Autor: Carandell, Luis. 
   Bandolero español     
 
 Diario 16.    10/07/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Carandelario

Bandolero español

Hace años, un promotor turístico alemán con quien esture hablando, me contó su proyecto de organizar, si el Gobierno español se lo permitía, unas expediciones «con atractivo especial». «España, dijo el alemán, puede ofrecer al turista nórdico, además de sol y mar, algo que pocos países pueden ofrecerle: emociones fuertes.»

Lo que él pretendía era montar unos charters que, además de baños y «embrujadas noches», -incluyeran una excursión por la serranía de Ronda, durante la cual estuviera garantizado por lo menos un asalto por parte de los famosos «bandoleros españoles» con los cuales, desde que Teófilo Gautier y una legión de escritores románticos contaron las horribles y excitantes cosas que puede llegar a hacer con los viajeros de una diligencia, no hay nadie más allá de los Pirineos que no desee vivamente encontrarse algún día.

La «goma-2» de ETA en la Costa del Sol no ha logrado, contrariamente a lo que se temía, auyentar a los turistas. No es de extrañar.

En una Europa que no sabe mucho de geografía de la Península Ibérica, los «gudaris» han venido a encarnar el papel del bandolero clásico. El otro día, dos etarras aparecieron en la TV holandesa. Iban encapuchados y estoy seguro de que, con sus misteriosos atuendos, hicieron soñar a la nórdica audiencia en «las románticas aventuras que aún pueden vivirse en España ». Luis Carandell.

 

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