La Comisión Ejecutiva del Mercado Común ha recibido un mandato muy amplio para discutir con España  :   
 Deberá, sin embargo, tener en cuenta las opiniones de los seis Gobiernos que componen la C. E. E.. 
 ABC.    05/06/1964.  Página: 57. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. VIERNES 5 DE JUNIO DE 1964. EDICION DE LA MAÑANA. PAG. 57.

LA COMISION EJECUTIVA DEL MERCADO COMUN HA RECIBIDO UN MANADATO MUY

AMPLIO PARA DISCUTIR CON ESPAÑA

Deberá, sin embargo, tener en cuenta las opiniones de los seis Gobiernos que componen la C. E. E.

Madrid (De nuestra Redacción.) Es muy posible que si las cuestiones materiales de tiempo lo permiten, la

Comisión Ejecutiva del Mercado Común y los comisionados españoles celebren una primera reunión

antes del verano, donde se iniciarán de manera formal ias conversaciones destinadas a estudiar en general

todos los problemas que plantea a nuestro país la existencia del Mercado Común y las posibilidades que

dentro de la actual ecuación política de los stis miembros que componen la Comunidad Económica

Europea, podrá proponer la Comisión. Dada la complejidad de los temas y la feliz amplitud que autoriza

la carta del señor Spaak del día 2 de junio a nuestro ministro de Asuntos Exteriores, es de esperar que las

sesiones de trabajo entre los parlamentarios europeos y españoles estarán muy cargadas de difíciles

cuestiones técnicas. Es fie pura lógica esperar que será en otoño cuando los negociadores aborden los

temas concretos de la amplia agenda posible, reservando a la primera sesión, si ésta tiene lugar en fecha

próxima, los honores de un acto protocolario de presentación.

EJECUTIVO BICÉFALO

En la estructura orgánica de la C. E. E., la Comisión Ejecutiva constituye algo más que un aparato

burocrático y algo menos que un ejecutivo al estilo gubernamental, puesto que esta función se reserva ali

Consejo de Ministros, que en una escala de valores ocupa el más alto lugar de la jerarquía comunitaria,

realizando simultáneamente una función ejecutiva y otra legislativa, ya que los decretos, los acuerdos, los

reglamentos y, en general, casi todo el material de ordenanzas comunitarias se aprueba y se discute entre

los seis ministros representantes de cada uno de los seis países que componen la C. E. E.

La Comisión Ejecutiva que preside el señor Walter Hallstein cumple un papel sumamente complejo y del

más alto interés, puesto que complementa las tareas del Consejo de Ministros no sólo preparando los

complicados "dossiers" que emplearán los ministros en sus discusiones, sino que, en virtud del artículo 87

del Tratado de Koma, la Comisión debe estatutariamente proponer al Consejo los temas de su discusión—

"el Consejo instituye a propuesta de la Comisión..."—y puede de esta manera controlar, aunque no sea

más que negativamente, el orden del día de los ministros. Pero este papel de "motor" comunitario, si

empleamos la palabra que gusta de usar al señor Hallstein, se amplía con tareas de más alta calidad

espiritual, puesto que la Comisión, en tanto que célula supranacional del Organismo europeo, debe ser

también la guardiana del Tratado y, en cierto sentido, la depositaría del espíritu colectivo paneuropeo que

los Gobiernos miembros pudiesen olvidar en nombre de sus personales egoísmos nacionalistas. Cuando

determinados intereses de nn país chocan contra los intereses más amplios de la Comunidad—cosa que es

bastante frecuente y perfectamente natural— la Comisión debe encontrar esa fórmula de compromiso que

salve la situación.

EL CLUB DE LA INTELIGENCIA

Fórmula que surge siempre preparada, estudiada, matizada, como una verdadera obra de arte jurídica de

las insondables reservas de la Comisión. Cuando hace falta un reglamento, la Comisión lo tiene siempre

dispuesto, cuando la interpretación de un artículo choca con dos versiones diferentes, defendidas por dos

Gobiernos interesados en imponer su propio punto de vista, la Comisión sabe ejercer, a fuerza de

inteligencia, un arbitraje que, honestamente hablando, resulta irreprochable. Los nueve miembros de la

Comisión, los grandes "eurócratas", como se les llama en Bruselas, lo tienen todo a punto, con una

sonrisa de superfuncionario. Pocas veces, con el solo motor de la inteligencia, se habrán conseguido en

política, tantas cosas positivas.

Las negociaciones entre la representación española que, según los últimos rumores estará dirigida por el

señor embajador Núñez Iglesias y los miembros que designe la Comisión Ejecutiva, podrán teóricamente

hablar de todo, puesto que el mandato del Consejo de Ministros del día 2 de junio permite en la práctica

plantear las cuestiones de cualquier orden que puedan interesar a España. Nuestra misión, por lo tanto,

tendrá todfis las posibilidades de discusión. Corresponderá a la Comisión considerar sí determinadas

cuestiones pueden resultar inoportunas, según el criterio de cualquiera de los seis países miembros de la

C. E. E.

RAZONES DE OPTIMISMO

Este aspecto de la cuestión resulta esencial en estas vísperas de debate que los españoles vivimos con bien

justificada alegría. La redacción de la carta del señor Spaak autoriza a hablar de todo, puesto que la

fórmula elegida—"problemas económicos"—es ya de por sí un amplio universo. Se puede hablar, y es

natural c;iie se hable, en primer lusrar, de los tenias comerciales, pero también de aquellas otras

cuestiones que interesan a España en general. Ahora bien, como advirtió el señor Hallstein en su discurso

del día 2 de junio, la Comisión deberá tener cuenta tle los criterios de los seis Gobiernos que,

evidentemente, no son todos unánimes en considerar la totalidad de la cuestión española. El Consejo de

Ministros ha establecido una fórmula de gran inteligencia, en la cual España podrá plantear todo, pero la

Comisión también podrá limitar, cuando lo estime éonvcniente, el horizonte del debate. Digamos que el

Consejo ha establecido inia red de semáforos manipulables a voluntad. Las luces verdes y rojas se

encenderán, según las opiniones de los seis miembros del Mercado Común.

Pero esta restricción no debe inquietar a los españoles, a condición de que seamos realistas, como muy

bien dijo el señor Hallstein, de sus propios propósitos respecto a la negociación hispano-europea. Existen

hoy publicados y estudiados por el Consejo y por la Comisión diversos documentos redactados por

algunos Gobiernos, que fijan de manera muy clara la amplitud de las negociaciones entre la C. E. E. y los

países aspirantes a establecer algún contacto con el Mercado Común. Aproximadamente alrededor de

ellos se trazará la frontera más acá de la cual inshiíar nuestra negociación. Pero esa frontera pone por

fortuna a buen recaudo los intereses de España. Por eso el comienzo de las negociaciones resulta lógico

abordarla con optimismo; aunque no sea más que pasando como de una manera simbólica nuestros

enviados deberán dirigirse a una calle que tiene un nombre lleno de promesas: Joyeuse-Entrée. La

cortesía municipal de Bruselas no ha podido ser más delicada. La "alegre entrada" espera a nuestros

plenipotenciarios.

ACUERDO COMERCIAL DE ISRAEL CON EL MERCADO COMÚN

Bruselas 4. La ministro israelí de Asuntos Exteriores, señora Golda Meir, ha llegado para proceder a la

firma del acuerdo comercial concertado entre Israel y los países del Mercado Común.

DESCONTENTO POR LA LENTITUD DEL TRABAJO

La Comisión Ejecutiva del Mercado Común ha enriado una "seria advertencia", a los seis Gobiernos

miembros de la Organización, por su decisión de aplazar una decisión sobre un precio único para los

cereales hasta el día 15 de diciembre, lo cual puede provocar el fracaso -de las "negociaciones" Kennedy

sobre rebajas de las tarifas, aduaneras,—Efe.

 

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