Leizaola pide que cese la violencia bajo todas sus formas     
 
 Informaciones.    25/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LEIZAOLA PIDE QUE CESE LA

VIOLENCIA BAJO TODAS sus FORMAS

BILBAO, 25 (Resumen de CIFRA).

LA permanente necesidad de asegurar el respeto de los derechos del hombre y el cese de la violencia en todas sus formas es una de las afirmaciones hechas por el presidente del Gobierno vasco, don Jesús María de Leizaola, en su mensaje de fin de año.

El mensaje fue hecho público ayer, debido —según comenta el propio Lendakari— a las deliberáciones mantenidas por el Gobierno de Euskadi, que han retrasado su aparición.

Comienza el mensaje con unas palabras de recuerdo a la pasada guerra y señala que la posición del Gobierno de Euskadi es la misma que cuando al constituirse; en la declaración ministerial expresaba su decisión de llegar a establecer y organizar definitivamente la paz, haciendo votos para que "la victoria corone para siempre la lucha de los defensores de un régimen justo, de la democracia y de la libertad".

Destaca la presencia en sus hogares, en libertad, de todos cuantos al comenzar 1977 se hallaban en prisión por motivos políticos o sociales. Luego hace mención a las elecciones y dice: "Mediado el año todos los hombres y mujeres de Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya fueron llamados y cerca del 80 por 100 de entre ellos tomaron parte en las elecciones de diputados y senadores, a quienes se ha encomendado la aprobación de la Constitución del Estado español, que sucede a la establecida por las Cortes de la República de 1931."

La segunda parte del mensaje la ocupa las tareas exigidas por los problemas existentes, entre ellas el cese de la violencia, junto con acuellas de carácter político, económico y social.

También hace mención a la necesidad de acelerar el proceso de democratización, sobre todo en lo relativo a la celebración de las elecciones municipales por sufragio directo de los electores correspondientes.

Finalmente, el mensaje hace un detenido análisis del concierto económico, incorporado a la tradición del País Vasco por su vigencia de hace casi un siglo.

 

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