Autor: Utrilla Carlón, Ricardo. 
   Guerra non sancta     
 
 Diario 16.    13/07/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

en recuadro

Guerra no santa

Ricardo Utrilla

Para comprender las motivaciones de los jomeinis vascos que le han declarado la guerra santa a España basta con visitar el País Vasco estos días.

No hay más que ver los estragos causados, como en Vietnamí, por los bombardeos con napalm en caseríos, "ikastolas y hospitales, y los terribles erectos de los productos desfoliantes en los otrora verdes valles y colinas. O recorrer, como en el Líbano de los palestinos, los campos de refugiados donde mujeres, viejos y niños vascos hacen cola durante horas por un cuenco de caldo. O comprobar, al igual que en Irlanda del Norte, cómo la mayoría autóctona ha sido marginada y explotada por una minoría de ávidos maketos andaluces, extremeños, manchegos y murcianos que han ocupado los puestos claves de las finanzas, el comercio y la industria del País Vasco.

En tales condiciones, es normal que los jóvenes vascos se lancen a la guerra santa contra la potencia invasora y sus fuerzas de ocupación.

Los franceses dicen que el ridículo ya no mata, pero se equivocan. Ya no mata a quien lo hace, pero si a quien lo descubre. Y no es difícil descubrir el ridículo en quien inventa tragedias particulares donde sólo hay peripecias comunes a todas las regiones españolas. Pero el ridículo con cinismo es doblemente ridiculo. Que el País Vasco se pretenda víctima de Madrid cuando existen Andalucía, Galicia, Extremadura, La Mancha y Murcia, de cuyos ahorros y mano de obra se han beneficiado los vascos durante más de un siglo, clama al Cielo, por hablar el mismo santo lenguaje dé los patriarcas vascos.

Y cuando se clama al Cielo, se dicen cosas irracionales: «Ojalá consigan la independencia para que podamos luego declararles la guerra y pasarlos a cuchillo a todos.» Frase textual escuchada en conversación de «maketos del exterior». Frase terrible, por lo que pueda tener de premonitoria. Ahora que los terroristas armenios vuelven a actuar, convendría recordar que uno de los mayores genocidios que registra la Historia —el de los armenios de Turquía, precisamente— fue en gran parte provocado por la guerra santa que grupos descabellados de jóvenes armenios intentaron declarar a los turcos.

Afortunadamente, todavía hay muchos vascos que pueden prevalecer sobre los jóvenes enloquecidos por vengativos ancianos místicos.

 

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