Dirigentes de Herri Batasuna cantaron el "Eusko Gudariak" mientras don Juan Carlos saludaba a las autoridades en el aeropuerto. 
 El Gobierno de Euskadi dio la bienvenida a los Reyes en Vitoria     
 
 El País.    04/02/1981.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 28. 

Dirigentes de Herri Batasuna cantaron el "Eusko Gudariak" mientras don Juan Carlos saludaba a las autoridades en el aeropuerto

El Gobierno de Euskadi dio la bienvenida a los Reyes en Vitoria

En un clima de progresiva expectación popular, de cordialidad por parte del Gobierno vasco y de contestación de la extrema izquierda de Euskadi, se desarrolló la primera jornada del viaje de los Reyes al País Vasco. A pesar de que el Ejecutivo vasco no había organizado ningún acto de bienvenida a los Monarcas, éstos fueron el centro de interés ciudadano, que pasó de la tibia curiosidad de Vitoria al cálido recibimiento en Bilbao. La sesión del Parlamento vasco y las Juntas Generales, que hoy presidirá el Rey, es considerado como el acto de más significación política del viaje, que en su primera jornada resultó acaso excesivamente protocolario. La anunciada presencia en Guernica de los cargos electos de Herri Batasuna provocaba ayer el nerviosismo oficial.

JAVIER ÁNGULO y TONIA ETXARRI

La llegada de los Reyes al aeropuerto de Foronda-Vitoria se retrasó en una hora a causa de las deficientes condiciones meteorológicas Una intensa niebla daba en las pistas una situacion de mínimos Las autoridades y unos cientos de personas que, con banderas de España aguardaban la llegada en el aeropuerto conocieron, al igual que ios informadores, los insistentes rumores — que luego no se confirmarian- de qae «I avión de los Reyes, por razones climatológicas, seria desviado al eropuerto bilbaíno de Sondica.

En este periodo de espera, los comentarios se centraban en la incógnita que suponía el recibimiento que podría darse a don Juan Garlos y doña Sofía. Deia y Egin, los periódicos que leen los militantes del PNV y de la izquierda abertzale, respectivamente, eran, en cierto modo, el punto de referencia. Así, ei primero insertaba un editorial titulado «Nuestra bienvenida», en el que, entre otras cosas, se valoraba positivamente la actitud de los Reyes en la comprensión del tema nacional vasco.

Por su parte, Egin, junto a un resumen del programa, insertaba dos páginas en las que se recogían diversas manifestaciones de las fuerzas de extrema izquierda vasca en relación a la visita de los Reyes, y un escrito de 97 «trabajadores de la cultura y del arte vasco», ligados a la izquierda abertzale radical, contrario al viaje.

En este ambiente, mientras.se esperaba la llegada de los Reyes en el edificio del aeropuerto, los informadores pudieron presenciar una escena, por lo inédita, casi irrepetible. Junto al bar, una docena de cargos electos de Herri Batasuna, entre ellos Francisco Letamendía y Periko Solábarria, charlaban a unos metros sólo de distancia del general Sáenz de Santamaría, autoridades gubernativas y todos los altos mandos del Ejército.

Llegada al aeropuerto

Hacia las 11.30 horas, en medio de la niebla y del frío intenso, tomaba tierra en Foronda el

DC-8 de la fuerza aérea española que traería a Euskadi a los Reyes de España, que venían acompañados por el personal de la Casa Real y del ministro del Interior, Juan José Rosón. El avión tomó tierra con unicamente setecientos metros de visibilidad, el mínimo establecido. Poco antes se había comunicado .esta situación al Rey, que ordenó que se aterrizara.

Al pie del avión, y mientras se escuchaban los vivas a España y a los Reyes de varios cientos de personas que portaban banderas rojigualdas, don Joan Carlos y doña Sofía fueron recibidos por el presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaikoetxea. y su esposa; el presidente del Parlamento vasco, el de la Diputación de Álava, el alcalde de Vitoria, gobernadores civiles de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava y los capitanes generales de la VI Región Militar y III Región Aérea.

Los Reyes escucharon desde un podio el himno nacional, mientras sonaban las salvas de ordenanza. El Monarca pasaría luego revista a una compañía del Ejército del Aire entre los vivas a los Reyes y a España de los espectadores congregados.

Cuando el Rey estaba a punto de concluir la revista, una veintena de dirigentes de Herri Batasuna, entre ellos los ya citados, puño en alto, entonaron el Eusko Gudariak (El soldado vasco). Algunos de los espectadores se volvieron entonces hacia ellos y, esgrimiendo banderines y banderas de España, tes in creparon tratando de acallar sus voces con gritos de apoyo a los Reyes. Fueron momentos de gran tensión, cuando, casi completamente rodeados por éstos, los representantes de Herri Batasuna, sin inmutarse, volvieron a interpretar el mismo himno, que concluyeron con el grito de ¡Gora Euskadi askatuta! (¡ Viva Euskadi libre!). Mientras este reducido grupo se retiraba del aeropuerto, respondía con vivas a Euskadi a quienes les gritaban «viva España».

El rey Juan Carlos, acompañado de Carlos Garaikoetxea, saludó luego a los miembros del Gobierno vasco, Mesa del Parlamento, autoridades civiles y altos mandos militares de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, entre estos últimos el director del cuerpo y el general Sáenz de Santamaría.

Desde el aeropuerto, la comitiva se dirigió hacia el palacio de Ajuria

Enea. A lo largo del trayecto de cuatro kilómetros, al igual que en el aeropuerto, podía verse un discreto, pero, al mismo tiempo, imponente dispositivo policial. En un breve recorrido a través del casco urbano, algunos curiosos esperaban el paso de la comitiva En el itinerario no se observaban pintadas o textos contra el viaje de los Reyes. Algunas patrullas policiales habían arrancado carteles durante la noche en las calles más céntricas de la capital alavesa. El propio servicio de seguridad del presidente del Gobierno vasco debió borrar, en la noche del lunes, una pintada alusiva a los Reyes que se había efectuado junto a la entrada del palacio de Ajuria Enea.

A los centenares de personas, en su mayoría mujeres y niños, que esperaban ansiosamente, frente a la puerta del palacio del lendakari, la llegada de los Monarcas se sumó un numeroso grupo de jóvenes que, en el momento en que aparecieron los coches oficiales gritaron: «Amnistía» y «Presoak kalera» («Presos a la calle»).

Nada más llegar al palacio del presidente del Gobierno vasco, que ayer lució por primera vez banderas en los mástiles —la española y la ikurriña—, el Rey pasó revista al Cuerpo de Miñones de Álava, mientras un grupo compuesto por cuatro miqueletes guipuzcoanos interpretaba el Himno de Guipúzcoa. No se interpretó, como ocurriera con la visita de Adolfo Suárez, el himno nacionalista Eusko Abendaren.

En una sesión de dos horas, los Reyes se entrevistaron con todas las instituciones autónomas y corporativas del País Vasco. La primera audiencia correspondió al Gobierno vasco, cuyos miembros asistieron en pleno acompañados de las respectivas esposas. En la reunión, que tuvo lugar en la sala principal de Ajuria Enea, y que sería calificada por el propio Garaikoetxea de «muy cordial», se trataron temas anecdóticos —como el deporte del esquí— y aspectos relacionados con la política del país.

El Gabinete vasco hizo entrega a Sus Majestades de un reloj del siglo XVIII, con incrustaciones de brillantes; cuya historia entronca con la fundación de los caballeratos de Azcoitia, y que es considerada por los expertos como única. El Ejecutivo entregó a la Reina una reproducción en oro de una estatuilla humana encontrada en un yacimiento arqueológico ubicado en los alrededores de La Guardia, perteneciente al siglo VII antes de Cristo. La mencionada estatuilla estaba reconstruida en forma de dije.

En una segunda audiencia, los Reyes recibieron a la Mesa y Junta de Portavoces del Parlamento vasco, presididos por el titular de la Cámara autonómica, Juan José Pujana. Todos los parlamentarios acudieron a la cita a excepción de los de la coalición Herri Batasuna, que, a pesar de que no ocupa sus escaños, se acercaron a la puerta de Ajuria Enea, donde, pese a mostrar su acreditación, no se les permitió el acceso por no formar parte en la actualidad de la Mesa o Junta de Portavoces.

Poco antes de que se iniciara la audiencia de los representantes parlamentarios con Sus Majestades, el secretario general de Euskadiko Ezkerra, Mario Onaindía, declaraba a los medios informativos que era su intención plantearle al Rey «la necesidad de unas medidas de gracia», como uno de los aspectos básicos para la pacificación de Euskadi. Sin embargo, no vería satisfecho su objetivo porque la audiencia con el Rey se celebró de forma conjunta y no individualmente, como se creía en un principio. No obstante, el dirigente de Euskadiko Ezkerra hizo entrega al marqués de Mondéjar de una carta abierta en este sentido.

Los socialistas critican al PNV

Por su parte, Ricardo García Damborenea, portavoz del Partido Socialista de Euskadi, criticó muy duramente al PNV en su calidad de anfitrión por no haber movilizado a sus afiliados ante la visita de los Reyes. «Cualquier partido normal habría llamado a la población», dijo. «El PSOE», añadió, «reconoce y contribuye a la legitimidad de la Corona y por ello ha convocado a sus gentes ante el Gobierno Civil Pasa a página 10

Cita en Guerníca

Los Reyes presidirán hoy un acto en la Casa de Juntas de Guernica, que se ha considerado apartado fundamental de su visita al País Vasco. Está previsto que, en el transcurso del mismo, don Juan Carlos pronuncie un discurso que incluirá algunos párrafos en éusquera. La significación del árbol de Guernica data de la época feudal, cuando los señores de Vizcaya juraban los fueros bajo el roble como compromiso del respeto a los derechos de sus subditos. Cuando el señorío de Vizcaya pasó de los condes de Haro a los reyes de Castilla —Álava y Guipúzcoa quedaron bajo el dominio del rey castellano Alfonso VIII, a finales del siglo XII—, éstos continuaron con la tradición de la jura de los fueros.

Bajo la sombra del árbol de Guernica, símbolo de las libertades del pueblo vasco, se han dado cita, desde el siglo XII, los nacionalistas y autonomistas vascos. Ya antes de que existiera Guernica, las juntas de señorío se reunían allí, al aire libre, a la sombra del roble, por ser «el sitio más despejado y bello de Vizcaya». Junto al árbol, a principios del siglo XVII, se construyó la actual Casa de Juntas, después de derribar la antigua ermita, lugar de reunión desde el siglo XV.

El actual árbol, retoño del viejo roble, fue plantado ante la Casa de Juntas en febrero de 1979.

consignas en favor de la amnistía.

Diversos incidentes se produjeron a partir de las siete de la tarde en el centro y casco viejo de Bilbao. A esa hora, MC de Euskadi, LKI (LCR) y LAIA habían convocado en el parque del Arenal bilbaíno una concentración-mitin que fue prohibido por el gobernador. Pese a todo se mantúvo la convocatoria. Con antelación, fuertes contingentes de Policía Nacional controlaban la zona impidiendo cualquier tipo de concentración, haciendo uso de abundante material antidisturbios. Grupos de jóvenes se manifestaron entonces por el casco viejo produciéndose conatos de enfrentamientos con la policía, que utilizó pelotas de goma para dispersarlos. Se cruzaron coches y se lanzaron algunos cócteles molotov.

A partir de las ocho de la noche estaba prevista frente a la Diputación de Vizcaya una concentración, convocada por Herri Batasuna. Fuertes contingentes de la policía abortaron los diferentes intentos por llevar a cabo el acto. En las calles cercanas a la Diputación se colocaron barricadas con coches. En un momento determinado llegó a reunirse un grupo de cerca de un centenar de personas, que fue disuelto con gran número de pelotas de goma. Dos personas resultaron heridas.

Conatos de manifestación

Los conatos de manifestación, los saltos y algunos enfrentamientos, con barricadas por medio, se sucedieron hasta bien entrada la noche en la zona del casco viejo de Bilbao.

Alrededor de las 21.15 horas, dieciocho miembros de comités antinucleares se encadenaron frente a la Diputación de Vizcaya, para, aprovechando la visita de los Reyes, hacer patente su rechazo a la puesta en marcha de la central nuclear de Lemóniz. Portaban, a modo de pancartas, grandes soles

antinucleares. Una pequeña dotación de la Policía Nacional trató de desencadenarlos usando una dureza inusitada.

Llegada del principe Felipe

A las 18.30 horas llegaba al aeropuerto de Sondica-Bilbao el príncipe Felipe, que hoy inaugurará el espigón del puerto de Santurce, que lleva su nombre. El Príncipe, que viajaba acompañado de un coronel de la Casa Real, se dirigió inmediatamente al Gobierno Civil de Vizcaya, donde pernoctó la familia real después de una cena íntima.

En el programa oficial del segundo día de estancia de los Reyes en el País Vasco destaca, por su contenido y significado político, el acto que a partir de las doce del mediodía se celebrará en la Casa de Juntas de Guernica. Se trata, según afirmaron portavoces cercanos a la Casa Real, de «acto político fundamental del viaje». El Rey presidirá una sesión conjunta del Parlamento vasco y las Juntas Generales de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, de las que es presidente. Se espera un importante discurso del Rey —con algunos párrafos en éusquera— y una no menos significativa respuesta del presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaikoetxea.

A nivel oficial, preocupaba ayer la posibilidad de que se produzcan en el curso de este acto algunos incidentes derivados de la anunciada presencia de los cargos electos de Herri Batasuna en el mismo.

Txomin Ziluaga, miembro de la mesa nacional de la coalición, declaraba ayer a diversos medios de comunicación: «Procuraremos hablar en el acto de Guernica, si no se nos impide, para reivindicar nuestros puntos mínimos para la normalización de la vida en Euskadi. Queremos, sin embargo, que nuestra actitud no se confunda con la falta de educación.

 

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