Autor: Soriano, Manuel. 
 La base del PNV confía en el juramento de don Juan Carlos. 
 Los vascos esperan al Rey en Guernica     
 
 Diario 16.    22/07/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Diario 16/22-julio-79

información general

La base del PNV confia en el juramento de Don Juan Carlos

Los vascos esperan al Rey en Guernica

Manuel Soriano

BILBAO, 22 (Enviado especial D16).— La histórica ciudad vizcaína de Guernica espera la visita del Rey don Juan Carlos, para que su presencia ahte el simbólico árbol selle definitivamente la autonomía y la paz para los vascos.

La impresión del alcalde, Dionisio Abaitua, veterano militante del Partido Nacionalista Vasco, es que el Rey ahora seria muy bien recibido. «Hace quince días quizá no», reconoció.

Y es que los vecinos de Guernica comentan que don Juan Carlos no ha sido ajeno al difícil acuerdo conseguido en torno al estatuto de autonomía de Euskadi, que los parlamentarios vascos suscribieron precisamente en aquella ciudad.

Cuarenta y ocho intensas horas percibiendo entre las bases del PNV vizcaínas cómo se ha acogido el acuerdo del estatuto dan como resultado sorpresa desconfianza y enormes deseos de que sea el instrumento válido para reconstruir el País Vasco.

Garantizan la seguridad

Sin manejar datos objetivos, estos nacionalistas conceden al Rey gran protagonismo tanto en el pacto conseguido como en la estabilidad futura del autogobierno de Euskadi. No han olvidado que su histórica autonomía se fundamenta en un pacto con la Corona. Y aunque ahora las circunstancias políticas son distintas aspiran a que don Juan, Carlos jure el estatuto en Guernica y después lo confirme en la iglesia de Santa Eufemia de Bermeo como señor de Vizcaya, tal como lo hicieran los Reyes Católicos.

Hablan con ilusión y entusiasmo de la visita del Rey. Las razones de seguridad personal del Monarca aseguran que ya no es problema. Los «ertzañas» (tradicional servicio de orden del PNV) garantizarían la integridad de don Juan Carlos. «La Guardia Civil se podría ir a tomar potes tranquilamente, porque nadie se atrevería a atentar contra el Rey», comentan los jóvenes peneuvistas. Afirman que el recibimiento sería clamoroso y expresión de acatamiento a la Corona.

«De Madrid no viene nada bueno»

Este entusiasmo por la esperada visita del Monarca se corresponde con una profunda desconfianza hacia el Gobierno central. En los más variados sectores de base del PNV (alcaldes, concejales, sindicalistas, cuadros locales, enseñantes, etcétera) sienten cierta necesidad del compromiso público del Rey como garantía de que el estatuto va a ser respetado y tendrá competencias reales • de autogobierno.

«Nada bueno puede venir de Madrid», o «en algún sitio tiene que estar la trampa» son comentarios generalizados en Bilbao, Bermeo o en la margen izquierda de la ría dé la capital.

El acuerdo alcanzado entre Adolfo Suárez y Carlos Garaicoechea ha sorprendido. Todavía apenas si pueden creérselo. Se habían creado unas expectativas tan difíciles que a los peneuvistas les cuesta trabajo entender que se haya conseguido «tan fácilmente y en tan poco tiempo» un estatuto satisfactorio para sus aspiraciones.

Apoyo del Buru Batzar

Los recelos de ciento cincuenta años pesan todavía. Y solamente podrán desaparecer con el mismo esfuerzo con que los vascos arrastran esas enormes piedras.

La opinión generalizada entre sectores de base del PNV es que hay que sacar adelante el estatuto de Guernica. Un aliciente para trabajar por ello es que al mismo se oponen los faisos nacionalistas, según califican a los «etarras» y «herribatasuneros».

Sin conocer todavía a fondo el texto los recelos y desconfianzas quieren vencerlos por las enormes ganas que tienen de creer que sus parlamentarios han pactado un acuerdo honroso. Los sectores menos críticos, pero exigentes nacionalistas, confían en que si sus dirigentes han dicho «sí» al acuerdo es porque será bueno para el pueblo vasco.

Para los sectores más críticos la presencia en Madrid durante las negociaciones de una delegación del - Euskadi Buru Batzar (dirección del PNV) es también una garantía. Comprobar que alguno de esos miembros nuda claucicames tradicionalmente ahora dicen que hay que apoyar el estatuto.es un estímulo para la base.

Del nacionalismo utópico al integrador

No obstante, la base se encuentra a la espera. Antes de lanzarse «a tope» a una campaña de apoyo (que es lo que realmente desea) quieren que sus parlamentarios y dirigentes les expliquen el contenido de las negociaciones, las cesiones al poder central y el alcance real del estatuto.

Entre la militancia del PNV, que es interclasista, existe un profundo y enraizado sentimiento nacionalista.

Se consideran vascos por encima de todo y encajan mal que les llamen españoles, De la efectividad del estatuto para autogobernarse depende que el nacionalismo utópico evolucione y se estabilice un nacionalismo integrador en el conjunto del Estado español.

La opción independentista está enraizada en el PNV como reacción a las rígidas posiciones centralistas mantenidas por el Gobierno central hasta hace días. Los peneuvistas estaban dispuestos a todo de haber fracasado el acuerdo. Todavía pueden verse por toda Vizcaya pancartas llamando a la resistencia civil.

Pancartas que fueron colocadas por esos «ertzañas» que ahora están dispuestos a proteger al Rey.

Acabar con ETA

El estatuto de Guernica no se valora solamente como la restitución de un derecho arrebatado por la fuerza. El factor psicológico de elemento reparador es un acicate para resolver dos graves problemas que ahora súfrele) pueblo vasco: !a violencia y la no manca dramática situación económica.

Después de convencerse de que el estatuto es válido, los peneuvistas van a luchar decididamente y con los medios que tengan en la mano para acabar con ETA. Sus simpatías hacia la organización terrorista se diluyen al comprobar que sus objetivos han sido alcanzados por métodos políticos pacíficos.

Conseguidas las aspiraciones nacionalistas a ETA se le juzga como una «oscura» organización desestabilizadora y basada en la ideología marxista-leninista totalmente incompatible con las tesis populistas, de raíz cristiana, que sustenta al PNV.

Problema internacional

Las bases del PNV, según medios críticos de la misma, están dispuestas a aislar socialmente a ETA.

Quitarle el apoyo popular del que ha venido disfrutando. El «silencio» de la organización terrorista durante la negociación del estatuto se interpreta en el sentido de que una acción armada le hubiera desprestigiado ante el pueblo que estaba esperanzado en el acuerdo con Madrid. Se asegura que ahora ETA está desorientada y estudia un replanteamiento de su estrategia.

No se espera ni mucho menos que ETA vaya a entregar sus armas. Pero en los medios del PNV se considera que éste es un problema que ya trasciende de la situación vasca habiéndose convertido en

un factor de los grandes intereses de la política internacional. En este sentido se intuye que el Estado español ´debería conseguir «cortar los grifos de ETA» a través de gestiones en Moscú, Washington y París principalmente.

No abandonar a su suerte a Euskadi

Tanto para resolver el problema de la violencia como el económico se considera necesario el amparo del Estado y se espera que Madrid no diga: «Bueno, ahí se las arreglen ustedes con el estatuto». El nuevo gobierno vasco, que se vislumbra con Garaicoechea a ¡a cabeza, apoyado por la UCD, necesitará medios.

El PNV se resiste a administrar la pobreza que se deriva de la casi total descapitalización, del alarmante desempleo que en provincias como Vizcaya y Guipúzcoa superan la media nacional de parados y el galopante cierre de empresas diariamente.

El estatuto de Guernica abre un futuro de esperanza para la reconstrucción de Euskadi.

 

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