Autor: Aznárez, J.J.. 
 Regiones. 
 Acuchillado un subteniente de la Guardia Civil en Pamplona     
 
 El País.    11/05/1978.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Continuos enfrentamientos entre manifestantes

Acuchillados un subteniente de la Guardia Civil en Pamplona

J. J. AZNAREZ, Pamplona

Hacia las ocho de la tarde de ayer ingresaba en la sala de urgencias de la residencia sanitaria Virgen del Camino, de Pamplona, un subteniente de la Guardia Civil con múltiples heridas, al parecer de arma blanca, ocasionadas durante los enfrentamientos habidos momentos antes entre jóvenes de distintas ideologías.

Grupos de jóvenes izquierdistas, con cócteles molotov y piedras, se enfrentaron con otros grupos de personas que llevaban brazaletes con la bandera española y que portaban palos y porras, esgrimiendo en alguna ocasión pistolas. Después del intercambio de golpes en la calle Chapitela apareció el cuerpo del subteniente ensangrentado en el suelo. Se lanzaron varios cócteles molotov, . y los jóvenes de ideología derechista respondieron algunos de ellos con disparos de pistola y cargas con porras y palos.

Posteriormente hizo acto de presencia la fuerza pública, cargando por el casco viejo, mientras grupos de jóvenes, algunos de ellos cubiertos con pañuelos, continuaban enfrentándose.

Horas antes, alrededor de mil personas con banderas españolas, de Navarra con laureada y una pancarta que decía «No más amnistía para la ETA» se habían manifestado al término de un funeral por el guardia civil Manuel López González, muerto en la madrugada del martes cuando el vehículo en que viajaba fue alcanzado por cinco kilos de material explosivo.

3.000 personas en los funerales.

Unas 3.000 personas asistieron a los funerales celebrados en la iglesia de los paúles, y en todo momento se dieron gritos de ETA asesina, Unidad nacional y otros de apoyo a la Guardia Civil y Policía Armada. La colocación de las medallas al mérito policial y de la Guardia Civil en el féretro

fueron recibidas con frases de Menos medallas y más justicia, y la homilía del capellán castrense de la Policía Armada, interrumpida con gritos de Viva España. El padre Arroyo, que ofició también los funerales por el comandante Imaz, aludió en la homilía a que en Madrid «la muerte de un agente en Pamplona o San Sebastián se ve como una cosa natural. Es más, se dice que para eso se les paga». Añadió después que muchos miembros de la fuerza pública le preguntaban por qué les mataban.

El capellán castrense señaló que en las cortes no se decía nada cuando un diputado defiende «la creación de un Estado independiente en las Vascongadas» y «aquí —dijo— mueren los hombres por España».

«Tengo que reconocer con tristeza —continuó el padre Arroyo— que aquí hay ausencias injustificables; aquí hay silencios que suenan a traiciones; aquí, bajo ese lema de mira político defendemos a Dios, defendemos el bien, defendemos el orden y se va cada día más lejos de todo eso. Se imponen posturas claras y decididas. Se impone firmeza. Se impone el valor, con sinceridad, con mentes claras, que es lo que uno propone siempre. No me apena ni me amedrentan las amenazas de muerte, que también he tenido.»

Inmediatamente después de que mandos de la Guardia Civil, padres y hermanos del fallecido, autoridades civiles y militares abandonasen el templo, se formó una manifestación integrada por compañeros del fallecido, miembros de la Policía Armada, jóvenes con brazaletes con la bandera española y otras personas, que recorrió varias calles de la ciudad,. Una manifestación similar, iniciada en la noche del martes al término del responso corpore insepulto, mantuvo enfrentamientos con grupos abertzales, y una persona que participaba en la manifestación pro amnistía resultó herida de bala en el brazo.

Intento de asalto.

La manifestación de ayer, con numerosas banderas españolas, se dirigió interrumpiendo el tráfico hasta la plaza del Castillo, donde algunos de sus integrantes apedrearon la sede del PNV, después intentaron asaltar los locales de LK.I. Los manifestantes, dando gritos de ETA, cobarde, matas por la espalda; Irujo, cabrón, irás al paredón; Ejército al Poder, y otros, llegaron al Ayuntamiento de Pamplona, donde exigieron la presencia de la bandera española y su colocación a media asta.

Mientras los conserjes del edificio consistorial izaban la bandera española, la de Navarra, con laureada, y la de Pamplona, un grupo de unas treinta personas se adentró en el casco viejo, rompiendo las lunas de varios bares y establecimientos y persiguiendo a jóvenes de ideología izquierdista.

Estas personas esgrimieron porras y palos. Despegaron después propaganda política de la calle de Estafeta, quemándola en una hoguera. Posteriormente apareció la fuerza pública, que fue aplaudida con vivas y gritos de Policía por España; anteriormente una persona que sacaba fotografías fue agredida y se rompió los cristales de un turismo del servicio de información de la Guardia Civil al confundir a sus ocupantes con otras personas.

 

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