Autor: Dávila, Carlos. 
   ETA p-m ya ha prometido otras treguas temporales     
 
 ABC.    01/03/1981.  Página: 8-9. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

ETA p-m ya ha prometido

autor cte la denominada «Ponencia Otsagabía», un texto sólido e irreprochable desde el punto de vista revolucionario, que va a ser a la corta el documento sobre el que ETA p-m sintetiza sus famosos siete puntos programáticos.

Los siete, inscritos en Zutik, órgano de difusión interno que supervisa otro histórico, el violento Golerri, han sido hasta este preciso momento histórico, e) norte ideológico y hasta táctico de ETA p-m e incluso, el documento básico sobre el que se compone la alternativa KAS, de la cual posteriormente y, sin embargo, se separan los «polis-milis». Los siete puntos abogan por la constitución de una república socialista en Euskadi, la disolución de las Fuerzas de Seguridad, las medidas de castigo contra el «poder franquista» en el País Vasco, el bilingüismo oficial, la nacionalización de las industrias básicas, el sistema confederado de relaciones con el resto de los poderes del Estado español y el establecimiento de un Estatuto de autonomía.

LA «MODERACIÓN» DE LOS «POLIS»

Alguno de ellos han quedado prácticamente superados y esta es una razón que, en definitiva, puede hacer comprensible, la decisión de los «polis» actuales de plantear una tregua, pedida, por otra parte hace algunos días por la coalición —de tai se trata— Euskadiko Ezkerra, formada por un solo partido, EIA, y una serie de independientes, entre los cuales el más conocido es el abogado donostiarra y diputado en el Congreso, Juan María Bandrés.

otras treguas temporales

Existe una impresión equivocada y maniquea («los polis» son los buenos; los «milis», los malos) que ha favorecido durante los últimos años a ETA p-m. Según esta estúpida idea, los terroristas de esta organización, más moderados que los «milis», practican la lucha armada como un simple sostén de la movilización popular, y como una ayuda táctica a su partido, mejor dicho, al partido que nació como su correa de transmisión política. Esta impresión ha sido, hasta hoy, falsa. Es cierto, sin embargo, que en algunos momentos de la historia reciente de España, ETA p-m ha cumplido-treguas temporales, coincidentes, curiosamente, con algún episodio electoral. Así sucedió, por ejemplo, en los comicios del 77, cuando EIA decidió participar e incluso lo hizo con los nombres y apellidos de los «extrañados» que habían sido amnistiados. De allí surgió Mario Onaindía, hoy máximo dirigente de EIA y en 1970 condenado a muerte en el proceso de Burgos, por el asesinato de Melitón Manzanas.

UNA RAZÓN INCÓGNITA

Pero ya desde la primera escisión (luego se han producido otras como la salida de los «berezi», precisamente por su desacuerdo con las elecciones, ETA p-m dejó patente su apuesta por la violencia. El propio Pertur lo dice claramente: «Somos partidarios de la lucha armada.» Es posible —paradójicamente— que en el fondo aún oculto de la desaparición de Pertur (1977) se encubra la acusación de «moderación» y «revisionismo» hecha, principalmente por los entonces suscompañeros Apala y Garmendia. La verdad sobre las últimas horas de Pertur nunca se ha conocido del todo. Las teorías

van desde el simple ajuste de cuentas a la muerte en un encuentro con fuerzas policiales. Pero los etarras ni la Policía han explicado suficientemente el caso.

Las dos grandes obsesiones violentas de ETA p-m en esta última etapa han sido los secuestros y tes campañas de disuasión turística. Dos diputados de UCD, Gabriel Cisneros y Javier Rupérez, han sido víctimas —aunque en distinto grado— del fanatismo etarra. Los dos últimos veranos nuestras zonas playeras han padecido auténticas intimidaciones, en forma de bombas, que, sin embargo, y según la valoración de los propios «polis-milis» han tenido escaso éxito.

Aún es pronto hoy para conocer cuánto se dilatará en el tiempo la tregua que ahora han anunciado. Es posible que la presión ejercida por los dirigentes de Euskadiko Ezkerra, las dificultades de reclutamiento y el hecho de que se sientan hartos algunos —muchos— militantes abertzales, ¡ncardinados en Euskadiko Ezkerra o en su sindicato LAB (fusionado en gran parte en el sindicato del PNV, ELA-STV), hayan inducido a los actuales comandos «polis-milis» a ofrecer, sin condiciones, esta tregua. No se sabe tampoco hasta qué punto los últimos acontecimientos sucedidos en España han movido a esta organización terrorista a pronunciar un temporal «adiós a las armas». Y no se conoce, en definitiva, si ha existido alguna mediación cierta, insuficiente en otras ocasiones, pero más feliz en ésta que haya finalizado ahora con éxito. En cualquier caso, esta noticia acogida con cautela —no hay que echar irresponsablemente las campanas al vuelo— es la primera afortunada que los españoles recibimos hace tiempo.

 

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