Terrorismo informativo     
 
 Diario 16.    06/07/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Terrorismo informativo

La exigencia de ejecución de un crédito de 50 millones de pesetas, que había sido concedido a la empresa Olarra por la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, con objeto de hacer frente al pago de la nómina del mes de junio y servir de puente ante las perspectivas de una mejora sustancial de la situación económica de la empresa, parece responder a un plan concreto de pretendida repercusión política.

Concedido el crédito por la dirección, dos miembros de Herri Batasuna del consejo de la Caja de Ahorros presionaron para su devolución inmediata. En desacuerdo con esta medida, el director, José Luis Rubio, ha presentado su dimisión. Se sabía perfectamente que ello conduciría a la presentación de la suspensión de pagos. Igualmente, otras empresas se verían en dificultades por esta decisión. Con ello se crearía un clima de alta tensión por el incremento de desempleo y la caída personal de un importante industrial vasco.

La suspensión de pagos ha pretendido ser vinculada a unas supuestas enemistades personales, extendiendo~el rumor de que previamente a la suspensión de pagos el señor Olarra había intentado hablar con el vicepresidente económico del Gobierno. El desmentido formal por parte de la vicepresidencia corta, sin embargo, la pretensión de alimentar la sugerencia de que «Madrid abandona al País Vasco».

Paralelamente a este falso rumor, se difunde la especie complementaria de que sólo las multinacionales y empresas dóciles al Gobierno reciben ayuda.

La técnica seguida en la presentación de la crisis de Olarra, S. A., a la que tal vez no sea extraña la coalición Herri Batasuna, corresponde a la estrategia que está siguiendo ETA en el País Vasco, tratando de crear un sentimiento antiespañol y acelerando los niveles de desempleo, provocando conscientemente la caída de empresas, etcétera. Sólo el deterioro de la situación económica y de la convivencia civil puede lograr incrementar una situación de crisis en la que se alimentan y apoyan movimientos revolucionarios, precisamente cuando el diálogo parlamentario parece discurrir por cauces de normalidad.

 

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