Autor: Semprún, Alfredo. 
 En diversos lugares de la geografía española. 
 Tres comandos de ETA militar preparan importantes golpes     
 
 ABC.    08/11/1978.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

EN DIVERSOS LUGARES DE LA GEOGRAFÍA ESPAÑOLA

TRES COMANDOS DE E.T.A. MILITAR PREPARAN IMPORTANTES GOLPES

Uno de ellos tiene como misión localizar a los industriales «huidos» del

«impuesto revolucionario»

ACTUALMENTE tres comandos integrados por «liberados» al servicio de E.T.A. Militar se encuentran distribuidos en la geografía española. Uno lo manda Apalategui Ayerbe, «Apala», y cubre la zona de Levante, desde Cataluña hasta Almería y su provincia. El segundo, o comando Centro, se encuentra al mando de uno de los hombres de confianza de Domingo Iturbe, «Txomin», cuyas ausencias cubre bajo su directa instrucción. El tercero, que manda una mujer, María Teresa Ormaechea, cubre la zona sur, comprendiendo las provincias andaluzas.

—¿Y qué preparan?

—Todos ellos están preparando «golpes» de Importancia. Pero especialmente los comandos Levante y Sur, dedicados a localizar a los industriales vascos y personalidades del mismo origen que, poniendo tierra por medio, intentan sustraerse al pago del «impuesto revolucionario» exigido por la organización etarra. En una palabra: se han convertido en auténticos «recudadadores» de ton particular hacienda. Con la diferencia de que sus medios de persuasión son las metralletas y que aportan su fama de fríos asesinos a quienes se resisten a pagar, en lugar de esgrimir las notificaciones de embargo...

—Y allí, en Bayona, ¿quién queda?

—Más o menos, los de siempre. «Txomin» cruza la frontera de vez en cuando a fin de coordinar las acciones y mantener en línea los comandos legales de la zona norte...

—Es decir, que los «legales» son quienes se están dedicando a asesinar en el norte de España todos los fínes de semana, y los «liberados», los que persiguen a sus paisanos industriales y comerciantes, al mismo tiempo que preparan «golpes» de resonancia...

—Pues sí. Así lo tenemos entendido, al menos...

—¿ Y la Policía francesa no actúa?

—Ya ha empezado a preocuparse. París se ha dado cuenta de la nueva situación en España. Comienza a perseguir a la organización separatista vasco-francesa conocida por Embata, por ejemplo...

—¿Y han empezado ya las protestas orquestadas de costumbre?

—No, en absoluto. Tenga usted en cuenta que los franceses, sean policías, C.R.S. o miembros del sistema administrativo central, son franceses antes que miembros de ningún partido. Además, los comerciantes, los pocos industriales de esta zona, y muy en especial los hosteleros, no están dispuestos a dejar que se les lleve a la rubia por causa de los etarras franceses o españoles. Están presionando duro. Y las fuerzas del Orden aquí no se andarán con chiquitas... Floklore, todo el que quieran. Pero nada más. Si inician los actos terroristas los cortarán de raíz, créame. No dejarán crecer la mala hierba...

—¿Es cierto lo del posible destierro a Islas lejanas?

—Es, por ahora, una advertencia serla, que los separatistas, sean franceses o españoles, tendrán muy en cuenta. Les consta que aquí los conocemos a todos y les habría de resultar muy difícil sustraerse a nuestras requisitorias...

—Y si los conocen a todos, ¿cómo es que pueden actuar impunemente contra sus colegas españoles?

—Unas veces, a causa de las directrices políticas emanadas de París. Otras, porque realmente los crímenes los cometen en España y continúan allí, sin haber cruzado la frontera en ningún momento. Por eso le digo estamos seguros de que son los «legales».

—¿Y de las compras de armas y municiones? ¿Cómo es que no cortan ustedes el tráfico de una vez?

—Es muy difícil. No son tontos en la organización etarra. Por ejemplo, sabemos que acaban de recibir una nueva remesa de metralletas y munición, así como 25 tubos lanzamisiles de tipo individual de infantería Otan tierra-aire, además de 250 misiles para los mismos. Pero aunque sabemos el origen e incluso las posibles rutas a seguir para el transporte de todo ese material, y a cantidades importantes, no hemos conseguido localizar ni a los traficantes ni los depósitos. Pueden haber venido, como en anteriores ocasiones, en furgonetas que, tras cruzar la frontera por Port-Bou, llegan a Francia a través de las de Irún, Behovia o Dancharinea sin levantar sospechas, precisamente por proceder de España. Pueden asimismo haber sido transbordadas en alta mar por cualquiera

 

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