Pleno acuerdo sobre el Estatuto Vasco  :   
 Las negociaciones UCD-PNV concluyeron tras una sesión intensa de toda la noche pasada y gran parte de la jornada de ayer. 
 ABC.    18/07/1979.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

PLENO ACUERDO SOBRE EL ESTATUTO VASCO

Las negociaciones UCD-PNV concluyeron tras una sesión intensa de toda la noche pasada y gran parte de la jornada de ayer.

Madrid. (De nuestra Redacción.) «Al fin hemos sido capaces de coger el último vagón del último tren que pasaba por el País Vasco.» Con esta gráfica expresión el diputado del PNV, Marcos Vizcaya, resumió ayer a última hora de la tarde su estado de ánimo ante el acuerdo pleno obtenido poco antes en torno al proyecto de Estatuto. Las horas anteriores habían sido de una gran tensión, producto de la necesidad de trabajar contra reloj y salvar los últimos obstáculos para llegar a un entendimiento total antes de que la pasada medianoche venciera el plazo previsto para la labor de la ponencia.

Buena idea del dramatismo que ha envuelto la recta final de la negociación la da el hecho de que la docena de protagonistas del diálogo bilateral UCD-PNV, con el presidente Suárez a la cabeza, permanecieran encerradors en la Moncloa desde la media tarde del lunes hasta ya entrada la tarde de ayer martes. Ninguno de ellos durmió esa noche y prácticamente ni siquiera hubo tiempo para las comidas, en el sentido formal del término.

Sobre las once de la mañana de ayer un grupo de periodistas que montaban guardia Informativa en las cercanías de la Moncloa pudieron observar al presidente Suárez paseando por el jardín en compañía del subsecretario de la Presidencia Alberto Aza. Haciendo bocina con las manos, Suárez les explicó que aunque no se había acostado, no se sentía especialmente cansado, «porque he tomado mucho café». En unas escuetas declaraciones a Radio Nacional el presidente también comentó que no era uno, «sino varios», los temas que todavía estaban pendientes.

GARAICOECHEA, EN MADRID.—A lo largo de la noche habían surgido, al parecer, algunas dificultades a la hora de plasmar en una redacción satisfactoria para ambas partes les principios de acuerdo sobre orden público y enseñanza. También quedaban aún por perfilar las fórmulas de entendimiento en la cuestión Navarra y en la definición del techo autonómico.

Así las cosas, se tomó la decisión de solicitar la presencia de Carlos Garaicoechea. con objeto de conseguir un aval para las soluciones transaccionales elaboradas en estos ámbitos. El presidente Suárez envió un avión a Pamplona con la misión de recoger al presidente del PNV. Poco después de las cuatro de la tarde Garaicoechea llegaba a, la Moncloa, si bien con un margen de tiempo bastante escaso, pues debía estar de vuelta en la capital navarra a las siete, para poder asistir al funeral por su madre.

Dos horas bastaron para perfilar el acuerdo definitivo. Suárez y Garaicoechea se encerraron en el despacho del primero y fueron cerrando todos los tratos parciales hasta entonces pendientes. Así quedó claro que Navarra será mencionada en el Estatuto, pero eliminando el adjetivo «Imprescriptible» y haciendo referencia expresa y directa al mecanismo previsto por la Constitución para su hipotética Integración en el País Vasco. Asi quedó, Igualmente, solucionado el tira y afloja sobre la educación, de forma que el Gobierno central siga teniendo competencias en tan delicada área. Suárez y Garaicoechea también rubricaron otros acuerdos conseguidos ya por el grupo de trabajo, como por ejemplo, la redacción del artículo primero, que textualmente establece que «Euzkadi se constituye en comunidad autónoma, dentro del Estado español».

ACUERDO PLENO EN EL ESTATUTO VASCO

MARCOS VIZCAYA: "HEMOS COGIDO EL ULTIMO VAGÓN DEL ULTIMO TREN"

CAMBIO DE DECORADO.—Poco después de las seis y media de la tarde los protagonistas de la marathoniana negociación —a excepción, naturalmente, de Garaicoechea— fueron llegando al hotel Palace y al palacio de las Cortes, donde, por cierto, había comenzado a cundir un sentimiento de desánimo y pesimismo. La ponencia había sido en principio, convocada para las cuatro y media de la tarde, pero no había llegado a reunirse, en espera de lo que pudiera suceder en la Moncloa. Los minutos iban pasando y el límite de la medianoche cada vez estaba más cercano. Algunos diputados de UCD no pudieron disimular su nerviosismo y de sus labios brotaron frases del estilo de «no se logra, no se logra el acuerdo» o «se ha roto la baraja».

Apenas se tuvieron noticias frescas del feliz desenlace el panorama cambió como por encanto. Todo fueron abrazos mutuos, caras alegres y declaraciones de optimismo sobre lo que este acuerdo puede suponer para el País Vasco. En el «hall» del hotel Palace, Xabier Arzallus —a quien una agencia informativa había responsabilizado del supuesto endurecimiento del PNV en la recta final— aseguraba que se sentía «muy satisfecho». «Todos hemos dejado algunos pelos en la gatera», explicó refiriéndose a las recíprocas transigencias. «Pero éste es un buen Estatuto, que será bien recibido en el País Vasco porque va a permitir su reconstrucción desde la propia idiosincrasia.»

UINZUETA: CINCO AÑOS.—Con signos evidentes de no haberse afeitado y unas reveladoras ojeras, su compañero, el senador Unzueta, explicaba que el Estatuto va a tener un cierto sentido de provisionalidad, ya que, en su opinión, la propia Constitución deberá ser reformada «dentro de unos cinco años», como consecuencia de nuestra integración en la Comunidad Europea. «Eso conllevará una nueva concepción autonómica. En algunas materias, el techo quedará más alto, y en otras, más bajo.»

Ya en el Palacio de las Cortes, y mientras sus compañeros iban entrando en la sala en la que tendría lugar la última sesión de la Ponencia constitucional, los diputados Viana (UCD) y Marcos Vizcaya (PNV) —tal vez los dos vascos que desde campos distintos más esfuerzo han realizado para conseguir el acuerdo— habrían de ser los más locuaces ante los micrófonos de la radio, las cámaras de la televisión y los cuadernos de´ notas de los reporteros de la Prensa escrita. De sus muchas palabras dos frases resultan sintomáticas del ambiente, de satisfacción general. «Este ha sido un parto difícil, pero feliz», bromeó Marcos Vizcaya. «Hemos conseguido lo que nadie esperaba», añadió Viana.

La izquierda vasca, por boca de su representante parlamentario, Juan María Bandrés —Mario Onalndía, de EIA, y Roberto Lerchundi, del PCE, también hicieron acto de presencia—, se declaró Igualmente satisfecha. El abogado donostiarra comentó que algunos aspectos del Estatuto quedaban «demasiado a la derecha» y que por eso su partido presentaría «algunos votos particulares de carácter testimonial», pero que, en cualquier caso, estas objeciones quedaban en segundo plano ante lo que supone «la firma del tratado de paz, después de tres guerras caviles».

Una vez aprobado por la Ponencia, el proyecto de Estatuto será tramitado por la Comisión constitucional que, de acuerdo con todas las previsiones, podría terminar de hacerlo a comienzos de agosto. Seguidamente, en el otoño, el texto aprobado será sometido a referéndum en el País Vasco, debiendo pasar luego el fielato de la ratificación en los Plenas de -las dos Cámaras parlamentarlas. Cumplidos todos estos requisitos, el Estatuto será sancionado y promulgado por el Rey.

 

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