Autor: Campoamor, José María. 
   Rectificación, ¡faltaba más!     
 
 ABC.    03/07/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Rectificación, ¡faltaba más!

Sr. director: Publico ABC, el día 8, una carta mía a la que fuele dado por título «La guerra del crimen».

En ella calificaba el firmante de baja, cobarde y vil canalla a la que está, desde hace mucho, asesinando a víctimas Inermes, acechadas con todos los agravantes, sorprendidas y muchas veces rematadas en el «uelo. Y aludía —sin nombrarlos— a ciertos «snjetarras» que intentan justificar la salvaje bestialidad y la aplauden. Y la defienden.

Tengo, hoy el deber moral de rectificar. Quienes calificaba yo, disparatadamente, de «lobos» y de «cobardes», acaban de ser protagonistas, en San Sebastián, de una auténtica hazaña militar, verdadera Acción de guerra en la aue estos bravos «soldados» han logrado dar muerte a un obrero de la construcción rescatado del paro y militante de las CC OO, de treinta y tres años, con dos hijos, cuando al frente de nada menos que ocho Compañías de Asalto —en acción evidentemente provocativa— se dirigía, en una «Vespinos blindada, a poner ladrillos en casa destinada a la Guardia Civil. Sobra razón al aragonés Monzón, y al también maketarra abogado conocidísimo no sé qué —nada vasco nombre tampoco—, para elogiar e estos «valientes», en armas contra el miserable Gobierno español, la putrefacta España y los despreciables españoles. Reaccionando ante la vil provocación con brío militar sin igual, volcaron en su propia sangre, en menos que canta un. gallo, al albañil de las CC OO. pese a eu bicicleta motorizada.

Es acción de guerra que recuerda —ha de confesarse hoy— otras muchas en las que vascos con dieciéís apellidos euskeras, y otros españoles, fueron vencidos oor los que llama Monzón los «gudarls». Como la brillantísima muerte de la novia adolescente de un guardia civil al salir de una discoteca, o el tiro en la nuca a Ibarra.

¡Y uno, que les creía sinceramente dignos de la horca en pública plaza! Vaya sai felicitación a sus dignísimos oficiales generales don Telesforo y compañía. Excusen mi ignorancia. Admitan mis plácemes.

¡Y esa viuda, que se calle! Y sean desconvocadas esas huelgas generales que por la muerte del albañil Medina Albalá —según se me ha dicho— se anuncian en Bilbao, en Donostia, en Durango, en Rentería y en Irún. El obrero ése era de Granada por exclusivísima culpa de sus padre y nació para ser denotado por militares de verdad. ¡Gloria a esos «guda-ris»! (Que infaman a loe de 1936.)—José María CAMPOAMOR (Madrid).

 

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