Airadas protestas de la Policía Armada en su cuartel de Basauri     
 
 ABC.    15/10/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

AIRADAS PROTESTAS DE LA POLICÍA ARMADA EN SU CUARTEL DE BASAURI

Horas de tensión entre las fuerzas acuarteladas y las representaciones oficiales que habían acudido al funeral por los dos

policías asesinados

MADRID. (De nuestra Redacción.) La celebración del funeral «corpore insepulto» por los dos miembros de la Policía Armada asesinados en las afueras de Bilbao a primera hora de la larde del viernes dio ayer origen a incidentes en el acuartelamiento de la Policía Armada en Basauri. Mientras unas versiones aseguraban que un número indeterminado de policías armadas representan a las autoridades asistentes a los actos, otras negaban tal posibilidad, para indicar que se registraron insultos y móntenlos de grave tensión, pero que dichas autoridades abandonaron el cuartel por una puerta distinta a la principal.

«Las Instrucciones emanadas de Madrid —se nos dice— eran las ya habituales en estos casos: una breve y escueta ceremonia religiosa y el rápido traslado de los restos mortales de las víctimas a las pequeñas localidades de su nacimiento, pasa recibir en ellas cristiana sepultura, sin posibilidad de más signos externos de dolor que el llanto de sus familiares, y,, en todo caso, 3a Impotente y siempre silenciada indignación de sus paisanos.»

«El acto —nos confirman también oficiosamente— fue presidido por el gobernador militar y el gobernador civil de Vizcaya, que acompañaban al general subinspector de la Policía Armada, expresamente llegado de Madrid, y que ostentaba la representación del ministro del Interior. También se hallaba presente el jefe superior de Policía de Bilbao.

La ceremonia religiosa transcurrió en silencio respetuoso, pero bajo una tensión que se detectaba fácilmente, tanto en el Interior del edificio como en el exterior, donde cientos de personas se habían concentrado y proferían gritos insultantes para las autoridades.

Al término de la ceremonia cedió el control de los nervios y estalló la tensión contenida por la presencia de los muertos. Cuando los féretros fueron colocados en los furgones, los gritos y airadas actitudes de los grupos situados en el exterior se redoblaron, y la chispa prendió en el acuartelamiento de Basauri, cuyas puertas se cerraron sin que nadie, por el momento, supiera decirnos qué era lo que realmente ocurría en su Interior.»

«Lo único cierto —nos siguen confirmando extraoficialmente fuentes dignas de crédito— es que todas las autoridades asistentes al acto, salvo el gobernador militar, permanecieron dentro del recinto hasta muy avanzada la tarde, en que, por mediación del director general de la Guardia Civil, se consiguió que las puertas del acuartelamiento bilbaíno de la Policía Armada se abrieran para ellas .

 

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