Regreso de los Reyes a Madrid. Sus Majestades llegaron a Barajas a primeras horas de la tarde. 
 Cientos de personas, al grito de "el Rey es un valiente", recibieron a Don Juan Carlos     
 
 ABC.    06/02/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Regreso de los Reyes a Madrid

Sus Majestades llegaron a Barajas a primeras horas de la tarde

Cientos de personas, al grito de «el Rey es un valiente», recibieron a Don Juan Carlos

MADRID. «El Rey es un valiente» fue ayer un grito entusiásticamente repetido en el aeropuerto de Barajas, como un pequeño pero significativo desagravio, por los cientos de madrileños que recibieron a Sus Majestades a su regreso del País Vasco, a primeras horas de la tarde.

Desde antes del mediodía grupos heterogéneos de personas se fueron concentrando ante la puerta de la zona militar del aeropuerto. No se había hecho convocatoria ni citación alguna. La afluencia era espontánea y muchos de los asistentes dieron vueltas y vueltas por el laberíntico recinto del aeropuerto hasta dar con la entrada de la zona militar, rigurosamente custodiada por miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Algunos coches iban engalanados con fotos de! Rey y del Príncipe Felipe. Las banderas españolas, muchas con la leyenda de «Viva el Rey», eran tan numerosas como los manifestantes. Los vítores y vivas, prácticamente incesantes a lo largo de dos horas, ponían una nota de calor humano en la tarde fría y limpia de Barajas.

Hacia la una y media las puertas del recinto militar se abrieron y los concentrados, sin dejar de planear las banderas, y dar vivas al Rey, se fueron acercando a la pista donde se esperaba que aterrizase el Mystere que traía a Sus Majestades. Un cortés aunque férreo dispositivo policial contuvo a los reunidos al borde de la explanada de aterrizaje.

Al filo de las dos, un helicóptero de las Fuerzas Aéreas tomó tierra, y de él se apearon el Príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina, y la Reina Federica de Grecia que venían del Palacio de la Zarzuela para recibir a los Reyes.

Los manifestantes se apiñaron al máximo ante el cordón de seguridad y tributaron al Príncipe y las Infantas una cariñosa bienvenida. Unos minutos más tarde descendían los Reyes del Mystere procedente de San Sebastián. El revuelo de banderas y de vivas arreció hasta sobrepasar con creces el volumen cuantitativo de los allí reunidos. «¡El Rey es un valiente..! ¡Viva el ReyljSofía, Sofía!» fueron los gritos que se potenciaron unos a otros durante varios minutos. El Rey correspondió con saludos a las cálidas manifestaciones de recibimiento. Algunos de los asistentes lograron t>urlar la barrera policial y se mezclaron con nuestros informadores para estar más cerca de la Familia Real, Ni un sólo grito de matiz político o partidista. Sólo ciertas protestas de «Fuera Herri Batasuna» que apenas se oían entre las frases de bienvenida a los Reyes.

Don Juan Carlos V Doña Sofía saludaron a los miembros de la Casa Real y altos jefes militares que esperaban su llegada. Entre otras personalidades se encontraban presentes el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, teniente general Ignacio Alfaro Arregui; el jefe del Estado Mayor del Aire, teniente general Emiliano Alfaro Arregui; el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Arévalo Pelluz, y el gobernador de Madrid, Mariano Nicolás. No hubo representación alguna del Gobierno, que en esos momentos se encontraba reunido en Consejo bajo la presidencia de Adolfo Suárez. El ministro del Interior, Juan José Rosón, que ha acompañado en su viaje a los Reyes, regresó en el avión real.

Después de departir algunos minutos´ con estas personalidades, la Familia Real partió hacia la Zarauela —hacia las dos y veinte— en dos helicópteros.

 

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