Visita oficial de los Reyes al País Vasco. Tras el incidente protagonizado por Herri Batasuna. 
 El Rey reitera su fe en la democracia y su confianza en el pueblo vasco     
 
 ABC.    05/02/1981.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 54. 

JUEVES 5-2-81

NACIONAL

Visita oficial de los Reyes al País Vasco

ABC/7

Tras e! incidente protagonizado por Herri Batasuna

El Rey reitera su fe en la democracia y su confianza en el pueblo vasco

Tras el incidente registrado en el momento en que el Rey se disponía a iniciar su discurso, una vez restablecido el orden y el silencio Don Juan Carlos comenzó su alocución diciendo con gran serenidad:

«Frente a quienes practican la intolerancia, desprecian ta convivencia, no respetan ni las instituciones ni las normas más elementales de una ordenada libertad de expresión, yo quiero proclamar, una vez más, mi le en la democracia y mi confianza en el pueblo vasco.»

Estas primeras palabras de Su Majestad fueron interrumpidas por los aplausos de los présenles en la Casa de Juntas.

«Siempre había sentido el anhelo —continuó— de que mi primera visita, como Jefe del Estado, a esta entrañable tierra vasca incluyera la realización de un acto que sellase el reencuentro del Rey con los representantes de los territorios que, durante siglos, fueron ejemplares por su lealtad y fidelidad a la Corona. Y eran también convicción y voluntad mías, sobradamente apoyadas por la tradición, que ese acto se realizase aquí, en Guernica, por tantos conceptos capital histórica y emocional del pueblo vasco.

Porque entiendo que vuestra historia encierra una particular y doble enseñanza, cuyo contenido debiera ser motivo de recuerdo permanente Que la fidelidad secular del pueblo vasco tuvo como fundamento el reconocimiento político de su propia personalidad histórica. Que la libertad del pueblo, revelada en la larga vigencia de sus instituciones, nunca constituyo obstáculo alguno a la unidad de España. Al contrario, es obligado reconocer que, históricamente, la integración de los territorios vascos en la Corona sólo empezó a ser problemática cuando se quebró la tradicional política de lealtades, sobre la que se había cimentado en estas tierras nuestra unión.

Por eso, la historia de España no se entiende sin la mención de la profunda corriente vasca que la recorre.

A que el castellano se formase en estos territorios se debe el vocalismo actual del español. Es bien sabido que los vascos constituyeron un contingente numerosísimo de la organización estatal y colonical de los siglos XVI al XVIII.

VASCOS EN LAS GRANDES TAREAS DE ESPAÑA

Vascos en puestos de la máxima responsabilidad nacional y de la mayor confianza de los Reyes de España y vinculados, por tanto, a las grandes empresas de nuestra patria. Y también, en épocas más recientes, ha habido una destacada presencia vasca en distintas actividades de la vida española: en la cultura, en la industria, en el mundo del trabajo, en la política, en ef Derecho, en el Ejército, en la Iglesia y en la Universidad. Pero es obligado, igualmente, decir que si cabe hablar de una personalidad histórica vasca es porque la configuraron unos rasgos culturales e institucionales, singulares y diferenciados.

Con esa contribución sustancial de los vascos a la historia española coexistió, en admirable armonía, la vida cotidiana de este pueblo, anclada y fundada en lo específicamente euskaldún y plasmada en las formas de población y comportamiento propios del País Vasco: en la arquitectura de sus cásenos, en las variedades de sus formas tradicionales de vida y trabajo, en la mentalidad de sus campesinos y arrantzales, en la poesía de sus versolaris, en sus danzas y su música, en sus manifestaciones deportivas más características.

El ordenamiento político del País Vasco tuvo como fundamento, precisamente, el reconocimiento de esa dualidad. Los fueros —que bajo una fórmula y otra fueron confirmados por los Reyes de España hasta el siglo XIX— sancionaron el hecho diferencial vascongado e hicieron posible la voluntaria y dinámica presencia vasca en la política, en la cultura y en nuestra historia.

LOS FUEROS Y LA CORONA

Y eso pudo ser así, porque ios Fueros concillaron armónicamente la soberanía de la Corona y las facultades y prerrogativas que de ella se derivaban, con las atribuciones administrativas, jurídicas y legislativas de los organismos representativos del pueblo vasco, esto es, de sus Juntas, en cuya sala vizcaína por antonomasia hoy estamos reunidos.

Los Fueros, concebidos como una relación de equilibrio entre distintas entidades históricas —la Corona, los territorios forales—, fueron no ya sólo el pilar que sustentó aquí la unidad del Estado, sino algo mucho más profundo: fueron parte esencial del proyecto que posibilitó y estimuló la incorporación vascongada a la propia definición de España.

La España de nuestro tiempo, esa España que todos anhelamos, debe ser una realidad estable y libre de vida en común, y ha de edificarse sobre el reconocimiento de esa sustancia de la nación española que son sus territorios históricos, sus viejos reinos, sus regiones, sus diversas culturas.

INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS MODERNAS

Por una y otra razón, en el caso vasco, la Corona, de acuerdo con el papel central que históricamente le correspondía, ha asumido desde un primer momento, como piedra angular de la nueva concepción del Estado español, el establecimiento de un marco de convivencia que, enlazando con la tradición foral, restaura al País Vasco en el ejercicio de sus libertades históricas, actualizadas y ampliadas en un sistema y en unas instituciones democráticas modernas.

Y ahora estamos precisamente asistiendo a la cristalización esperanzada de ese proyecto vasco:

• La Constitución ha abolido las normas que pusieron fin al régimen foral.

• Las instituciones forales provinciales han sido plenamente establecidas.

• El pueblo vasco aprobó, en su día, en referéndum, el Estatuto de Autonomía, ratificado luego por las Cortes Generales y confirmado, con su sanción, por la Corona.

• Por primera vez en la historia se ha elegido democráticamente un Parlamento de la comunidad

autónoma del País Vasco y ejerce sus funciones un Gobierno salido de las urnas.

• Se han transferido al País Vasco, o están en vías de transferencia, las competencias y poderes previstos en la Constitución y en el Estatuto de Autonomía.

El País Vasco ha logrado así instituciones unitarias, modernas y representativas que lo configuran como una entidad política propia.

La autonomía, auténtico anhelo de los vascos en las últimas décadas, ha venido a devolver a los territorios vascos aquella libertad, a cuyo amparo fueron solar de nobleza y modelo de lealtad.

De ahí nace la ilusionada esperanza con que la Corona contempla esta nueva trayectoria que ahora comienza a recorrer el pueblo vasco.

Ilusión y esperanza que ni desconoce la complejidad que implica la realización de un

«Lo libertad del pueblo vasco nunca fue obstáculo a la unidad de España»

«La Historia de España no se entiende sin la mención de la profunda corriente vasca que la recorre»

«Los Fueros concillaron armónicamente la soberanía de la Corona con las atribuciones de los organismos representativos del pueblo vasco»

 

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