Autor: Hernáez, José Vicente. 
 El "almuerzo de Guernica" rubricará el acuerdo. 
 50 millones constará el pacto con los vascos     
 
 Diario 16.    25/07/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Diario16/25-Julio-79

El «almuerzo de Guernica» rubricará el acuerdo

50 millones constará el pacto con los vascos

José Vicente Hernáez

MADRID, 25 (D16).-Cincuenta millones de pesetas le va a costar a la Federación Española de Fútbol que los clubs vascos y extremeños continúen en Tercera División y no se retiren de la competición. De dicha cantidad, cuarenta millones se llevarán los equipos afectados para que los vascos puedan jugar en un mismo grupo.

Cuatro horas duró la reunión con los clubs de Tercera. Pablo Porta fue tajante: «Hoy mismo debe quedar decidida la cuestión.» Pidió buena voluntad a todos, así como espíritu de sacrificio. Lo importante era que vizcaínos y guipuzcoanos pudieran estar en el mismo grupo.

Juan Mari González, presidente del Guernica y representante de los vascos, estaba tranquilo: «La Federación ha recibido presiones para que el asunto se arregle.» Pablo Porta, a su vez, lo desmentía: «Debo

salir al paso de los rumores diciendo que nadie nos ha presionado, ni siquiera insinuado, que arreglemos el asunto. En el fútbol no tiene cabida la política.» Y es que, según ciertos comentarios, el ministro Clavero Arévalo había llamado días atrás a Porta exigiéndole que se hallara la fórmula ideal para que los vascos siguieran en Tercera y no se separasen de la Federación.

El dinero solucionó el problema

La solución, al final, va a costarle a la Federación Española cuarenta millones de pesetas, a razón de dos millones por cada club que van a componer el grupo tercero, que son los cántabros, navarros y los de la Federación Oeste. No había otra solución ción. El dinero, al final, lo arregló todo. Porta sudó como pocas veces lo había hecho.

No quería entrar en temas políticos, pero lo cierto es que los cántabros deseaban jugar con los vizcaínos y no con los guipuzcoanos «por problemas políticos», según declaró el presidente del Rayo Cantabria.

Este último señaló estar en contra «de la postura antidemocrática y antideportiva de los clubs vascos, que no han querido aceptar lo aprobado en la asamblea.

No han sabido perder». Los navarros tampoco estaban dispuestos a consentir la marcha de los guipuzcoanos de su grupo, con los que, en principio, se les había emparejado; pero tampoco deseaban jugar con los vizcaínos. En fin, que Pablo Porta tuvo que echar mano de todos los recursos aprendidos en sus muchos años de vivir las vicisitudes del fútbol para contentar a unos y otros, en lo que dio en llamar «un régimen excepcional solamente para este año».

El almuerzo de Guernica

El acuerdo final se firmó con una promesa verbal de comer en Guernica los presidentes de todos los clubs

afectados -a cuenta de los vascos- este mismo año, con la presencia de Pablo Porta y miembros federativos; Juan Mari González, presidente del Guernica, que llegó a la reunión dispuesto a pedir la dimisión de Porta, abandonó la sala de mejor ánimo. Su elocuencia puede llevarle la próxima temporada a la junta directiva de la Federación en representación de los clubs de Tercera. Es un hombre que vale y dijo verdades como puños: «Cuando en la asamblea del año pasado se aprobó la ampliación de la Tercera a ocho grupos, la mayoría no sabía lo que se hacía, y es que muchos presidentes van a las asambleas en plan de vacaciones.»

Más razón que un santo tenía, pero a los vagos no se les puede decir a la cara que lo son, y por eso fue silbado. También acusó a Porta de falta de interés en el asunto, a cuyas palabras respondió el presidente diciendo que no le consentía tal expresión. Juan Mari González fue mucho más allá, e incluso, llegó a acusar a los clubs navarros de falta de colaboración y animadversión hacia los vascos. El tema estaba caliente al máximo y Porta supo frenar los ímpetus de unos y otros.

A los extremeños se les convenció para jugar en el grupo quinto, formado en su mayor parte por los clubs castellanos. Para contentar a éstos se les prometió setenta y cinco mil pesetas por tener que viajar a Plasencia y Cáceres.

Después de cuatro horas, Porta manifestó deseos de irse a pescar en el mes de agosto y los vascos, por fin, conseguían jugar juntos. Los demás estaban satisfechos por los dos millones que percibirán por consentir que vizcaínos y guipuzcoanos formen en el mismo grupo.

 

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