Terrorismo blanco     
 
 ABC.    05/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Terrorismo blanco

Tres miembros del llamado Batallón Vasco-Español, presuntos autores de nada menos que ocho asesinatos en el corto plazo de diez meses, han sido detenidos ayer. El nacimiento, junto al gran cáncer rojo y sangriento de la ETA, de este otro cáncer, digamos blanco, pero también sangriento, era una de las más disparatadas soluciones que puedan ocurrirse para combatir el terrorismo. Ningún Estado de derecho puede aceptar que nadie se tome la justicia por su mano. Y nunca un crimen borrará otro crimen.

Pero es que, además, iniciativas como ésta terminan siempre en el más radical de los absurdos: para vengar los crímenes de ETA se han sembrado los caminos de cuatro pueblecitos de cadáveres de personas que, según todos los datos, ni siquiera militaban en grupos próximos a aquél que se trataba de combatir.

Puede que los asesinos del batallón partieron de un .desquiciado amor a España, pero lo cierto es que han terminado por convertirse en vulgares criminales absolutamente semejantes a aquellos que decían combatir. Los muertos, repitámoslo una vez más, no tienen color. Los terroristas tampoco.

Para colmo estos grupos que se tomaban la justicia por su mano han servido durante estos diez meses para ayudar a los grupos etarras, dando razones o disculpas a quienes querían justificar unas violencias apoyándose en las contrarias.

Importantes son, por ello, estas primeras detenciones y más lo será el que se llegue hasta el final de la madeja y se descubra si el famoso batallón era simplemente la locura de unos pocos o si había detrás una verdadera organización y unos apoyos externos. España tiene mucho que ganar con la claridad y mucho que perder con la confusión. Porque España es demasiado importante como para que se la sirva con un arma tan turbia como la violencia. Tiene que haber —hay— otros lenguajes en los que los vascos y el resto de los españoles podamos entendernos.

 

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