Era juez instructor del caso Allul. 
 ETA asesinó al jefe de Marina     
 
 Diario 16.    06/10/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Era juez instructor del caso "Allul"

ETA asesinó al jefe de Marina

BILBAO, 6 (D16).—ETA-militar reivindicó a primeras horas de la tarde de ayer, en un comunicado hecho llegar a diversos medios informativos de Bilbao, el atentado que costó la vida al segundo jefe de la Comandancia de Marina de Bilbao, Francisco de Asís Liesa Moróte, ocurrido el martes día 3 en su propio domicilio del barrio" de Begoña.

ETA desmiente que el objetivo de la acción fuese el secuestro de Francisco de Asís Liesa, como se ha especulado en algunos medios de información.

Juez instructor del «Allul»

El segundo jefe de la Comandancia de Marina era el juez instructor del caso del transporte de armas por el barco «Allul», de la compañía Barreiros Hermanos Internacional, al puerto de Bilbao.

Las Comandancias suelen contar con un oficial de Infantería de Marina, que por lo general es el juez permanente. Sólo en casos específicos como éste se nombra un juez especial del Cuerpo General o de la Reserva Naval Activa, según pudo saber D16 en fuentes informadas.

Tampoco responde a la realidad que el capitán de corbeta Francisco de Asís

Liesa Moróte perteneciese a los Servicios de Información de la Armada. El hecho que puede inducir a error estriba en que era segundo jefe en funciones —según las mismas fuentes—, toda vez que el cargo corresponde a un capitán de fragata. En este puesto se encargaba de la sección de información interior, que nada tiene que ver con los Servicios de Información de la Armada. En la planta noble de la Comandancia Militar de Marina tuvo lugar ayer, a las once de la mañana, el funeral por el alma de Francisco de Asís Liesa Moróte, segundo jefe de la Comandancia de Marina de Bilbao/ asesinado el pasado martes en su domicilio de la capital vizcaína por un comando terrorista.

Al funeral únicamente asistieron la viuda e hijo y personal militar. No se permitió la entrada a ningún civil, incluidos los periodistas, que esperaron en la calle la salida del féretro.

 

< Volver