Autor: Salabert, Juan. 
   Balance del Mercado Común en el año 1963     
 
 ABC.    29/04/1964.  Página: 56. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ABC. MIÉRCOLES 29 DE ABRIL DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 56

BALANCE DEL MERCADO COMUN EN EL AÑO 1963

Para quienes no lo recuerden, precisemos que Mercado Común es el nombre "periodístico" de la

Comunidad Económica europea, y que al referirnos a aquél estamos pensando en ésta.

¿Cómo se ha dado el año 1963 en la vida de ese joven organismo europeo que acapara la tnás solícita

atención de los políticos del mundo entero? ¿Cuáles son las partidas más importantes que se registran en

el debe y en el Itabcr del balance de este último ejercicio?

Proclamemos que el año último tuvo un comienzo ´fatal para la vida de l-a Comunidad al formular el

general De Gaulle el veto que interrumpió las ´negociaciones para el ingreso de Inglaterra en el Mercado

Común. Esa inesperada actitud del Gobierno francés, la forma, destemplada, como se produjo y la

intención hegemónica qit-e descu-. br´iü; hubieran desmontado el dispositivo animador de la integración

europea, a ´no ser porque las enormes realizaciones ya logradas por la Comunidad aconsejaron a los

(roblemos de los otros cinco países una reacción paciente y serena que antepusiera a i o Ja- otra

consideración el bien común de todos los pueblos de Europa.

Hay que reconocer que en el campo de la unificación política europea, la actitud del presidente De Gaulle,

personaje ya incorporado a la Historia, ha supuesto un ¡reno de tal naturaleza que impedirá la soñada

federación mientras alíenle, en la poli-tica oficial, el tan discutido estadista ´¡janees. Poco importa para

esta gran figura, que los oíros cinco países de la Comunidad discrepen de él y proclamen la necesidad de

incorporar a los ingleses al qucliacer histórico europeo, pues el general tiene su Personal concepción de

Europa v del mundo y está, dispuesto a defenderla y a promoverla, haciendo uso, si necesario fuera, del

derecho de veto que el Tratado de Roma asigna a todo país miembro del Mercado Comun.

Registremos, pues, en el pasivo, en el ilc::c de la Comunidad Económica Europea, relativo al año 1963

que examinamos, esta-iremenda partida que, si bien aparece en solitaria, gratita fuertemente

entorpeciendo el desarrollo normal del. trascendente proceso de integración rf? los pueblos europeos en

un deslino histórico común.

Pero si nos asomamos al campo de las realizaciones del Mercado de los Seis en el año 1963, advertiremos

una serie de partidas importantes que permiten contemplar el c:tturo de la Comunidad con el más fundado

optimismo. Los logros "más sustanciosos a registrar -en el haber son:

Una nueva reducción de los derechos de Aduana en el interior de los países miembros, que alcansa ya el

6o por roo de los que regían a principios de 1958, al entrar en vigor el Tratado de Roma. Los derechos í

pagar hoy por los productos industriales míe z´mi- de nn país de l>t Comunidad a otro interior se ten

reducidos al 40 por zoo de los vigentes hace seis años.

Otro paso más en el acercamiento de los aranceles nacionales de los países miembros de la tarifa aduanera

común para los productos procedentes de terceros países, con lo que se armonizan las políticas

arancelarias de los Seis con respecto a sus importaciones del resto del mundo.

Aprobación y firma, en Ankara, el 12 de septiembre de 1963, del acuerdo de asociación de Turquía a la

Comunidad Económica Europea, Se persigue con él el desarrollo industrial, la, diversificación agrícola y

los intercambios (aumentarlos) entre la C.E.E. y Turquía, hasta llegar a la integración. Con ello se

afianzan los Jasas políticos existentes entre Turquía y la Comunidad dentro de la Alianza Atlántica y

Consejo de Europa.

Aprobación y firma del acuerdo de asociación de los dieciocho Estados Africanos y Malgache a la

Comunidad, con lo que se prorroga por cinco años más las cordiales relaciones de todo orden entre la

"pequeña Europa" y una parte muy considerable del continente africano, sobre el que seguirá

proyectándose, gracias a esta singular vinculación, la influencia bienhechora de nuestra civilización

cristiana.

Los acuerdos logrados en las tensas reuniones de la última decena de diciembre último en Bruselas, sobre

la delicada cuestión de las políticas agrarias de los países ´miembros, evidenciando el espíritu, cooperador

de los Gobiernos interesados que sacrificaron estructuras tradicionales para armonizar una política

común, para un conjunto de productos que representan el 85 por 100 de la producción agrícola de la Co-

munidad.

Nadie podrá negar la importancia de estas conquistas en el proceso de aplicación y cumplimiento del

Tratado de´Roma, con lo que se pone de manifiesto una ves más el acierto en la creación de la Comunidad

Europea y las hermosas perspectivas que se abren ante los países miembros.

Pero no termina con lo dicho el estudio que nos hemos propuesto hacer del balance de la Comunidad en el

año último. En lo económico debemos agregar que durante los cinco años de vida del Mercado Común el

producto bruto de los seis países ha aumentado en el 30 por 100, contra el 22 por 100 para los Estados

Unidos y el 16 por TOO para- el Reino Unido. La producción industrial ha progresado durante dicho

período en v.n 41 por 100. El nivel de vida, medido en virtud del consumo real por habitante, se ha

elevado en el 23 por 100. En igual lapso de tiempo el comercio intracomunitario ha marcado una

progresión del 13 por ciento, mientras que el mundial crecía en un 31 por 100. Pero el aumento del

comercio cnlre los Seis no se conseguía a costa de una disminución del que esos países mantenían- con el

resto del mundo, ya que las -importaciones procedentes de los ¡>aíses no miembros a-umcnlaron durante

ese período en un 51 por 100, y las exportaciones, en un 35 por 100.

Esos datos estadísticos están acreditando que e! Mercado Común ha sido un formidable instrumento

creador de riqueza y bienestar no solamente para los países que lo forman, sino también para el mundo

entero.

Y buena prueba de ello la tenemos en el último renglón del haber relativo al balance del año 1963, que

estamos examinando. El Mercado Común tiene una gran agilidad negociadora, que le permite sostener

conversaciones simultáneas con una decena de países que aspiran a vincularse con la Comunidad por los

canales establecidos a ese fin en el Tratado de Roma. Terminadas las negociaciones y firmados los

Tratados de asociación con Turquía y con los dieciocho Estados Africanos, la Comunidad, por medio de

su Comisión, viene sosteniendo conversaciones con Dinamarca. Austria, Israel, Líbano, Tunes, Argelia,

Marruecos, Nigeria, India, etc., encaminadas a -fijar los Tratados que regulen la intensificación de las

relaciones de todo orden, comercial, económico, político, entre el resto del muiylo y el Mercado Común.

Esto, aparte de los contactos con Inglaterra a través de la Unión-de Eurofia Occidental, y los que se

mantienen con Estados Unidos para aproximar sus políticas- aduaneras.

El Mercado Común, embrión de una Europa unida y poderosa, se lia justificado plenamente al reactivar la

riauesa y la prosperidad de stis miembros y las de sus amigos. Nadie en el mundo se resigna a quedar

Icios _¿e la influencia de su onda bienhechora. Ningún otro aliado podría llenar el vacía que supone estar

ausentes de él. Toda vacilación, toda- tibieza en la aproximación a ese nuevo gigante se volverá, en daño

Para quien la sufra.—Juan SALABERT.

 

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