Autor: ;Angulo, Javier. 
 Herri Batasuna aún no se ha pronunciado sobre el asesinato de Ryan. 
 La mayoría de los partidos políticos vascos valora positivamente la jornada de rechazo al terrorismo de ETA     
 
 El País.    11/02/1981.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL PAÍS, miércoles 11 de febrero de 1981

POLÍTICA

Herri Batasuna aún no se ha pronunciado sobre el asesinato de Ryan

La mayoría de los partidos políticos vascos valora positivamente la jornada de rechazo al terrorismo de ETA

PATXO UNZUETA y JAVIER ÁNGULO, Bilbao

Como la más importante respuesta popular a la violencia y al terrorismo conocida hasta la fecha en Euskadi es calificada por los dirigentes del PNV, PSOE y PC de Euskadi, la jornada de

paro y movilizaciones habida el lunes pasado en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, como protesta por el asesinato de José María Ryan. «La gente está cansada de tanta violencia», declaraba también Mario Onaindía, secretario general de Euskadiko Ezkerra.

Para Txiki Benegas, secretario general del PSOE de Euskadi, «el respaldo masivo a la huelga y a la manifestación —el mayor que yo recuerdo— supone una clara, categórica y tajante condena y descalificación del terrorismo de ET-A. Con la respuesta a la jornada, puede decirse que ETA ha sido condenada y rechazada por el País Vasco. El éxito de la protesta generalizada por el alevoso asesinato de Ryan supone un hito popular fundamental en el proceso de movilización para conseguir el aislamiento social de los terroristas».

«A partir de hoy», declaró Benegas, «no caben ambigüedades: o se está contra el terrorismo o se es cómplice del mismo». En este sentido^ Herri Batasuna, al no condenar el asesinato de Ryan, se convierte en cómplice de ETA y en su claro brazo político».

Tras destacar el hecho de que frente al asesinato de Ryan se ha dado en Euskadi la unidad de acción propugnada meses atrás por el PSOE de Euskadi, Txiki Benegas añadió: «Si después de esto ETA no retrocede habrá que dar otro paso en la lucha contra el terrorismo, como es el apoyo de la población a las acciones de la Policía Nacional hoy y a la policía autónoma mañana».

Dos objetivos tenían las movilizaciones y paros habidos el lunes en el País Vasco para Marcos Vizcaya, parlamentario del Partido Nacionalista Vasco: «Solidaridad humana con un hombre brutalmente asesinado y protestar enérgicamente contra esa banda de asesinos que es ETA, que acaba de declarar la guerra al País Vasco, al desoir los clamores de petición de libertad para Ryan que se habían producido».

Tras valorar positivamente el hecho de que sin las movilizaciones hubieran participado personas de todas las tendencias políticas, excepción hecha de Herri Batasuna y los partidos minoritarios de la extrema izquierda, afirmó Marcos Vizcaya, «en las movilizaciones ha participado el verdadero pueblo trabajador vasco. ETA no podrá seguir asesinando en nombre del pueblo sin que se le caiga la cara de vergüenza. Esta respuesta del pueblo vasco al terrorismo de ETA debe ser el punto de inflexión que permita arrinconarlo».

Al insistir, como el resto de los dirigentes sondeados, en que las movilizaciones de la jornada del lunes han sido las mayores conocidas en el País Vasco, Roberto Lertxundi, secretario general del PC de Euskadi, calificó aquéllas como «el inicio de una nueva etapa en la lucha contra el terrorismo y en la afirmación de la libertad y democracia del País Vasco».

«El pueblo vasco», añadió Lertxundi, «tiene energía y capacidad suficientes para marginar al terrorismo y terminar con ETA por medio de la lucha política y de la profundización de la libertad y la democracia».

Tras aclarar que el apoyo de Euskadiko Ezkerra a la jornada de paro y movilizaciones del lunes se hizo manteniendo su posición contraria a la puesta en marcha de la central nuclear de Lemóniz sin previo referéndum popular, Mario Onaindía, secretario general de la coalición, afirmó: «Creo que las movilizaciones, como no se habían visto desde 1977, vienen a ser una respuesta del pueblo vasco, que, después del incidente de Guerni-ca y de la forma cruel que se ha dado a la muerte de Ryan, ha creído ver, acaso, un presagio de guerra civil, de enfrentamiento absurdo entre vascos. La gente está cansada de tanta violencia». Considera preocupante Mario Onaindía que en el comunicado de ETAm, reivindicando el secuestro de Ryan, no se haya planteado el referéndum, «que es la solución popular generalmente aceptada». «Creo», añadió, «que se debe dejar al pueblo que manifieste su voluntad. Nadie tiene derecho a hablar en su nombre. Es necesario que el Gobierno vasco convoque un referéndum sobre Lemóniz, y acataremos el resultado».

Valoraciones de la izquierda radical

De «clara maniobra de la derecha», «huelga de la burguesía», «convocatoria manipulada», etcétera, calificaron, por su parte, los partidos que se opusieron a la movilización los resultados de ésta. EMK considera que la incidencia de la huelga ha sido «absolutamente lógica, habida cuenta que ha sido precedida de una gran intoxicación ideológica» y dada «la instrumentaliza-ción de sentimientos naturales a través de una avalancha de propaganda dirigida con fines poco explicados y nada transparentes». Para el partido abertzale LAIA, la convocatoria de huelga general buscaba «el aislamiento de toda la izquierda revolucionaria, tratando de confundir a la población vasca, identificando la muerte de Ryan a manos de ETAm con la lucha antinuclear y tratando de desprestigiar a ésta». El sindicato abertzale LAB considera, por su parte, que se trata de una «huelga de la burguesía y la patronal con el beneplácito y el visto bueno de las organizaciones convocantes». Según LAB, «los responsables de la muerte de Ryan son Iberduero y la Administración central, por su negativa sobre el tema Lemóniz». La valoración negativa de LKI se deduce del hecho de que «independientemente de la voluntad con que los trabajadores hayan apoyado la movilización, esta huelga favorece los objetivos nucleares de Iberduero, da excusas a la represión, permite que la reacción levante la cabeza en Euskadi y divide al movimiento obrero».

De todas formas, la mayoría de estas fuerzas consideran el asesinato de Ryan «un grave paso en falso de ETA (EMK), una «acción inadecuada que no favorece la organización y movilización de las masas»

(LAIA) o «el más grave error político de ETA, cuyos efectos van a ser nefastos para toda la clase obrera y el pueblo» (LKI). Este último partido «lamenta y critica muy seriamente que a estas alturas no exista una declaración pública de HB.

 

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