Autor: Aguilar, Miguel Ángel. 
   De la bruma de Vitoria al baño de multitud de Bilbao     
 
 El País.    04/02/1981.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

De la bruma de Vitoria al baño de multitud de Bilbao

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR, Bilbao ENVIADO ESPECIAL

La visita a Guernica que harán los Reyes esta mañana es, sin duda, lo más comprometido de su viaje al País Vasco. El acto previsto no tiene precedentes históricos, porque se trata de una convocatoria unida de las Juntas Generales de las tres provincias y del Parlamento establecido en el Estatuto de Autonomía. Cuarenta y tres miembros electos de Herri Batasuna en esas instituciones se aplicarán a boicotear la presencia del Rey por procedimientos todavía ignorados y que mantienen en vilo a las fuentes oficiales.

Los socialistas y algunos sectores de la propia UCD desaconsejaron reiteradamente a Marcelino Oreja la visita- a Guernica en los términos en que figura en el programa oficial, pero el delegado en el País Vasco ha mostrado sobre este tema un criterio inflexible. Estima que Guernica, más allá del preciso papel foral que jugó en la historia de Vizcaya, es un símbolo de la voluntad y de la vocación de ser país que tiene Éuskadi, y que el Rey no podía dejar de hacer esa visita a pesar de los riesgos que comporta.

Vitoria fue ayer la niebla de la mañana. Una mañana helada, cerrada por una bruma que hizo temer hasta el último minuto el desvío del avión de los Reyes al aeropuerto bilbaíno de Sondica.

Sólo hacía el mediodía el sol pudo disipar la bruma y calentar algo el ambiente de esta visita. Los Reyes, reclamados por las gentes agolpadas ante las puertas de Ajuria Énea, donde tiene su sede el

Gobierno autónomo vasco, salieron a saludar desde el balcón y fueron luego aplaudidos ante el palacio de Escoriaza, en el que se celebró el almuerzo, y también a la salida.

La recepción en el aeropuerto de Foronda de la capital vitoriana invitaba al recuerdo de otras vividas por los periodistas con ocasión de visitas de los Reyes a países extranjeros y lejanos, donde la escasa colonia española multiplica su entusiasmo ante la presencia real. Eran tres centenares de personas agitando algunas banderitas nacionales y gritando por España. Su extracción mayoritaria no ofrecía dudas: procedían de la cantera de Neguri, alta burguesía españolista de la margen derecha bilbaína.

Críticas socialistas al Gobierno autónomo

Las autoridades de la comunidad autónoma, tan puntillosas como siempre en el protocolo, fueron duramente criticadas por los socialistas, debido al cálculo escrupuloso con el que han evitado cualquier ocasión de contacto y encuentro de los Reyes con la población.

Imposible adivinar, por ejemplo, en Vitoria, mediante algún signo externo de ornato —banderas, gallardetes o colgaduras—, el itinerario o los lugares que centraban la visita de tan altos huéspedes.

El programa oficial incluyó después del almuerzo una visita a Los Olivos, la residencia del delegado del Gobierno en el País Vasco. El gesto inusual sólo se explica como una deferencia muy especial del Rey hacia Marcelino Oreja, y sobre él ya se han basado sonoros presagios políticos.

En la espera a los Reyes ante el acuartelamiento de Basauri, primer acto de su visita a Vizcaya, algunos mandos militares y de las fuerzas de seguridad comentaban los detalles del viaje. El capitán general de la VI Región Militar, Luis Polanco Mejorada, refería una reciente conversación en la que el jefe del Estado Mayor del Ejército se interesaba por las circunstancias de ese destino y prometía un relevo próximo, consciente, según aseguraba, de lo que su desempeño en el País Vasco quema y desgasta. La respuesta del general Polanco fue sencillamente que para desgastarse y quemarse en el servicio es para lo que entiende que ha de estar dispuesto quien llega a la cúspide del generalato.

La visita al acuartelamiento de Basauri ha sido espléndidamente recibida por los hombres de uniforme. Además al recinto fue invitada a entrar la población de los alrededores que se concentró para dar la bienvenida a los Soberanos.

Doblar el cabo de las tormentas

La entrada en Bilbao parece que ha sido como doblar el cabo de las tormentas en esta primera fase del viaje. En la plaza de Moyua, donde tiene su sede el Gobierno Civil de la provincia que ha servido esta noche de alojamiento a los Reyes, don Juan Carlos y doña Sofía tuvieron su primer baño de multitud durante esta visita al País Vasco. Varios miles de personas les han aclamado obligándoles a saludar desde el balcón. Los socialistas aseguraron que la convocatoria para recibir a los Reyes había sido iniciativa de su partido. Y los congregados reclamaban «que salga Felipe, que salga Felipe», pero en este caso se trataba del Príncipe de Asturias.

Un detalle a valorar en esta primera jornada es el fracaso de los recibimientos hostiles en paralelo anunciados por Herri Batasuna y compañeros abertzales a lo largo de todo el programa oficial.

Otro, la presencia del ministro del Interior, Juan José Rosón, que no es en principio aquí el ministro más popular del Gabinete dimisionario.

Marcelino Oreja explicaba que la crisis abierta en UCD ha hecho imposible que el Rey llegara con otro ministro de jornada que muy bien hubiera podido ser en distintas circunstancias Leopoldo Calvo Sotelo o Rodolfo Martín Villa. Oreja señaló a EL PAÍS que, 4ada la situación movida en UCD, lo aconsejable ha sido aplicar lo que marca la tabla: y un viaje dentro del territorio nacional corresponde al ministro del Interior.

Desde primeras horas de la tarde se extendió aquí el rumor, no confirmado después, de la liberación de Ryan. Sobre el secuestro de este ingeniero nuclear de Lemóniz, se supo ayer que el presidente de Iberduero, Pedro de Areitio, mantuvo dos conversaciones telefónicas con el lendakarí Garaikoetxea y con el presidente del PNV, Xabier Arzallus, en términos extraordinariamente tajantes. «Si le pasa algo a Ryan tendréis que ateneros a las consecuencias», se asegura que dijo Areitio a sus interlocutores.

 

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