Es una pequeña guerra total     
 
 ABC.    31/07/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABC. MARTES, 31 DE JULIO DE 1979. PÀG. 2

ES UNA PEQUEÑA GUERRA TOTAL

Insertamos hoy, en nuestra edición del martes, el comentario editorial que publicamos ayer, lunes, en el número extraordinario sobre el triple alentado terrorista acaecido el domingo en Madrid a primera hora de la tarde. Por lo normalmente reducida edición del número extraordinario son muchos nuestros lectores, especialmente los de fuera de Madrid, a los que no les fue posible conocerlo.

No una vez, ni dos, sino con rotunda insistencia, y no indiciariamente, sino a través de sus portavoces, la ETA ha declarado una guerra a España. Y un conflicto no deja de ser tal porque una de las partes se resista a aceptarlo. Por Inadmisible que resulte hay que reconocerlo: ETA ha declarado su pequeña y trágica guerra a España.

Las características de esta pugna no son las de la lucha subversiva y revolucionaria, que es una adaptación de la vieja guerrilla a las modernas circunstancias sociales y técnicas, porque, en tal caso, estaría dirigida hacia objetivos presuntamente militares. Se trata de una guerra total. Las acciones de ayer en el aeropuerto de Barajas y en las estaciones de Atocha y de Chamartin se han dirigido, fuera del País Vasco, contra la población civil indiscriminadamente. Tales acciones, anunciadas previamente y reivindicadas por la ETA, demuestran que se trata de una guerra total. No es un problema de efectivos, que son reducidos, ni de móviles, que son demenciales; el problema es que la ETA moviliza todos sus recursos, totalitariamente, contra todos ios flancos de su adversario y sin respetar ninguna norma, ni siquiera la más genérica y elemental: la del derecho de gentes.

Cuando un grupo humano, grande o exiguo, se encuentra con que otro grupo le ha declarado una guerra total tiene que tomar conciencia de los siguientes hechos:

1. No sirven las operaciones retóricas de afirmar que no pasa casi nada, porque con ello no se detendrá a los agresores y, en cambio, se anulará el Indignado espíritu de adecuada respuesta en los agredidos. Hay, pues, que dejarse de palabras tranquilizantes y poner en pie a España con todos sus recursos.

2. No sirven las campañas de disuasión verbal, resaltando la magnitud y atrocidad de los crímenes cometidos, la inviabilidad de las reivindicaciones y la negrura de las metas. A un agresor total no se le desanima con catcquesis.

3. No sirven las condenas y repulsas porque ni siquiera arañan al agresor y, en cambio, pueden producir en los agredidos la impresión de que han hecho algo efectivo, cuando no es así. Contra una agresión total hay que luchar totalmente.

4. Frente al terrorismo no sirven las concesiones políticas. En la Comisión Constitucional del Congreso se dijo por un portavoz del partido en el Gobierno que, una vez aceptado el concepto de «nacionalidad» en el artículo 2." de la Constitución, la ETA renunciaría a la violencia. Y se dijo algo parecido cuando se otorgó la preautonomía al País Vasco. Pues bien, cuando el Estatuto vasco ya es casi una realidad normativa, la escalada de la guerra total sube un peldaño más, verdaderamente espectacular. No estamos contra las autonomías regionales, al contrario; pero es evidente que la ETA las desprecia.

5. En suma, para un agresor total no hay más alternativa que o la victoria política total o la derrota física total. Cuando se le conceda lo utilizará como un arma supletoria y como un éxito local. Ningún estadio intermedio será suficiente. El lema de una guerra tota! es «o todo o nada», y por eso no hay compromiso posible con la ETA. A España se le ha declarado, por un grupúsculo, una guerra total, y este reto no tiene más que una respuesta: la lucha tota! para lograr la paz tras la victoria absoluta.

Nos dirigimos, en primer lugar, al Gobierno. Suya es ia responsabilidad fundamental en esta ocasión, y suyos son ios medios. Que utilice cuantos precise sin renunciar a ninguno, y que solicite aquellos de los que carece. A la ETA no hay que buscarla en el centro de la tierra, sino en las ciudades y en los campos de España, con medios convencionales.

Nos dirigimos, en segundo lugar, a los partidos para que convoquen a sus cuadros y a sus militantes a una gran operación colectiva, y para que insten al Gobierno y le faciliten cuantos recursos precise.

Nos dirigimos, en tercer lugar, a los sindicatos para que exijan la colaboración activa de sus miembros. A la ETA no se la vence mediante paros de solidaridad con las víctimas, sino mediante una lucha operativa contra su agresión.

Y nos dirigimos, en fin, a todo el pueblo español. Frente a una guerra total hemos de movilizarnos todos.

Quien silencie una información o deniegue un auxilio será un cómplice de la agresión. Esperamos que el Gobierno nos convoque a todos para vencer en esta lucha que nos está siendo Impuesta, y que nos dé sus Instrucciones a todos, incluso a los medios de comunicación, para, solidariamente, contribuir a liberar a España de esta sucia e implacable guerra a la que hemos de responder limpia pero cabal e inexorablemente, ya,

 

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