España ante el Mercado Común     
 
 ABC.    26/03/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. JUEVES 26 DE MARZO DE 1964.

ESPAÑA ANTE EL MERCADO COMÚN

Durante el día de ayer, el Consejo de Ministros del Mercado Común reunido en Bruselas ha discutido loa

problemas del orden del día y, entre ellos, como uno de los más importantes de la Jornada, el de la

solicitud española de iniciación de conversaciones. Todos los países estaban representados por sus

ministros o subsecretarios de Asuntos Exteriores, salvo Italia, que concedió su representación a su

delegado permanente ante el Mercado Común en Bruselas, señor Venturini, y Holanda. El resultado de

los debates ha sido cinco sufragios a favor de España y uno en contra. Votaron en sentido positivo

Francia, Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Lo hizo negativamente Italia.

A pesar de lo prolongado de las discusiones, puede decirse que en realidad no hubo diálogo porque el

portavoz de Italia no tenía autoridad personal suficiente para enfrentarse con estadistas europeos de la

talla de Couve de Murville. Á lo largo de las sesiones se limitó a tomar nota de la argumentación de

quienes defendieron calurosamente el diálogo con España. Pero sus instrucciones tajantes eran las de

oponerse. Todo produce la impresión de que el ministro de Asuntos Exteriores, señor Saragat, no ha

juzgado prudente enfrentarse con las poderosas razones de sus eminentes interlocutores.

¿Por qué ha adoptado Italia esta actitud obstrucionista? Sin duda alguna se trata de un problema de

política interior. En la carrera hacia la izquierda de la actual coalición gubernamental entre la democracia

cristiana y el socialismo, Saragat ha cedido a las presiones de los íxtremistas y concretamente de Nenni.

La atmósfera estaba preparada por la increíble audiencia concedida por el vicepresidente del Gobierno

italiano al llamado jefe del Gobierno español en el e?ilio, Sánchez Albornoz. Triste destino el de estos

españoles de la diáspora que un cuarto de siglo después de su derrota todaráa siguen librando inútiles

batallas antiespañolas. Con sus banderas demo-líberales se comportan del modo más autocrático y

arbitrario, lesionando sin la menor reserva los intereses genuinos de los españoles. Tomen buena nota de

ello los ingenuos y los tontos útiles.

¿A quién perjudica este veto de Italia? En primer lugar a Europa, porque se aplaza la incorporación de

treinta millones de ciudadanos al complejo económico continental. En segundo lugar a la propia Italia,

que ha obtenido una victoria pírrica en Bruselas, solitaria frente a todos los demás países miembros. El

Gobierno italiano que acusaba al general De Gaulle de obstaculizar el ensanchamiento -Je! Mercado

Común, se ha converjo ahora en el único y auténtico obstruccionista. Cuantiosos son los intereses

italianos en España. ¿Entiende el Gobierno romano que las favorece con su actitud robinsónica y sectaria?

Y en tercer lugar nos perjudica a los españoles, aunque en realidad mínimamente, porque España puede

esperar sin prisas su incorporación al bloque económico continental. El nuestro es un país en pleno

desarrollo cuyas posibilidades de inversión se disputan hoy las grandes potencias. Si Italia quiere

renunciar a estas posibilidades, los españoles seremos los últimos en preocuparnos.

Tan sorprendente e injustificada ha sido la postura italiana, que en Bruselas no ha podido prosperar el

veto. Y el acuerdo oficialmente adoptado ha sido el de aplazar la contestación hasta la próxima reunión,

en el curso de la cual el ministro belga Spaak propondrá la redacción de un texto que sirva de respuesta a

la petición de iniciación de conversaciones presentada por España. ¿Habrá cambiado para entonces la

actitud del Gobierno italiano? Sin la menor angustia ni preocupación, los españoles esperamos la

respuesta.

 

< Volver