Autor: Bardón, Diego. 
 Alberti volvió a Cádiz. 
 «Del Franquismo sólo murió Franco»     
 
 Diario 16.    23/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Alberti volvió a Cádiz

«Del franquismo sólo murió Franco»

Diego Bardón

PUERTO DE SANTA MARÍA, 23 (Enviado especial D16).—"Esto es milagroso. Por primera vez en

cuarenta años la gente entiende mi humor." Eran altas horas de la madrugada portuense y el poeta estaba

feliz, cachondo, comiendo pescaíto frito y bebiendo vino del Rincón con unos veinte camaradas en una

venta.

"Los poetas —dijo Rafael Alberti alegremente— llega un momento en que nos ponemos a decir ton

terías. ¡Cuántas tonterías estoy diciendo! Pero lo cierto es que los poetas alcanzamos nuestros mejores

momentos cuando nos ponemos a decir tonterías."

"Osú, qué guardaespaldas me han puesto los del Ejecutivo y el Central, Pero, chiquillos, ¿dónde habéis

dejado las guitarras?"

Pescao frito en las Cortes

A eso de las cuatro de la madrugada, Rafael Alberti encontró la piedra angular para que su partido

eurocomunista tome el poder: "Ya está. Instalaremos en las Cortes una venta de pescado y vino. ¿Para

qué más? Los Suárez, Blas, López Rodó y tos esos picarán. Si conseguimos que prueben este pescado

antes de "largar" en sus escaños, actuarán como banderilleros comunistas. Pero, chiquillos, cuánto

tiempo sin comer este pescado por culpa de Franco."

Entre admiraciones y saludos de espontáneos, Alberti iba solucionando todo tipo de problemas a quie

nes le abordaron. "¿Tú quién eres?", preguntaba. "Yo trabajo en unos grandes almacenes de depen

diente." "Pues na, hombre, le quitamos una tienda al jefe y la repartimos ya mismo." "Mira. Rafaé, aquel

que va allá con la bicicleta es un camarada, que trabaja en las salinas." "O comunista o subnormal.

¿Que va a ser un tío que va a currar en bicicleta?"

Así, dirigiéndose al dueño de la venta, "le vamos a hacer un restaurante muy nuevo, muy bonito, muy

pintado, entre tos los comunistas".

Surrealista

"Osú, qué vino. ¿Sabéis que con este vino pecábamos mis amigos y yo todos los días? Sí, hombre,

nuestras madres nos veían pálidos y nos daban una copa para ir al colegio con el estómago entonao. Des

pués comulgábamos tan tranquilos, y tan tranquilos nos quedábanlos con el sacrilegio a cuestas."

"¡Qué tierra, qué rincón! Aquí las matamos con vino en la mano, y en Córdoba, con anís Machaquito. Có

mo no iba yo a ser surrealista con esta bahía, este aire y esta locura tan divina."

Después, triste y nostálgico, afirma: "Qué cabronada, recuerdo a tantos españoles que murieron en el

exilio sin comer este pescado." Entre humor e ingenio, Alberti intercaló alguna que otra pitada al

imperialismo yanqui y lanzó alguna que otra advertencia. "Tenemos que tener mucho cuidado,

chiquillos. Del franquismo sólo murió Franco. No olvidemos que España es un país de olea

je, de sol y de sombra y de corridas de toros. Aquí se puede pasar de la ovación delirante al patíbulo tan

sólo por no rematar bien una chicuelina."

Melena en mano

Alberti había puesto apodos a los acompañantes a lo largo de la noche: "El Trotskista", "Joselito", "El

Fotógrafo"... El, por supuesto, era Rafaé para acá, Rafaé para allá, y a veces "El Hippy" ¡Ahí va!, Rafaé,

pero con esas melenas vas a dar los mítines." Las reacciones del poeta eran imprevisibles: "Melena en

mano entró en España, y el gaditano afirmó: A tíos con esa pinta les tengo que votar yo."

Eso del voto y los mítines sirvió para que Alber ti hiciera una advertencia: "Estamos teniendo dema

siado éxito en todas partes. Pero seremos un partido maduro que sabe medirse como lo haría un buen

torero ante un buen toro." "Pero no largues tanto, Rafaé, que te va a pasar lo que a Santiago Carrillo."

"¿Yo, sin voz? ¿Pero que dices, chiquillo? Si lo mío no es voz. es más bien un puñado de castañuelas que

tengo metías en la garganta."

Ni el alcalde

Alberti no recibió aún ni una sola bienvenida de las fuerzas vivas de la provincia. El poeta lo explica así:

"Tal vez sea porque se dieron cuenta de que soy algo más que "mavinero en tierra". Lo que me extraña es

lo del alcalde. Recuerdo que hace unos años fue a visitarme a mi cesa de Roma para entregarme un libro

suyo sobre la plaza de toros del Puerto, y ahora resulta que nos la niega pafa dar nuestros mítines. Será

por algo, digo yo."

 

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