Como un fantasma del pasado     
 
 ABC.    14/05/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

FANTASMA DEL PASADO

Como un fantasma del pasado, Dolores Ibarruri «La Pasionaria», pisaba en la tarde de ayer, nuevamente,

tierra española ; la misma tierra sobre la que, desde el pasado en que comenzó el largo exilio de la ahora

presidente del «P. C. E.», arrastran su dolor muchas familias de patriotas asesinados porque estorbaban a

la definitiva implantación del imperialismo soviético en España.

Anclada, rigurosamente en su tiempo, conserva el vigor de sus convicciones stalinianas y despacha con

cuatro palabras («eso es una bobada») la cuestión de eurocomunismo.

De sus vigores ideológicos, de su apasionado compromiso con el «¡Partido Comunista», siempre que el

partido se mantuviera fiel a Moscú («ese —dijo de Tito en 1948, al separarse de la U. R. S. S.— fue ya

traidor en el vientre de su madre»), guardan los españoles especial recuerdo...

«Con el apoyo de nuestros partidos hermanos, sobre todo del "Partido Bolchevique", de la Unión

Soviética, lograremos la victoria de la revolución española»... «La organización de la revolución es la

tarea central del partido. Si nosotros sabemos realizar ese trabajo, si emprendemos la vía que nos ha

trazado la Internacional Comunista, conseguiremos instaurar en España el poder soviético»...

Ni el pensamiento de Dolqres Ibarruri se presta a confusión alguna, conforme las palabras suyas que

acabamos de recoger, ni estas frases tan contundentes de concepto y de compromiso —con la U. R. S.

S.— son, de todas, las que más se prestarían para reavivar dolor familiar y rencor político.

Así, y con todo, resulta imposible acallar la memoria. E imposible también borrar del recuerdo la

autodescalificación en que incurrió tantas veces, antes y después de nuestra guerra civil. La Pasionaria.

En la dramática sesión parlamentaria del 16 de junio de 1936, el ahora fantasma del pasado y entonces

amazona en el apocalipsis revolucionario que llegaba, decía: «Para evitar las perturbaciones, para evitar el

estado de desasosiego que existe en España, no solamente hay que hacer responsable

de lo que pueda ocurrir a un señor Calvo-Sotelo cualquiera, sino que hay que comenzar por encarcelar a

los patronos...»

Ha vuelto La Pasionaria como un fantasma del pasado, de un pasado amargo que no queremos, que

resucite...

 

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