ETA p-m abandoona la lucha armada. 
 Los tres cónsules fueron liberados en San Sebastián     
 
 ABC.    01/02/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ETA p-m abandona la lucha armada

Los tres cónsules fueron liberados en San Sebastián

MADRID. Los tres cónsules secuestrados durante nueve días por ETA político-militar fueron encontrados ayer por una unidad de la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) de Guipúzcoa en la calle Juan Olarzábal, de San Sebastián, hacia las doce horas y veinte minutos de la tarde.

Poco antes de esa hora se había recibido en la unidad de la DYA guipuzcoana una llamada anónima en la que se informaba que los tres cónsules secuestrados habían sido liberados y se encontraban en el barrio de Amara. La Asociación no dio en principio crédito a esa llamada, aunque en previsión de su posible veracidad alertó a dos unidades de. ese organismo para que observasen con especial atención la zona mencionada por el comunicante.

Según se ha podido saber posteriormente, los tres cónsules, con barba de varios días, habían sido abandonados cerca de) Gobierno Civil en un Land Rover, matrícula de San Sebastián, que había sido robado a punta de pistola en esa ciudad hacia las once de la mañana. En un principio, los tres diplomáticos quisieron telefonear a sus familiares, pero no tenían dinero para ello, por lo que se dirigieron a varios taxistas que se encontraban en las inmediaciones para que tes facilitasen monedas. Los taxistas no creyeron que se tratase de los cónsules secuestrados y éstos optaron por parar a una unidad de la DYA que circulaba por las inmediaciones.

Sin embargo, el cónsul honorario de Uruguay en Pamplona, Gabriel Biurrum, comunicó telefónicamente con su domicilio a las doce y media, informando a sus familiares de, que había sido liberado junto a los otros dos cónsules y que se encontraban en perfectas condiciones.

EN EL GOBIERNO CIVIL.—Después de convencer a la dotación de la Unidad de la DYA de que eran los cónsules secuestrados —inicíalmente no "les creyeron, tomándoles a broma—, fueron trasladados hasta el Gobierno Civil de Guipúzcoa, muy cercano a la zona de la liberación.

Los cónsules, que se encontraban en buenas condiciones físicas, se entrevistaron con el gobernador civil y mandos de ¡a Policía. Después de asearse y afeitarse, a las catorce y´ quince partieron en varios coches hacia sus ciudades de origen. En el Land Rover en que fueron abandonados se encontraron mantas y ropas de abrigo, por lo que no se descarta que hayan sido trasladados en más de un vehículo hasta llegar al lugar donde fueron liberados.

Según se desprende de las primeras manifestaciones realizadas por los cónsules, éstos estuvieron secuestrados en un caserío, podían leer —aunque, al parecer, no tuvieron noticias del intento de golpe de Estado—, se les trató con dignidad y eran custodiados por personas con la cara cubierta, aunque no encapuchados.

COMUNICACIÓN CON LOS EMBAJADORES.—Inmediatamente, el gobernador civil de Guipúzcoa, Pedro Marta Anstegui, se puso en contacto con el ministro de Asuntos Exteriores, señor Pérez-Llorca, quien se entrevistó urgentemente con los embajadores de Austria, El Salvador y Uruguay en España, para darles cuenta del desenlace del secuestro.

El señor Aristegui celebró a continuación una rueda de Prensa en la que afirmó haber llamado también a Juan María Bandrés, diputado de Euskadiko Ezkerra, para informarle de la liberación y «porque creo que es conveniente decir que hacía ya algún tiempo que manteníamos conversaciones él y yo, y Bandrés se había ofrecido muy amable y humanitariamente a hacer gestiones para procurar influir en la liberación de los cónsules». Según el señor Aristegui, los cónsules estuvieron siempre juntos, se ayudaban mutuamente y se daban ánimos en los momentos difíciles. No salieron nunca de la casa donde estuvieron secuestrados.

Como se recordará, los tres cónsules fueron secuestrados por ETA político-militar el pasado día 19 de febrero. Se trata de Germán Diez del Ser Corsaco, cónsul de Austria en Bilbao; Antonio Alfaro Fernández, cónsul de El Salvador en Bilbao, y Gabriel Biurrum, cónsul de Uruguay en Pamplona. También se produjo un cuarto intento de secuestro en la persona del cónsul de Portugal en San Sebastián.

 

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