Impunidad increíble     
 
 ABC.    03/11/1978.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

IMPUNIDAD INCREÍBLE

En el curso de muy pocas horas e¡ terrorismo de E.T. A. ha logrado cubrir objetivos tan importantes por sí mismos, aisladamente cada uno de ellos, como graves en su totalidad y conjunto. El asalto de una emisora de radio, la toma por las armas de dos salas de proyección en la misma noche y en la misma ciudad, y el asesinato del empresario don José Legasa, en Irún, por resistencia activa a cotizar el llamado «impuesto revolucionario», componen un cuadro de alarma, regional y nacional, cuya presencia no debemos dejar de señalar, si es que mejor queremos cooperar a que las libertades de los españoles se consoliden y a que la unidad de la Patria no sufra daños mayores por vía de la prudencia política mal entendida.

No insistiremos, sin embargo, en este comentario sobre consideraciones y enfoques en los que nos hemos necesariamente prodigado otras veces. No vamos a volver a condenar lo que de siempre hemos condenado cuando la violencia siega la vida de un español; tanto si es un servidor del Estado, como si es un trabajador civil o se trata, como en el asesinato perpetrado ayer en Irún, de un empresario: de un creador de riqueza y puestos de trábalo.

Lo que queremos subrayar hoy es, de una parte, la holgura logística en que se desenvuelven, la -capacidad de maniobra que demuestran los terroristas de E. T. A. para ejecutar cualquiera de sus acciones; y, de otra, la selectividad minuciosa con que operan sobre el entero cuerpo social del País Vasco. En este sentido, la E.T.A., con la probada desenvoltura que indicamos, sin que se sea capaz de operar con eficacia disuadirla, alborota, hiere, mata, allí donde en cada ocasión estima que es más conveniente para su estrategia. Las víctimas cobradas a las Fuerzas de Orden Público, a la población trabajadora, al estamento empresarial; las acciones de propaganda, toma de emisoras y de cinematógrafos; el sostenimiento, sin dificultades mayores, de espacios da ambigüedad en determinados reductos del activismo político vascongado —que les sirven al tiempo de cobertura y como correas de transmisión para capitalizar ante los partidos sus Ilegítimas exigencias—, la diversidad, en suma, de actuaciones que expresan la presión de la E.T.A. sobre la democracia de España y sobre España misma, requiere una respuesta, tan vigorosa como desde la libertad, del cuerpo político y social de España.

La justa y decorosa rebeldía de don José Legasa, el civismo heroico con que se resistió a la extorsión terrorista, al gangsterismo solapado de E.T.A., merecen, como tantos otros que le precedieron en la misma suerte de muerte

violenta, algo más que las meras condenas verbales de los partidos y que las solas peticiones de serenidad por parte de los poderes públicos.

E.T.A., conforme el conjunto de actuaciones que señalamos denota, ha sometido a las Vascongadas a condiciones de escarnio que ni el Gobierno n! las Instituciones todas de nuestras libertades deben tolerar un momento más. Es gravísimo, entendemos, que los españoles podamos no ver, aunque sea por un instante, ese faro de seguridad y de civilización que se llama Estado.

 

< Volver