Autor: Urbano, Pilar. 
 En Guernica, con Carlos Garaicoechea. 
 "ETA sobrevive con el oxígeno prestado por los que aún desconfían del Estatuto"  :   
 "Una Confederación bajo la Corona haría innecesaria la independencia de Euzkadi". 
 ABC.    22/08/1979.  Página: 1,5-6. Páginas: 3. Párrafos: 22. 

MADRID. MIÉRCOLES 22 DE AGOSTO DE 1979 - NUM. 22.888 VEINTE PESETAS

ABC

DOMICILIO SOCIAL SERRANO, 61 - MADRID DEPOSITO LEGAL

M - 13 - 1958 - 64 PAGS.

EN GUERNICA, CON CARLOS GARAICOECHEA

«ETA sobrevive con el oxígeno prestado por los que aún desconfían del Estatuto»

«Una Confederación bajo la Corona haría innecesaria la independencia de Euzkadi»

TENAZ. Esa es la palabra para pintar, «en números redondos», al lendakari Garaicoechea. El mismo me lo dice ya metidos en conversación y desempolvando su joven historia: «No soy un fenómeno en nada. Ni siquiera un hombre brillante» Soy tenaz. Como estudiante era un "tío" anárquico, lo menos parecido a un empollón metódico o a un primero de la clase. Como profesional, en el mundo de la empresa, nada se me ha rendido por mi bella cara, aunque, si, he subido meteóricamente Pero he tenido que trabajar duro.

Incluso en la política no puedo decir que me haya, propuesto llegar a donde estoy (¿cómo iba yo ni a soñar que un día negociaria el Estatuto?), ni me he trazado una línea de escaladas... Más bien ha sido el resultado de una vocación sincera, de un sentimiento nacionalista arraigado, de un trabaja serio v de una disciplina de partido sin dobleces.»

Estamos en Guernica. Un atardecer lluvioso, plomizo, de agosto, «So el árbol de Guernica, de se suelen hacer las Junta Generales de este Muy Noble y Muy Leal Señorío de Vizcaya...»

Carlos Garaicoechea me invita a que hablemos dentro, en el archivo alto de la Casa de Juntas, revestido en oscura caoba de las Américas del siglo XVIII, y en el que se guarda la historia escrita de las guerras y las paces del Señorío, y las genealogías de más de tres mil familias vizcaínas. En algún entrepaño de los muros he leído el rancio lema: «Dios y leyes viejas».

• JUVENTUD A BOCAJARRO

Garaicoechea tiene cuarenta años, pero parece un mocetón de briosos impulsos. Una juventud «a bocajarro». Se ha hundido en un sillón tan imponente como Incómodo. Entrecruza sus manos anchas de «pelotari» avezado, como si quisiera contener sus «prontos» de inquietud, sus gestos nerviosos y desenfadados. Así gana una solemne gravedad y un empaque de «presidente» que él debe creer muy necesario. «Noto casi físicamente el peso de la responsabilidad que tengo encima. Sinceramente, me hubiese gustada tener mayor madurez, más experiencia, más edad... Una trayectoria política más hecha para no tener que lamentar después "esto, lo otro, lo de más allá, lo hubiese podido hacer mejor"...

Siempre me he encontrado, en el mundo del trabajo y en el de las decisiones políticas, con hombres mayores y más curtidos que yo. Y me he guiado, siempre, siempre, del consejo de los viejos. Mira, el otro día con Leizaola... Bueno, ya hablaremos de eso en otro momento.., Ahora, por primera vez en mi vida, me siento ante una mesa con hombres más jóvenes.» Todo esto ha salido a relucir cuando le comento, que se me antoja «un personaje llegado del futuro, súbitamente, cuando nadie le conocía ni le esperaba...

Entrando con pie firme en la Moncloa y desvelando, días y noches, al "jefe" Suárez». Se ríe y, manoteando en el aire, dibuja «una afrodita surgiendo de las aguas del anonimato».

Luego, más serio, agrega: «No es verdad que yo haya "aparecido" ayer, como se ha dicho por ahí; ni que me haya incorporado a la estructura peneuvista en el setenta y siete, justo en las vísperas de ser elegido presidente del Euzkadi Buru Batzar. Yo estaba en el Consejo Regional del PNV desde el año setenta y cinco; y ya quince años atrás los gobernadores civiles me llamaban cuando había algún conflicto, como si yo fuese el "jefe" del PNV de Navarra. ¿Que mi presencia pública ha sido repentina? ¡De acuerdo! Porque mis responsabilidades máximas en el partido me impedían ejercer otra representación pública... hasta que fui elegido "lendakari" deI Consejo General Vasco, hace dos meses.»

• HUMILDEMENTE, ANTE DIOS...

Desafiando la llovizna pertinaz, un grupo de «euskaldunes», chubasquero y chapela, se han congregado fuera, alrededor d e I Guernica juradero y cantan no sé qué romances en su lengua. Hasta nosotros llegan las voces rudas, pero bien timbradas. Están, en su Semana Grande. Garaicoechea me reconoce que no aprendió el euskera hasta que tenía treinta años. Anteayer, pues. Sin embargo, cuando me voy, como obsequio de una amistad que empieza, me da un hermoso ejemplar de «Los Fueros»..., dedicado, allí mismo, con mi pluma, ¡en euskera! Y medio en broma, medio en serio, le digo «estás como un nuevo rico..., con idioma recién comprado».

Los cantores se alejan. Garaicoechea, Carlos, desgrana ahora recuerdos de su vida. «Ya sabes, soy navarro, de Pamplona. Familia cristiana, de carlistas tradicionales, campesinos venidos del campo a la ciudad. Esa es mi "burguesía" de origen. En casa de mis padres no había clima político. Yo llegué a la convicción nacionalista por un proceso de reflexión personal y por un sentimiento real de eso que llamáis en los periódicos "el vasquismo sociológico". En su momento, promoví "ikastolas" y actué desde la Fundación Príncipe de Viana para hacer resurgir la cultura "euskalduna"... (Ahí aquellas charlas de ropaje cultural, en las que latían tantos contenidos políticos, y que tenían para nosotros la emoción de la aventura: era en tiempos de Franco, y nunca sabias si a! salir te llevarían en hombres a tu casa o a la comisaría!»

Me señala cuatro fechas importantes en su vida: «Asi, fechas con día y hora: la muerte de mi padre; la de mi madre, en plena negociación del Estatuto, con Suárez... Yo tenía el corazón en Pamplona y la cabeza en la Moncloa. Mi boda: conocí a Sagrario Mina y me casé en seguida, enamoradísimo. Y luego, el día 9 de junio, aquí mismo, junto al roble, la jura del cargo de presidente del CGV...» (Evocamos la escena.

Garaicoechea, traje oscuro, cara de circunstancias, con un vascuence aprendido del hombre fuerte de Herri Batasuna, Patxi Zabaleta, pronunciará las palabras rituales: «Juangoikoaren aurrean..»: ,

Humildemente, ante Dios, en pie en tierra vasca, a la sombra del árbol de Guemica, recordando a nuestros antepasados, juro cumplir fielmente mi mándalo.»

«SOY PARTIDARIO DE LA INTEGRACIÓN DE NAVARRA EN EUZKADI»

«Tengo una fe heredada, "de carbonero", y una fe reflexiva sometida a embates. Jamás he sentido tentaciones marxista»

• «SUAREZ QUISO CANSARME»

Luego llegó «el papel» de Madrid: la norma de su incompatibilidad para esa presidencia, por ser miembro del Parlamento Foral de Navarra, y que aparece, justamente ese día, en el «Boletín Oficial de! Estado».

Dicen que Garaicoechea rompió «el papel» delante de los presentes, y lo arrojó a la papelera. Versiones más moderadas cuentan que «simplemente ignoró el decreto...».

Y ése fue el primer gol que Suárez hubo de encajar con elegante silencio. ¿Por qué? Por la sencillísima razón de que con este hombre que tengo ahora a mi lado, traje gris perla, reloj deportivo, mirada ciará y profunda, pelo rizoso y anchas espaldas, con este hombre, digo, Suárez tenía que destejer y tejer la letra y la partitura que encajase la realidad política «Euzkadi» en la realidad política «España». Vejar, desautorizar o Invalidar a este hombre era, ni más ni menos, quedarse sin el interlocutor más idóneo que pudiera encontrarse. Algún día sabremos qué tentáculos de radar-espía lanzó Adolfo Suárez para que le confeccionasen el perfil psicológico - político - religioso - cultural - doméstico de quien iba a ser su «partenaire» en la negociación.

«Te diré... no sé si debes escribirlo..., en fin, tú veras... que Suárez me agradó desde el primer momento.

Me es simpático, humanamente. Las conversaciones fueron largas, tenían que serlo. Era importante contrastar nuestras opiniones, en profundidad, acerca del Estado central, acerca de lo que Euzkadi ha sido, es y puede llegar a ser. El modo de insertar la nación vasca en la Corona... Ya sé que Adolfo Suárez ha comentado que yo hablaba, hablaba y me movía en la filosofía política, en cuestiones de principios, sin "mojarme" en la letra menuda... Pero, al menos para mi, las horas quemadas en Moncloa no han sido horas ociosas... No nos conocíamos y, creo, quizá me equivoque, que el jefe del Gobierno quiso jugar conmigo, de alguna manera, la táctica de "cansarme". Cayó en sus propias artes: le cansé yo a él. Mira, una anécdota (se ríe, divertido, al recordarla): El primer día me invitó a sentarme en una butaca de esas en las que te hundes hasta el cuello... Yo, que soy nervioso y no sé estarme quieto, allí me encontraba como en una jaula, atrapado... ¡Pero él también! Por eso, al día siguiente, me sugirió pasar a otros sillones, "son mucho más cómodos", me dijo. Y yo: "¡Hombre... ¿entonces por qué me tuviste ayer metido en aquella jaula?!"»

• «NAVARRA SE UNIRÁ A EUZKADI»

Garaicoechea se acoda sobre la gran mesa del archivo viejo. Bebe agua. «Mira, al problema navarro hay que prestarle gran atención, y buscar una fórmula política conciliadora. De otro modo, será, lo sé cierto, la causa de las futuras violencias. Me preguntaste anles si para mí Navarra es Euzkadi. Le doy un giro a tu pregunta: ¿Se puede ir a la integración de Navarra en las instituciones políticas de Euzkadi? Porque yo soy partidaria, a título personal, no como "lendakari", de la confederación, con un respeto total a la propia autonomía interna y a la personalidad histórica de cada provincia vasca. Pero Navarra es parte muy fundamental de Euzkadi. En el Parlamento Foral navarro hay, hoy por hoy, mayoría de hombres que propugnan la fusión. Ahora bien, Navarra se integrará o no según lo que diga el pueblo cuando sea consultado. El destino de Navarra lo ha de decidir el pueblo navarro. No la ETA ni el miedo. Yo creo que tarde o temprano se unirá a Euzkadi, como lo permite la Constitución. Pero es muy importante la forma en que se plantee el referéndum. Sería estropear la captación de voluntades, lanzar en los medios de opinión pública, como ahora se está haciendo, por manipulación de las clases dominantes, la pregunta en estos términos: "¿Quiere usted dejar de ser navarro para ser vasco?" El gran reto es obtener una fórmula conciliadora para evitar que el pueblo navarro se arroje a una confrontación más o menos crispada y violenta.»

Se ha santiguado Carlos Garaicoechea al anunciarte yo una «preguntila con aristas». «Existe la sospecha —le digo— de que el precio de tu presidencia sea, precisamente porque eres navarro, conseguir esa fusión.»

«¡En absoluto! Y si antes te dije que me gustaría ser relevado en el cargo, para dedicarme como navarro de a pie a restañar este litigio, es, justamente, porque ser "lendakari" me limita mucho. Yo estoy convencido de que Navarra es parte fundamental de Euzkadi, pero en mis manifestaciones y en mis actitudes públicas he de ser cauteloso y prudente.»

• «NO TEMO LAS BALAS»

En cierto momento la conversación zigzaguea hacia tierras más humanas. Carlos me habla de su hogar y de su padre. («Decía que siempre me salía con la mía..., en el fondo yo era el "kuttxunxu", que dicen aqui, el "caprichito", el "ojo derecho" de mi padre..., y mi forma de abordar la vida cambió enormemente desde que él murió.») Me confiesa que en su biblioteca no hay tantos libros de Marx, de Engels, de Althuser y de Lenin como afirman los periodistas. «¿Quieres que te diga la verdad? El libro que más me ha influido es el Evangelio. ¡Y no me importa lo que puedan decir! Yo tengo, por herencia familiar y por fidelidad religiosa, una fe cristiana "de carbonero", muy arraigada. Pero, también, una fe reflexiva, que ha padecido sus dudas y sus embates. No he sentido jamás la tentación marxista. En el viejo pleito de qué gobierna al mundo, si el espíritu o la materia, sigo creyendo que el espíritu. La aportación de Marx al pensamiento da Occidente es importantísima. Pero no paso por esa magnificación que pretende detener y desviar la historia "a partir de Marx".»

Topamos de bruces con el tema del terrorismo. Estaba diciéndome que la muerte, más que temor, le produce preocupación, «porque pienso en el más, allá, que desconozco; y porque me planteo lo que la muerte tiene 4* despedida con todo lo de acá... Pero, por ejemplo, la bala, la ráfaga de metralleta, no me asusta. Quizá sea imprudente mi desenfado en esta cuestión. Me reprochan no rodearme de un infranqueable aparato de seguridad. ¡Pero es que me asfixiaría! ¡Me gusta sentirme hombre de la calle, libre de movimientos! Y sé bien que tengo enemigos, que tengo adversarios, que hay quienes opinan diametralmente en contra de lo que opino yo...».

• «TOMA Y DACA» CON ETA

Y más adelante: «No podemos caer en optimismos ingenuos, pero quiero insistir en la necesidad de una reconciliación. Será necesario sentarse a hablar, para entenderse. Hay que hacer un esfuerzo sobrehumano y sincero de comunicación directa, así, alrededor de un* mesa, entre quienes tienen en sus manos las cartas para jugar esa partida. ¿ETA y el Gobierno? ¿ETA y el CGV? ¡Quienes tengan sí poder de la violencia y quienes tengan el poder político de las soluciones! Tenemos un Estatuto al que ha de someterse ETA. No es fácil prever un cambio rápido de la situación en un país donde la violencia armada se ha hecho habitual. El pueblo, si llega a creer y a palpar la evidencia de que el Estatuto no es una zarandaja ni una engañifa de Madrid, el mismo puebla privará de oxígeno a los grupos violentos. Si se juega con lealtad, sin reservas ni retaguardias, con agilidad ai efectuar la transferencia de compatencias que el Estatuto prevé para Euzkadi. los sectores de recelosos, de escépticos que no acaban de creer en una autonomía real, darán la espalda a ETA y la dejarán sola, aislada. Pero si el Estatuto se adultera o se convierte en papel mojado, el conflicto se agravará.»

He querido saber de sus labios si en aquella polemiquísima entrevista con Jim Markham, del «New York Times», habló o no habló de «amnistía para los asesinos de ETA». Me cuenta que la entrevista se realizó en la Diputación de Vizcaya. Que él habló de «reconciliación». «Dije lo que te digo a ti: este problema duro de la violencia armada hay que abordarlo con perspectiva histórica, con visión de futuro, con audacia y con corazón abierto. Digo audacia, no insensatez. Nuestras palabras y soluciones de hoy serán juzgadas por los resultados mañana. Aunque hoy desencadenen el escándalo de algunos. ¿Amnistía? Decir amnistía, sin más, es simplificar mucho. Se ha de negociar, insisto. Y ha de haber un loma y un daca. El "loma" que han de dar los núcleos violentos no puede ser otro que bajar las armas. Después, se ha de apreciar en ellos una receptividad y una buena actitud hacia esa reconciliación. ¿El "daca"? Se puede instrumentar una serie de medidas lenitivas para lodos los sectores implicados. Fórmulas generosas que ofrezcan un horizonte de esperanza para mañana a todos esos hombres y mujeres que hoy están exasperados, desesperados, y sólo saben recurrir a la violencia.»

* «HACIA UNA CONFEDERACIÓN MONÁRQUICA»

He puesto entre él y yo, como «un toro clamoroso», el recelo de muchos millones de españoles y que se dice así de claro: «Separatismo, independencia, segregación...» Me parece sincero cuando responde:

«Para, que nuestro pueblo pueda desarrollar su personalidad existen otras soluciones que no son la independencia ni el separatismo. Existen fórmulas de tipo federal: una confederación de las provincias vascas en la Corona, como prevaleció durante muchos años. Deseamos volver a ese modelo de Estado:

confederación monárquica de pueblos que confian a la Corona la explicación de su fusión. Mienten los que nos tildan de "neoforalistas". Nuestro lema es el que ha sido siempre: "Dios y leyes viejas´."

Integración foral plena. Interpretación actual de nuestra presencia en el Estado español, hasta mil ochocientos treinta y nueve..., cuando se interrumpió el tracto, con el expolio de nuestros fueros. La Corona, que asume hoy Don Juan Carlos, ha jugado un importantísimo papel en la reconversión democrática de España, y en el futuro puede recobrar aquella misión histórica de los Reyes de España, que ya dieron forma a la confederación de las provincias vascas. Y esto te lo dice el jefe del PNV, partido que más de una vez se manifestó como "accidentalista". Creemos en la nación vasca. Pero creemos también en esa solución de tipo federal "en" la Corona.»

• «TRES COSAS ME QUITAN EL SUEÑO»

Estamos ahora en el recinto de la «iglesia Juradera», donde los Monarcas españoles, Señores de Vizcaya, juraban respetar los Fueros. En un altar, la Virgen Inmaculada. Enfrente, el viejo leño milenario del roble de Guernica, muerto y sin brotes, pero enhiesto, en pie. Garaicoechea me cuenta que ha corrido en Pamplona muchas veces delante de los toros..., y delante de los «grises». Que hizo una buena boda, y una carrera nada despreciable en el mundo empresarial. «Pero sigo siendo un hombre austero en mis costumbres. No un "bon vivant"... Y sé que trabajo más, mucho más, que descanso. Tengo Insomnios. Y razones para el insomnio. En este momento hay tres cosas que me quitan si sueño: crear, desde cero, un autogobierno para mi pueblo y levantar todo el edificio autonómico; la situación económica general, y la especifica de este País Vasco, que no facilita, precisamente, esa tarea política; la violencia y la necesidad perentoria de la reconciliación... ¡De todas formas, genio y figura: por sentido de la responsabilidad también tendría "noches en claro" si fuera sacristán o repartidor de Coca-Cola o psiquiatra, que es lo que de veras yo quería haber ido!»

Fuera es noche cerrada. Ya en la carretera, bajo la llovizna, hay que bajar del coche para pasar los dedos por los carteles Indicadores de caminos, y descifrar, como ciegos, a palpas las letras que el «spray» negro ha ocultado en todos y cada uno de los rótulos. «Aquí dice A-M-O-R-E-B-I-E-T...A» Y una vuelve al coche con la sensación «non grata» de estar perdida en el mapa... de un pedazo de España.—Pilar URBANO.

 

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