Autor: Alonso Nadales, José Ramón. 
   Integración en Europa     
 
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INTEGRACIÓN EN EUROPA

En algo parecemos estar de acuerdo casi todos los españoles, y es en que, por los caminos

más rápidos, la plena incorporación con Europa es necesaria. La última voz que se ha alzado

reclamando esta integración no es la de un ideólogo, sino la de un pragmático, como es don

Luis Mombiedro de la Torre, presidente de la. Hermandad de Labradores y Ganaderos. Cuando

se trata de la integración de las economías europeas, las agrícolas suelen ser las más difíciles

y las más dispares. De ahí que nosotros mismos podamos caer a veces en la contradicción,

pues si nos irritamos —y con razones sobradas— cuando en Francia se sabotearon en las

carreteras nuestros transportes, ahora pretendemos oponernos al paso de los productos

hortofrutícolas marroquíes por suelo español. Hemos de entrar en e! Mercado Común —

estamos con el señor Mombiedro—, pero siendo coherentes con nosotros mismos. Y no

asustarnos demasiado por algunas elevaciones de precios, porque la actual «Europa de los

Seis» cierra sus fronteras a lo que es demasiado competitivo y barato. Y ahí está el problema

del vino para demostrarlo.

Coherencia igual se requiere en las decisiones a alto nivel para que los campesinos españoles

sepan de una vez si deben sembrar trigo o cebada. A los que estaban recolectando trigo se les

pidió que sembraran cebada; obedecieron, y ahora se quedan sin cupo de trigo, y

económicamente casi en la calle. Y no radica la incoherencia en el Ministerio de Agricultura,

que parece estar en una época brillante, sino en la coordinación de las diversas facultades

ministeriales. Para que entremos en el Mercado Común y dentro de casa tengamos la fiesta en

paz, planificación y realidad tienen que caminar de la mano paso a paso.

Sin este remedio, el campo seguirá vaciándose, las ciudades convirtiéndose en caóticos

monstruos y el equilibrio social autoaniquilándose. A la hora de planificar es indispensable el

equilibrio entre lo que un día se llamó tópicamente «hermandad de la ciudad y el campo».

 

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