Un plan de cooperación monetaria para el Mercado Común     
 
 Madrid.    12/03/1969.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

UN PLAN DE COOPERACIÓN MONETARIA PARA EL MERCADO COMÚN

EL año 1969 tendrá indudablemente para la Comunidad Económica Europea dos estrellas importantes;

los asuntos monetarios—tan afectados en e! último año—y el plan para la agricultura de Si ce o

Mansiiolt. Ademas, queda también en cartera la finalización, el 1 de enero de 1970, del periodo

transitorio previo a la suspensión de barreras arancelaria.

Todo ello tendrá bastante ocupados a loe miembros de la Comisión de Comunidades Europeas y pondrá a

prueba, un» vez más, la tan cacareada unidad comunitaria.

OBJETIVO LEJANO: UNIDAD

La crisis monetaria que inquieto Europa en el pasado año demostró hasta qué punto la unidad política y

económica ea todavía un objetivo lejano, ib aquella ocasión fue el Gobierno francés quien se quiso guiar

por si solo en unos momentos tan delicados y difíciles. En rean-dad, hubiese sido un buen momento para

demostrar a otros países que en el Mercado Común existía una voz única.

En mano pasado, también Francia puso una vez más oí entredicho) el interés comunitario.

No obstante, a pesar de estos alfilerazos Intercomunitarios, este año presenta a la Comunidad la

posibilidad de enmendar los errores pasados y afrontar definitivamente la realización en este terreno de

una política comunitaria armónica y congruente con cada uno de sus miembros.

El vicepresidente de Comunidades Europeas, M. Raymond Barré, va * proponer un plan de cooperación

monetaria. 3EI sistema que propone descansa «obre la siguiente idea: en la actualidad, cuando un Estado

miembro entra en dificultades con su balanza pagos, la ayuda que prestan los demás países miembros

resulta tardía; es "ex post", se acude una vez que el accidente «e ha producido. Este hecho, sobre el que ha

reflexionado M. Barré, obliga a crear un mecanismo automático que permita disponer » los Estados

miembros "ex ante"´, con antelación al accidente, de los recursos y la asistencia financiera precisa para

afrontar la tempestad con loa medios más seguros.

DIFICULTADES PRACTICAS

El punto neurálgico de este planteamiento está en armonizar las políticas coyunturales de los países

miembros de tal forma Que haya siempre una finalidad común, un objetivo en el que converjan las

políticas económica* de k» países miembro». SI no, será Imposible lograr el Imprescindible equilibrio

comunitario.

En economía, todos estos planee sslviflcos, que nacen siempre de ana Idea muy sencilla fruto del sentido

común, son extraordinariamente difíciles de llevar a la práctica. Porque, aparte d« las dificultades técnicas

para znane]ir tttecasiimo* tan sutiles, existen toda un» sene de eondidicionantes políticos, sociológicos y

psicológicos—variable axógenas—que, de no fijarse en na principio, pueden anular todo» los esfuerzos

Invertidos.

El mecanismo propuesto por M. Barré tendrá do» etapas:

I. Salida de crédito automático cuando las reservas desciendan por debajo de cierto nivel, con un»

limitación temporal; y

II. Ayuda a medio plazo, con derecho de inspección por parte de los países que facilitan la ayuda

Los asuntos económicos pondrán a prueba esa voluntad europea—que en estos últimos afios ha dado

pruebas de tanta indecisión—absolutamente necesaria para que la Comunidad Económica Europea se

consolide en una unión: porque el bien comunitario no es incompatible con ei bien individual de cada país

miembro.

 

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