Autor: Dávila, Carlos. 
 En la investidura de Calvo-Sotelo. 
 El PNV puede decidirse por la abstención     
 
 ABC.    14/02/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

En la investidura de Calvo-Sotelo

El PNV puede decidirse por la abstención

MADRID (Carlos Dávila). Calvo-Sotelo y sus colaboradores continúan la negociación a tres bandas. Catalanes, vascos y los diputados de Coalición Democrática están siendo tentados por las ofertas, en diversa cuantía, del candidato. La Minoría nacionalista catalana tiene ya muy pocas dudas, si es que alguna vez las ha tenido; su voto caerá, sin duda alguna, positivo a la investidura. Existe, sin embargo, un mínimo punto negro, una clave de discordancia que está siendo resuelta —si no lo ha sido ya— por el portavoz Roca Junyent. Los catalanes, que no han modificado su posición de apoyo, quieren una promesa explícita de que el nuevo Gobierno no interpondrá recurso de anticonstitucionalidad al decreto de Diputaciones promulgado por la Generalidad. Y no va a haber problemas a este respecto.

Martín Vida, Pío Cabanillas y Pérez-Llorca, los tres negociadores ministeriales de Calvo-Sotelo , están centrando sus esfuerzos en el compromiso con los vascos. En Madrid, Marcos Vizcaya y, Mario Fernández, consejero de Trabajo, tratan de que, al menos, las cosas queden como ahora están. Es decir, bien. Si acaso, intentarán conseguir, a cambio de un apoyo más o menos explícito, que el proceso de transferencias aumente de ritmo, tal y como pretende el paladín de la insatisfacción interesada, el «jefe Arzallus». Los vascos tienen conciertos y Policía Autónoma, dos pilares del desarrollo estatutario que llenan de contenido el :texto de Guernica y, poco más pueden pedir a ese recipendiario genérico llamado «Madrid». Por ello, lo más probable, es que sólo deseen una garantía real sobre el proceso de transferencias, algunas de las cuales son, ciertamente, importantes.

La Sanidad, por ejemplo, en plena crisis nacional, aguarda también soluciones regionales que en el caso del País Vasco son especialmente urgentes porque la problemática hospitalaria de las tres provincias es, en estos momentos, acuciante.

En algún medio se ha especulado con la posibilidad de que los dos mandatarios nacionalistas vascos hayan puesto sobre la mesa de discusiones el tema de Navarra.Mi opinión particular es que, de haberlo hecho, han cometido un grave error estratégico, porque Rodolfo Martín Villa es el dirigente centrista y el ministro que con mayor claridad se ha pronunciado sobre la pretensión anexionista de la comunidad autónoma vasca. El responsable de la Administración Territorial no está dispuesto a ceder en esta negociación, y más aún después de la radical manifestación de foralismo hecha por el Congreso de UCD.

LOS VASCOS, POR LA ABSTENCIÓN

No es de esperar, por otro lado, que el apoyo vasco al candidato Leopoldo Calvo-Sotelo, que ayer se entrevistó con Marcos Vizcaya, se manifieste en forma de un «sí» a la hora de la votación. Lo más probable es que las conversaciones que se están siguiendo se orienten en el sentido de conseguir unas ayudas dialécticas suficientemente importantes y una abstención que, planteada en estos términos, será prácticamente una declaración positiva. Y es que .es difícil que los vascos, por buenas que sean las actuales relaciones (perjudicadas desde hoy por la muerte del etarra), hagan proclamación pública y comprometida de su fe en el nuevo presidente

Fraga Iribarne continúa en su posición de dureza. Ayer el Grupo Parlamentario de Coalición Democrática se reunió sin llegar a ningún acuerdo. El debate y la posterior decisión se han remitido a la semana que viene, en espera de que las negociaciones con UCD cristalicen en convenios más o menos sustanciosos. En este grupo los diputados de Alianza Popular mantienen una menor flexibilidad que la expresada por los liberales de Areilza y Senillosa y democristiano Osorio. Estos tres parlamentarios pueden votar afirmativamente, siempre y cuando se tes acrediten unas condiciones mínimas de participación en diversas tareas políticas. Dígase lo que se diga, no se ha desartado, ni mucho menos, que el Grupo opte por conceder libertad de voto a cada uno de sus nueve representantes, en cuyo caso los tres parlamentarios citados anteriormente podrían inclinarse por concede su confianza al candidato de la UCD.

Aun antes de celebrarse la investidura, los mentideros se han poblado de listas de «ministrables». Esta condición —hay que tenerlo en cuenta— la ostenta casi un cincuenta por ciento de los diputados de UCD. Calvo-Sotelo, si las palabras de sus colaboradores son ciertas, no se ha planteado todavía la composición de su Gabinete. Pero los nombres empiezan a rondar. Los primeros tienen todos origen socialdemócrata. Fernández Ordóñez, que desde luego quiere estar en el próximo Gobierno, mantiene su criterio con respecto al divorcio; es más, no ha rabajado ni un ápice la exigencia del texto. Otros socialdemócratas están en el centro del rumor. García Diez puede acceder a la Vicepresidencia Económica, y Bustelo, antiguo ministro de Industria, ocupar una cartera económica. Parece probable que no existan más que dos Vicepresi-dencias; una de las cuales, desde luego, será para Rodolfo Martín Villa, el ministro, tal y como hemos dicho, que mayor protagonismo está asumiendo la consecución de apoyos al aspirante presidencial.

En espera, finalmente, de la primera Ejecutiva de la, nueva UCD, Rodríguez Sahagún presidente, está comenzando a activar la vida del partido. Es muy pronto para conocer s mantendrá en sus cargos a alguno de los secretarios ejecutivos del partido, la mayoría de los cuales procede de la etapa de Rafael Arias, como secretario general. Dos de ellos ya han dimitido irrevocablemente: Antonio Gracia, Finanzas, y José Luis del Valle, asesor jurídico. Algún otro,. como Juan Manuel Reol, puede tener su oportunidad ministerial; los demás son de la confianza de Calvo Ortega.

 

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