Autor: Jáuregui Lasanta, Julio de. 
   Ante la visita de los Reyes     
 
 Diario 16.    03/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

JULIO DE JAUREGUI

Senador del PNV por Vizcaya

Ante la visita de los Reyes

«El alma y motor de la restitución de los derechos fundamentales a los ciudadanos y a los pueblos fue el Rey Don Juan Carlos I. De esto no cabe la menor duda.»

El día 20 de agosto de 1974 escribí una carta al Euzkadi Buru Batzar en la que hacía, entre otras manifestaciones, las siguientes: «En relación con la situación política de España, me parece conveniente exponer a la consideración del EBB las siguientes observaciones:

1. Parece claro que a la muerte del general Franco, o quizá antes, asumirá las funciones de Jefe de Estado, a título de Rey, el Príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón.

2. Una vez instalado en la Jefatura del Estado, es de creer que por el juego de nombramientos de los altos mandos militares y Fuerzas de Orden Público, del Consejo del Reino, etcétera, consolide el futuro Jefe del Estado su posición y su autoridad, lo cual le permitirá dirigir una política independiente y distinta de la realizada durante todos los años de la jefatura del general Franco.

3. La juventud del futuro Jefe de Estado, su discreción, su desprecio del protocolo y de^ las camarillas, permiten creer en la posibilidad de que, bajo su jefatura se puedan restablecer a los ciudadanos los derechos de reunión y de asociación política, libertad de emisión de pensamiento, de palabra y por escrito, libertad de prensa y de propaganda, y a los pueblos que fueron legaimente autónomos del ejercicio de una cierta autonomía.

El ejercicio de estos derechos lleva consigo el derecho del pueblo a elegir libremente a sus administradores municipales, provinciales y regionales, y la facultad de decidir en unas Cortes Constituyentes, el régimen y la estructura del Estado.»

Esta previsión se realizó plenamente, y el alma y motor de la restitución de los derechos fundamentales a los ciudadanos y a los pueblos, fue el Rey Don Juan Carlos 1. De esto no cabe la menor duda.

Fui testigo y actor de esta evolución al ser nombrado el 6 de diciembre de 1976, a propuesta de Xabier Arzallus, por seis partidos vascos (PNV, ANV, PSE, PCE, PSPE y DCV), representante de la comisión negociadora de la oposición con el Gobierno presidido por el señor Suárez. Dentro de dicha comisión, fui ponente en los temas de la amnistía y de la legalización de los partidos políticos.

Mucha oposición

No fueron fáciles estos dos temas. Había mucha oposición en estamentos militares y en fuertes sectores de la opinión pública. Se discutió firmemente. Dos reales decretos-ley del 30 de julio de 1976 y 6 demarzo de 1978, dictaron, por decisión real, amplias amnistías. Las amnistías a los presos vascos fue total, no quedando ni un solo preso vasco en prisión.

Las amnistías a militares, a civiles, etcétera, sin quitar méritos a los parlamentarios que aprobaron como primera ley de la primera legislatura una ley de Amnistía, así como la legalización de todos los partidos políticos que lo solicitaron, fue una obra impulsada y animada por el Rey.

Si de aquella época pasamos a la instauración del Consejo General Vasco, a la aprobación del Estatuto vasco, a la discusión v aprobación de transferencias, a la restitución de los conciertos económicos, cualquier observador bien avisado habrá vislumbrado en todo el proceso el impulso del Rey.

Motor de las autonomías

Por todo ello, el día 12 de diciembre de 1979, en mi intervención en el Senado, en nombre del grupo de senadores vascos, durante el debate en que se aprobó, casi por unanimidad, el Estatuto vasco, terminé mi discurso con estas palabras: «No quiero terminar sin rendir un homenaje a Su Majestad el Rey. Yo voté el Estatuto vasco con la República, siendo presidente de la misma don Manuel Azaña. Voy a votar el Estatuto con la Monarquía parlamentaria, estando al frente de ella el Rey Don Juan Carlos I. Creo que interpreto al pueblo vasco cuando rindo este homenaje al Rey, que ha sido el motor de la libertad en nuestros pueblos, el motor de la convivencia pacífica, el motor del progreso democrático y, además, el motor de las autonomías. Me parece de justicia rendir este homenaje al Rey.»

Don Juan Carlos va a venir a Euskadi. Es él, por encima de las contingencias políticas y de los partidos que gobiernen, la mayor garantía que tenemos los vascos en el mantenimiento de nuestras instituciones, en su perfeccionamiento y en su desarrollo. Con él podemos alcanzar la paz, la justicia, y el bienestar económico y social. Recibámosle con cortesía, respeto, gratitud y afecto.

Sean bienvenidos a esta hospitalaria tierra Don Juan Carlos y Doña Sofía.

 

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