 

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