Autor: Utrilla Carlón, Ricardo. 
 País Vasco. 
 Síndrome Xirinachs (y III)     
 
 Diario 16.    01/09/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

en recuadro

Síndrome Xirinachs (y III)

Ricardo Utrilla

Pensándolo despacio, no estaría mal que el ejemplo extremeño cundiera en el resto de España y todos los alcaldes, diputados, senadores y otras fuerzas vivísimas que no tienen ni mancorna idea de lo que es una democracia se encerrasen en alguna parte, preferiblemente conventos, que es lo que mejor les va.

Quedaríamos así los ciudadanos en libre disposición de elegir, esta vez con más cuidado, a quienes deben tener por única misión administrarnos, representarnos y defendernos en su calidad de mandatarios del pueblo y no como dóricas colegiales de los años sesenta.

Claro que la tarea no sería fácil. Porque se elige entre lo que hay, y ya hemos visto la actitud de las masas populares extremeñas, que abren colectas para pagarles el rancho cotidiano a sus abandonistas alcaldes encerrados. Sería, por tanto, necesario un cursillo intensivo de democracia a los electores, antes de proceder a los nuevos comicios por abandono de puesto.

Sin caer, evidentemente, en los excesivos ardores de los conversos neófitos, como el presidente brasileño Figueiredo, que amenaza: «Al que no le guste la democracia, le reventaré a palos.» Ni tanto ni tan palo.

Pero no estaría de más que se tomasen medidas preventivas y sancionadoras para asegurarse del buen comportamiento democrático de los elegidos. Sin llegar al examen psiquiátrico propuesto en Vitoria para las Fuerzas del Orden, cabría examinar de democracia y responsabilidad personal a los candidatos y, una vez elegidos, poder castigarlos con la destitución fulminante por los electores, en caso de pifia. Como en cualquier Universidad o empresa de cualquier país normal.

De esta forma, sentadistas, levantistas, encerristas y todos los demás xirinachistas quedarían automáticamente excluidos de la más alta labor que debería caberle a un español en estos momentos: representar y defender a sus conciudadanos con la mayor seriedad posible.

 

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