Autor: Sierra, Ramón. 
   Para situaciones excepcionales, medidas excepcionales     
 
 ABC.    29/06/1978.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

ABC. JUEVES, 29 DE JUNIO DE 19 7 8. PAG

Para situaciones excepcionales, medidas excepcionales

ISISTIMOS en lo que ya dijimos en estas mismas columnas: las situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales. Y ¿duda alguien, a estas alturas, que en las provincias vascongadas y en Navarra, sobre lodo en Guipúzcoa y Vizcaya, se está viviendo una situación excepcional? Se asalta el Gobierno Militar de Guipúzcoa; se ametrallan tos cuarteles de la Guardia Civil; se dispara contra un vehículo de la Policia Armada, muere uno de su ocupantes y quedan gravemente heridos otros tres, dos de éstos muy graves; se asesina a un honestísimo periodista, mártir de sus principios, y explosiona un potentísimo artelacio en un centro cultural de Vitoria... ¿Es que los vascos tienen que esperar al resultado de unas indecorosas negociaciones con la E. T. A., que no puede proponer nada viable porque, dentro de su barbarie, es mucho más consecuente que quienes les dijeron que Euzkadi es un pueblo tiranizado, que tiene derecho a la soberanía y la independencia? ¿Es que han de esperar pacientemente a que se apruebe —¿cuándo?— el proyecto de ley antiterrorista o a que la policia armarda

se vista de marrón? ¿O aguardar a que se organicen los policías autóctonos para que éstos convenzan a los etarras cariñosamente de que les deben entregar sus armas y afiliarse al P. N. V. o al Euzkadico Ezquerra?

La Historia nos enseña que los más meditados planes para los desarrollos pacíficos de un sistema institucional pueden quedar frustrados por unas convulsiones imprevisibles.

El pueblo español acepta la instauración de un sistema democrático, si es justo y estable, y tiene la madurez necesaria para no rechazar las medidas excepcionales que se consideren precisas; precisamente por eso, porque no quiere que se interrumpa o cancele el proceso democrático. España no puede abandonar a los vascos, incluso a aquellos que, sin ser criminales, desencadenaron los vientos que han engendrado estas terribles tempestades de nuestros días. «Primun vl-vere», algo elemental, señores gobernantes. Tienen que reaccionar espectacularmente, el es necesario, para no defraudar a todos los españoles bien nacidos.— Ramón SIERRA.

 

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