Ante el Mercado Común     
 
   04/03/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ANTE EL MERCADO COMÚN

EN el Consejo de ministros de ayer (ver reseña) se ha informado sobre la reunión mixta España-C. E. E.,

celebrada recientemente en Bruselas. Acerca de los problemas que acarrea al comercio español la

ampliación de las Comunidades, el Gobierno contestó ai ruego del procurador señor Navarro Velasco. El

aspecto más interesante de la contestación gubernamental se comprende en los tres objetivos que se

plantea de cara al Mercado Común: negociación inmediata para adaptar «a diez» un acuerdo preferencial

que fue firmado con una Comunidad de seis miembros; perfeccionar este acuerdo de modo que pueda

transformarse en otro que implique nuestra integración en la C. E, E. «después del necesario período

transitoria para la adaptación de nuestras estructuras», y establecimiento de fórmulas que permitan un

intercambio comercial normal con los países europeos no integrados en la Comunidad.

Resulta obvio que las estructuras a modificar durante ese período transitorio que permitirá nuestra

integración en la C. E. E. serán tanto económicas como políticas. Ni un solo miembro de las

Comunidades ha logrado su ingreso sin concesiones de orden político, obligadas por la necesidad de

otorgar poderes palpables a un organismo supranacional como el Parlamento Europeo. Por otra parte, los,

miembros de la C. E. E. han de guardar mínimas unir formidades dentro de un amplio espectro, que

comprende Monarquías y Repúblicas, regímenes presidencialistas y parlamentarios, bipartidistas o

pluripartidistas, etc.

A este respecto, el director general de Relaciones Económicas Internacionales decía ayer en una

conferencia que nadie nos ha hecho insinuaciones de índole política durante los contactos que venimos

manteniendo con autoridades de la C. E. E. para reequilibrar el acuerdo comercial». Nadie tenía, por

supuesto, que arrogarse tal derecho. El tratado de Roma está vigente y es muy claro. A él —

sencillamente— habremos de atenernos.

Sobre la. revisión del acuerdo preferencial conversó el ministro de Asuntos Exteriores con miembros del

Gobierno de Luxemburgo, país al que el señor López Bravo se desplazó en un breve viaje: «Ciertos

sectores agrícolas de mi país —dijo el señor López Bravo— podrían integrarse inmediatamente a Europa,

pero la mayoría de nuestra industria necesitaría un período de adaptación de varíos años.»

 

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