Autor: Romano, Juan José. 
 Acudió con Garaicoechea, tras el asesinato del comisario de Policía. 
 Calvo-Sotelo viajó hasta Bilbao para dar el pésame     
 
 Diario 16.    06/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Acudió con Garaicoechea, tras el asesinato del comisario de Policía

Calvo-Sotelo viajó hasta Bilbao para dar el pésame

Tres horas después del asesinato del comisario de Policía José Luis de Raimundo Moya, el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, acudió a Bilbao a dar el pésame a los familiares de la víctima y a la Policía Nacional, acompañado del lendakari Garaicoechea y el ministro del Interior, Juan José Rosón. Todos ellos acudieron a una misa ante la capilla ardiente, situada en la Jefatura Superior de Policía de Bilbao.

Bilbao:

Juan José ROMANO,

Corresponsal

«No es momento de palabras. He venido a rendir homenaje a un hombre, un policía, que ha dado su vida por el País Vasco y por España», fue todo el comentario del presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, al finalizar la misa que, por el alma del comisario José Luis de Raimundo Noya, tuvo lugar en la tarde de ayer en la Jefatura Superior de Policía de Bilbao donde había quedado instalada la capilla ardiente.

Sobre las ocho menos cuarto de la tarde, Calvo-Sotelo llegó al aeropuerto vitoriano de Foronda, acompañado del presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaicoechea, del ministro del Interior, Juan José Rosón, y del delegado del Gobierno en el País Vasco, Marcelino Oreja. De allí por carretera se dirigieron a Bilbao.

En el primer piso de la Jefatura Superior de Policía se había colocado el féretro en que reposaban los restos mortales del comisario jefe de la Comisaría de Santiago, muerto en atentado apenas tres horas antes.

Desde las siete comenzaron a afluir los políticos de las diferentes fuerzas vascas. Los primeros en hacerlo fueron los aliancistas Merino y Arostegui; les siguieron una amplia representación de UCD con Julen Guimón a la cabeza y, más tarde, los miembros del Gobierno vasco y Diputación de Vizcaya. Entre ellos, el consejero de Cultura, Ramón Labayen, el vicecon-sejero de Interior, Eli Galdos, y el diputado general, José María Makua.

Los presidentes

El presidente del Gobierno y el lendakari llegaron sobre las ocho treinta. Sereno, Leopoldo Calvo-Sotelo, y desencajado, lívido, Carlos Garaicoechea. Inmediatamente se celebró una misa por uno de los capellanes, que no dirigió homilía alguna, si bien intercaló en sus oraciones la necesidad de erradicar la violencia. Calvo-Sotelo fue el único de los políticos que comulgó.

El féretro con los restos mortales del comisario De Raimundo se encuentra cubierto con la bandera española y tres grandes coronas de flores, enviadas por los compañeros del Cuerpo, de la Jefatura

Superior de Policía de Bilbao y de la Guardia Civil. Además de algunos familiares de la víctima, figuran en la capilla ardiente numerosos funcionarios policiales de las diferentes Comisarías de la provincia, asi como miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil.

Tras este acto religioso, dentro de una serenidad absoluta y total por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado, el presidente del Gobierno, el lendakari, el delegado del Gobierno y el ministro Rosón se dirigieron hasta el Hospital Civil de Bilbao, donde se recupera de las heridas sufridas el

policía nacional Francisco Torres Gil, víctima de un atentado ocurrido el pasado domingo entre Portugalete y Sestao, y que ha sido reivindicado por ETA militar.

Los familiares

En el mismo Hospital Civil de Basurto, el presidente Calvo-Sotelo saludó a los familiares del comisario asesinado en una sala del propio centro sanitario. Los familiares eran un hermano y el cuñado de la víctima, a quienes dio el pésame y tuvo palabras esperanzadoras para ellos.

Tanto Calvo-Sotelo como el resto de la comitiva oficial iban todos de riguroso luto. Según fuentes no oficiales, ayer fue la primera vez que el presidente vasco, Carlos Garaicoechea, acudió a testimoniar su pésame a la capilla ardiente de un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

No hubo declaraciones. Solamente las palabras reseñadas de Leopoldo Calvo-Sotelo. Carlos Garaicoechea se excusó ante los periodistas y otro tanto hizo Juan José Rosón. El funeral por el alma de José Luis de Raimundo Noya tendrá lugar a las 11 de la mañana de hoy, en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, de Indauchu, a cuya circunscripción pertenece la Jefatura Superior de Policía de Bilbao.

Tras la visita, tanto el presidente del Gobierno como el resto de las autoridades y su séquito, iniciaron el regreso por carretera hacia Vitoria, con objeto de regresar a Madrid en avión por los mismos medios en que habían llegado.

 

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