Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 Preocupación por la "Metástasis del cáncer vasco". 
 Francia afectada por el separatismo etarra  :   
 Organizaciones terroristas amenazan a los agentes del Gobierno francés y la integridad de sus bienes. 
 ABC.    08/07/1979.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

MADRID, DOMINGO 8 DE JULIO DE 1979 - NUM. 22.850 VEINTICINCO PESETAS

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PREOCUPACIÓN POR LA «METÁSTASIS DEL CÁNCER VASCO»

FRANCIA AFECTADA POR EL SEPARATISMO ETARRA

Organizaciones terroristas amenazan a los agentes del Gobierno francés y la integridad de sus bienes

PARÍS, 7. (De nuestro corresponsal.) Al otro lado de la frontera, en Irún, numerosos bares y restaurantes advierten a la clientela: «Aquí no se sirve a los franceses.» En el cartel de una corrida, bajo el clásico «Seis toros, seis», se lee una nota complementaria, escrita por un «gracioso»: «Y algunos franceses gordos». Pero todo esto, así como la curiosa precaución de belgas y suidos que colocan en la playa, junto a sus bártulos, las banderas de sus países para evitar que los confundan con franceses, no son más que anécdotas en la inquietante historia de un verano con olor a pólvora.

Lo que preocupa o ,más bien, lo que alarma, es el contagio, «la metástasis del cancer vasco, que se manifiesta en este lado de la frontera», como le ha dicho al «Nouvel Observateur» un personaje de Bayona.

Pierre-Marie Doutrelant escribe en el «Nouvel Observateur» que en los muros de San Juan de Luz. Biarritz, Bayona, y de todas las localidades del país vasco-francés se repite una advertencia, que nadie toma a la ligera: «Turistas, no olvidéis el seguro contra todo riesgo». Para un responsable de las Fuerzas del Orden «eso es grave porque detrás de esa broma aparente hay unos profesionales del atentado, que han dado pruebas de su determinación».

En efecto, después de la bomba en la Subprefectura de Bayona y del ametrallamiento del tren «Puerta del Sol», el 29 de junio y el 2 de julio —reinvindicados, respectivamente, por dos organizaciones

llamadas «Iparretarrak» («los del norte») y «Euzkal Zuzentazuna» («justicia vasca»)— nadie pone en duda que se trata de operaciones montadas por ETA. Para el «Nouvel Observateur». estas operaciones tienen un doble objetivo: conseguir del Gobierno francés que anule su decisión sobre los refugiados vascos españoles y ampliar el combate a las tres .provincias vascas francesas. En otros términos:

«reunificar Euzkadi». Para calmar los ánimos, el alcalde socialista de Hendaya. Jean Errecart, ha declarado que la medida adoptada por el Gobierno francés el 31 de enero último «es tan injusta como ineficaz»; «injusta —subraya— porque nadie ha demostrado que aquellos a quienes se les han confiscado sus documentos, un centenar, aproximadamente, pertenecían a ETA. Ineficaz porque ninguno de ellos ha abandonado la región». Se les metió en un tren para Angulema y regresaron en el tren siguiente.

Oficialmente —ha apostillado el alcalde de Hendaya— yo no conozco a esos refugiados. Pero si quieren, esta tarde nos reunimos a tomar unas copas con ellos.»

Las acciones en el territorio francés han tenido como respuesta el envío al país vasco-francé de varias unidades de Compañías Republicanas de Seguridad. Para las autoridades locales, según supone el «Nouvel Observateur», las negociaciones sobre la autonomía del País Vasco español han engendrado en este lado de la frontera un reflejo natural: ¿por qué no se puede obtener la autonomía de las provincias francesas? Para respaldar esta «actitud, Telesforo Monzón, en unas declaraciones a Thierry Desjardins, que publica hoy «Le Fígaro», después de afirmar que «los vascos desean con toda su alma desestabilizar España», concluye con la expresión de una certidumbre absoluta: «Un día habrá un país vasco independiente, incluidas las provincias francesas.» En cuanto a la actitud del Gobierno francés, Telesforo Monzón anota: «Desgraciadamente. París está a punto de perder con sus errores actuales, el capital de amor que los vascos han depositado en Francia, y que los franceses no sospecharon nunca.»

El clima que se respira en el país vasco-francés no es precisamente el ya tradicional de esta bucólica tierra, que contrasta con el frenesí industrial del otro lado do la frontera. En Bayona un joven vasco-francés llamado Xan Margiurault ha sido condenado a ocho meses de prisión firme y a un año de libertad condicional, convicto de transporte de armas a bordo de un automóvil robado, por encargo de la organización «Iparretarrak», la misma que llevó a, cabo el atentado contra la Subprefectura de Bayona. Este es el primer militante de una organización clandestina vasca que ha sido-juzgado y condenado por un Tribunal francés. Al parecer, la sentencia no ha sido considerada como excesiva por los nacionalistas vascos, pero «Iparretarrak», que reivindicó el atentado, durante el período de quince días que utilizan los magistrados antes de hacer público su juicio, ha anunciado que intensificará su acción, al tiempo que la otra organización. «Euzkal Zuzentasuna», la que ametralló el «Puerta del Sol», ha lanzado una «última advertencia», en la que indica que, o cesan «los asesinatos, las atentados, los incendios de vehículos contra vascos del norte o del sur, o pasarán a la acción contra los agentes del Gobierno francés y sus bienes. La «advertencia» termina con la intención de «dar un paso cualitativo en la lucha armada». Y como no hay dos sin tres, he aquí que ha surgido una nueva organización, el «Grupo Ordago», que llevó a cabo una operación contra el garaje del alcalde de San Juan de Luz.

Hasta ahora, los movimientos regionalistas y autonomistas vascos no habían sido tomados muy en serio y constantemente se repetía el caso de «Enbata», asociación cuyo objetivo era la creación de un «Estado da Euzkadi socialista» —«Enbata» fue prohibida en 1974— que en las elecciones no lograba más allá de un tres por ciento de votos para sus candidatos. La mayoría de las organizaciones del país vasco-francés han tenido siempre un carácter cultural o - económico, pero ahora la inquietud le ha dado paso a una cierta forma de alarma. Para la mayoría de los observadores, la idea del «contagio del sur» es evidente, y prueba de ello son los numerosos letreros que indican: «Giscard. Suárez. no terminaréis con Euzkadi.»—Enrique LABORDE.

 

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