Autor: Esteban, José María. 
 Más de 5000 personas, en Estella. 
 Exaltación vasquista en el entierro de Irujo     
 
 Diario 16.    05/01/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Más de 5.000 personas, en Estella

Exaltación vasquista en el entierro de Iruio

Pamplona (JOSÉ MARÍA1 ESTEBAN, corresponsal) -Con unos emotivos actos y asistencia de numeroso público (más de 5.000 personas), incluyendo autoridades, se celebró el pasado sábado el funeral por el alma del veterano político nacionalista Manuel de Irujo y Olio, en actos que tuvieron lugar en Estella, su ciudad natal, y, concretamente, en la iglesia de San Juan Bautista,"en la que había sido bautizado hace ochenta y nueve años.

Desde primeras horas de la mañana, la ciudad de Estella vivió el trajín propio a la celebración del funeral de una persona que, como Manuel de Irujo, unía a su condición de veterano del PNV el ser una persona muy conocida y querida por sus paisanos, por encima incluso de las diferencias de credos políticos o de concepciones territoriales sobre Navarra, su tierra, y sobre Estella, su ciudad natal.

Despedida familiar

Los últimos momentos antes de que se pusiera en marcha la comitiva fúnebre fueron especialmente emotivos.

La familia pidió que dejaran de pasar visitantes durante unos breves minutos con el fin de rezar ante el féretro en privado. Tras el rezo, la hija del político fallecido, Miren de Irujo, única habida de su matrimonio, cortó una flor de uno de los ramos que había en la habitación y lo depositó amorosamente sobre el féretro, deshojando los pétalos de otra flor y poniéndolos sobre la caja, mientras . musitaba frases cariñosas para su padre.

Sólo cuando la tapa de la caja se cerró, llevándose las flores, unas lágrimas aparecieron sobre sus mejillas y musitó frases en castellano y en inglés, llamando «cariño» a su padre.

En la habitación, el féretro estaba enmarcado por una gran ikurriña con el Ángel de Aralar bordado, una bandera de Navarra con el escudo y una de la ciudad de Estella.

La comitiva recorrió las calles de Estella hasta la iglesia de San Juan, tras haber sonado el «Agur Jaunak», y mientras la «Marcha de San Andrés», himno típico de la procesión de las fiestas de Estella, era interpretado por una banda de txistularis.

Tras la serie de coronas y ramos iba el féretro seguido de los familiares, hermanos, hija, nietos y sobrinos de Irujo y las autoridades, precedidas por el lendakari del Gobierno vasco, Carlos Garaicaechea, y a continuación miembros del Parlamento vasco y Parlamento Foral de Navarra, diputados forales de las Diputaciones de Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya y diputados y senadores a las Cortes generales, amén de representaciones del PNV de muy difefentes lugares. El gobernador civil de Navarra, Javier Ausuotegui, ya en la iglesia, ostentaba la representación del Gobierno central.

En las homilías, pronunciadas en euskera y castellano, se resaltó, sobre todo, la personalidad de Irujo «como cristiano y católico, de la que siempre hacía gala. Su condición de hombre, pero de hombre cristiano», y tampoco faltaron críticas para los gobernantes de Madrid y de Navarra, que no compartían los idearles de Irujo, ideales por los que sufrió durante su Vida.

Tras el funeral, la comitiva se trasladó al cementerio municipal de Estella, donde fue enterrado en el panteón familiar, echándose tierra de las provincias de Navarra, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya e Iparralde (País Vasco-francés) así como una rama del viejo roble de Guernica. El féretro lució únicamente la bandera oficial de Estella, y durante el trayecto se observó un profundo silencio, únicamente roto por un grito de «Gora Euskadi askatuta» y «Nafarroa Euskadi da» (Navarra es Euskadi), coreado por varios «gora».

 

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