Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 Rección en la prensa francesa. 
 ETA actúa a la desesperada, consciente de su progresivo aislamiento     
 
 ABC.    31/07/1979.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. MARTES, 31 DE JULIO DE 1979. PAG. 10.

REACCIÓN EN LA PRENSA FRANCESA

ETA ACTÚA A LA DESESPERADA, CONSCIENTE DE SU PROGRESIVO AISLAMIENTO

PARÍS, 30. (De nuestro corresponsal.) El terrorismo vasco y sus últimos actoa de barbarie en Madrid son objeto de editoriales en la mayoría de la Prensa parisiense que, de modo unánime, condena esa «crueldad inútil, salvaje y estúpida» que «va más allá, en sus objetivas, de la desestabilización política en España, dadas sus inequívocas ramificaciones internacionales».

Para el socialista «Le Matin», que titula su editorial «La violencia ciega y odiosa», la actitud del «ala más fanática de ETA, más intransigente, es suicida». «El Gobierno madrileño —agrega— ha ido en sus concesiones hasta los límites de lo posible» y hay que preguntarse «cuáles son los objetivos que persigue esa rama político-militar», porque la idea de llevar las negociaciones de autonomía «al terreno de la soberanía nacional, es decir, de la independencia de los vascos, es algo tan imposible como irrealista».

«Los sangrientos atentados de ETA —concluye el editorialista de «Le Matin»—- aparecen como el acto desesperado de un movimiento cada vez más aislado. SI mañana el pueblo vasco aprueba por referéndum —lo que más que probable es cierto— el Estatuto de autonomía, ETA-politico-militar no sólo deberá enfrentarse con España, sino con el Gobierno de Euzkadi. Una posición de esa índole no sólo es paradójica, sino que es disparatada. De esto debe ser consciente ETA para ponerle fin a un combate a la vez trágico y absurdo.»

LA BATALLA DE ARGEL.—En términos parecido, el editorialista de «Le Fígaro» indica que «las bombas que han hecho explosión en Madrid pretenden tener el mismo significado que las de la batalla de Argel, y es aquí donde aparece el carácter absurdo de la empresa». «Detrás de los que ponen esas bombas es necesario que exista un pueblo decidido. Pero lo que se ve hoy día en España no es precisamente eso.

Detrás de los que colocan las bombas no hay más que la enorme confusión que impera en un medio muy peligroso, pero a fin de cuentas modesto de los activistas vascos y de sus equívocos comparsas.» Ante esta actitud de los terroristas de ETA «se puede pensar, sin temor al error —concluye el editorialista—, en unas ramificaciones Internacionales más Interesadas en la desestabilización de la Península que en el problema específicamente vasco». «Sería bueno saber, por ejemplo, si la sangre vertida es la obra de un última cuadrilla de fanáticos o de provocadores, irremediablemente condenados por la marcha razonada de la historia y el repudio de sus conciudadanos. Esta aclaración nos escapa, todavía, a medias.

Querríamos ver negro y blanco, pero no vemos más que un claroscuro. Y mucho rojo alrededor.»

«CORTAR POR LO SANO».—Por su parte, «L´Aurore», en editorial titulado «No se trata con los terroristas», se abre de capa con una síntesis de su pensamiento :

«En el nombre de una gran ilusión, el Gobierno español creyó que había calmado a los separatistas vascos al ofrecerles la semiindependencia de Euzkadi. Las amnistías ciegas, los Estatutos generosos y las amplias concesiones no han desarmado jamás, en ninguna parte, a los fanáticos de la revolución.»

«España, como cualquier país europeo, no podía ser la excepción a la regla. Su historia habla con gran elocuencia de su tendencia por ]a violencia, la sangre y la anarquía. Había que impedir que la historia se repitiese, cortar por lo sano desde un comienzo a toda tentativa de aceptación del terrorismo como expresión legítima de la lucha política.»

«Pero he aquí —prosigue el editorialista de «L´Aurore»— que movidos por un optimismo poco lúcido, los responsables de la joven Monarquía liberal no han sabido reconocer la naturaleza del enemigo, ni dotarse de los medios para combatirlo. En esto han seguido las concepciones de 1a izquierda española que, durante mucho tiempo, exaltó a la ETA y se sirvió de ella. Así, el presidente Suárez creyó tener unos interlocutores válidos en los que ponían las bombas.» Para el editorilista de «L´Aurore», el nacionalismo vasco se ha convertido, «entre las manos de ETA, en una de las múltiples ramas del Ejército subversivo, lanzado, en todas partes, al asalto del Occidente. ¿Es que el presidente Suárez ha podido imaginar que los soviéticos, los libios., los argelinos y las diversas organizaciones que pagan y adiestran a ETA tienen en cuenta las múltiples prendas dadas a les «progresistas» por la nueva política exterior de Madrid?»

«La respuesta la tienen ahí y no ha tardado mucho en producirse. El corto plazo de reflexión que se han concedido los terroristas les ha servido para consultar a sus dirigentes y cómplices en el extranjero.» «¿No se va a aprender de una vez la lección? ¿Se habrá comprendido, al fin, que el objetivo del terrorismo internacional no es otro que el hundimiento del Occidente?»

«Francia —se concluye— deberá meditar sobre ¡as consecuencias negativas de una política de debilidad hacia los virtuosos de la metralleta y del explosivo. Después de todo, Francia tiene también su País Vasco.» Enrique LABORDE.

 

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